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Nordesía

Galicia agranda su patrimonio numismático

Las seis monedas históricas se exhiben en el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense

Las nuevas monedas en el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense
Las nuevas monedas en el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense
Xunta
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“Emisións únicas dun valor excepcional e dunha relevancia incuestionable para o patrimonio cultural de Galicia”. Así valoró el conselleiro de Cultura, José López Campos, el pasado 12 de febrero la adquisición –por 178.200 euros– de seis monedas históricas que desde ese día, y tras un proceso largo, complejo y casi contrarreloj, se exhiben en el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense –MAPO–.

Se trata de seis ejemplares que hasta hace unas semanas formaban parte de la incalculable colección numismática del lucense Antonio Orol –1943-1991– y que son testimonio “material e documental”, añadió López Campos, del Reino Suevo de Galicia y del medievo renacentista que “exceden calquera interese centrado meramente no coleccionismo e que deben ser conservadas nas mellores condicións”.

El director de la institución que custodia las monedas, César Llanas, tiene muy clara su trascendencia. “Hai que deixar unha cousa moi clara. Desa época, do Reino Suevo temos moi poucas cousas. Por exemplo, de todo o tempo que dura este periodo época, arredor de dous séculos, haberá como moito 200 moedas, polo que calquera obxecto que poda aparecer desta época é importantísimo, e máis para Galicia, porque aquí se acuñou moeda nas Guerras Cántabras, con Augusto, e non se volve acuñar ata a época sueva, polo que para nós as moedas deste tempo histórico son moi importantes”.

Las piezas formaban parte del patrimonio de Orol Pernas, un coleccionista que no se ceñía al arquetipo habitual. “Non era unha persoa que simplemente coleccionara por unha cuestión de goce persoal, senón que era un auténtico experto en numismática, unha persoa moi recoñecida, e o seu obxectivo era reunir todas as moedas que tiveran que ver con Galicia, desde a que se emite coa conquista romana ata os billetes coa imaxe de Rosalía de Castro, por exemplo”.

En la colección de Orol hay monedas acuñadas en la ceca de Xuvia, una fábrica que antes se había dedicado a la producción de planchas de cobre

Tras el fallecimiento de Orol Pernas, sus herederos decidieron vender parte de la colección y, para ello, acudieron a la casa de subastas de Jesús Vico, en Madrid. En ese momento, explica Llanas, intervino la Xunta. “Cultura é consciente dos bens que están a piques de ser subastados e primeiro intenta adquirilos antes da poxa, pero iso non frutifica, e tamén solicitar ao Ministerio que, como primeira medida, as declarase inexportables e incoar asimesmo o proceso de declaración de Ben de Interese Cultural. Con estas accións, o interese que poderían ter para un posible comprador externo debería ter diminuído, pero non foi así”.

Efectivamente, un coleccionista norteamericano intentó recurrir la declaración de BIC, pero finalmente las administraciones ejercieron el derecho de tanteo y retracto que, como se sabe, permite a las instituciones públicas adjudicarse los bienes al mismo precio por el que fuesen subastados. En ese punto, añade Llanas, la discreción es un valor imprescindible para que las gestiones lleguen a buen puerto. “O interese da administración, o Ministerio neste caso, non se fai público ata que se celebra a subasta, pois, de saberse con anterioridade, o prezo dispararíase”.

El proceso culminó con éxito y el lote –compuesto por tremissis suevos de Honorio, de Valentiniano y de la serie Latina Mvnita, otro tremissis visigodo de Wamba, así como 1/2 de excelente de la granada de los Reyes Católicos y medio real de Felipe II– ya se expone y se custodia en el MAPO. “Este museo garda unha colección numismática importante porque se tiña un baleiro da Alta Idade Media, que se cobre con estas moedas. Sendo prudentes, estariamos agora ante segunda colección numismática de Galicia”, corrobora Llanas.

No obstante, aunque de alguna manera se rellenan los huecos que había en el “relato” numismático, el director del MAPO es consciente de que este tipo de muestras nunca estarán completas del todo. “Hai coleccións moi boas, tanto en Galicia coma fóra e a existencia doutros bens non se pode saber porque hai coleccións privadas excepcionais en moitos sitios. Só a medida que van saíndo ao mercado é cando imos coñecendo o que hai en mans particulares, pero non sempre os coleccionistas son persoas que divulguen o que teñen. Orol si o facía, pero outros non o fan”, aclara.

La colaboración entre las administraciones fue clave para que el proceso llegase a buen puerto

En la colección de Orol también hay muchas monedas acuñadas en la ceca de Xuvia, una fábrica que antes –comienzos del XIX– se había dedicado a la producción de planchas de cobre para reforzar los cascos de los buques, después se reconvirtió en fábrica de fusiles y otras armas y, desde 1811 hasta 1868 –de manera intermitente y algo irregular–, en ceca. De hecho, fue la última de Galicia.

La historiadora Anabel Bello es la autora de la investigación más completa de este complejo – “A ceca de Xuvia”, en Edicións Embora– que actualmente continúa con vida, pero en otro sector, el textil. “Durante la época que funcionó como tal era la encargada de abastecer de moneda a todo el noroeste peninsular”, apunta, “porque el resto estaba ocupada por las tropas napoleónicas. Se decidió utilizar un establecimiento ya construido, adaptarlo y proceder a la acuñación de moneda. De hecho, la ceca de Segovia, por ejemplo, estaba acuñando moneda a nombre de José I”.

Su funcionamiento fue irregular y en ocasiones a trompicones. “Hubo momentos en que se paró porque había sospechas de que la moneda que se estaba acuñando no respetaba la ley, sería fraudulenta, a pesar de que se enviaron varios informes rechazando esa acusación, pero la decisión ya estaba tomada y acabó por cerrarse a esta actividad”.

Tremissis suevo. Munita Gallica Pax
Tremissis suevo. Munita Gallica Pax
MAPO

Con todo, y a pesar de las vicisitudes, se conservan en diferentes centros y colecciones ejemplares “de todos los años en que sabemos que se acuñó moneda, pero también es verdad que está sobre todo en manos privadas, supongo que porque son monedas relativamente recientes que se atesoraban en casa y se van pasando de generación de generación, y también en manos de coleccionistas. Es cierto que tenemos noticias de varios resellos y que, como me comentaban vecinos de la localidad de Xuvia hace muchos años, cuando trabajé en la tesis, durante el tiempo en el que la moneda salió defectuosa se tiraba directamente al río”.

En este punto, Bello se refiere a uno de los trabajadores el Archivo de Ferrol, Luis Villares, “que tenía una colección espectacular de monedas defectuosas, y de eso puedo dar fe porque las vi con mis propios ojos. Lo que no sé es dónde está todo eso actualmente”.

De lo que la historiadora Anabel Bello no tiene dudas es de que “merecería mucho la pena” que parte de ese patrimonio histórico y cultural pudiese ser expuesto de manera permanente. “Sería ideal, pues son monedas que, al fin y al cabo, se fabricaron aquí”, concluye la experta.

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