Letras Españolas | Djaimilia Pereira: avatares de una peluquera portuguesa
“Novela cercana e intensa, elaborada con exigente trabajo prosístico ciertamente áspero, terroso, herido, que deja huella inhóspita, memorable”, por Luis Alonso Girgado

En esta renovada floración de literatas a la que estamos asistiendo, impulsada por la prédica feminista (feminismo es reivindicación y reclamación), no faltan algunas interesantes voces afroportuguesas, gentes de discreta y sencilla condición personal y profesional, sellos que las distinguen. Una de ellas, de modesta difusión por aquí, es Djaimilia Pereira de Almeida; angolesa de Luanda y ya con media docena de novelas en su haber. La primera de ellas, Ese pelo (2015), acaba de aparecer en España (2025) en ajustada traducción de Miren Álvarez, en la editorial Las afueras, con un breve pero preciso texto epilogal de Bárbara Fraticelli en el que leemos que se trata de una “Novela de tinte autobiográfico” en la que Mila, una joven afroportuguesa retornada a la metrópoli lusa, es protagonista inmersa en una aventura de iniciación para descubrir su ser más íntimo, su más escondida raíz identitaria. Lo que de forma insólita tiene su vehículo de transmisión en el pelo, aunque dudamos de la capacidad del cabello –ni siquiera el cabello de la mujer– para semejante función, aunque imágenes, metáforas y símiles de consagrados líricos hayan insistido en el empeño. F. Pessoa, R. Brandao, el gran Eça de Queiroz o Lidia Jorge, en fin, son, a juicio de la citada epiloguista, compañeros de viaje en esta inicial aventura de doña Djaimilia Pereira.
Dos posteriores títulos de la escritora llevan los términos ‘Lisboa, Luanda y Paraíso’ y ‘Tres historias de olvido’: los primeros nos remiten a la trágica dualidad del mundo colonial africano que mantuvo Portugal hasta el pasado siglo; los segundos son una marca enraizada en el espíritu y la memoria sentimental lusa de secular tradición y patriótica emotividad. Por otra parte, ‘Ese pelo’, con numerosas y salpicadas referencias autobiográficas, evoca, a través de recuerdos familiares y personales, la bipolarización racial, el vaivén de emigrados y retornados, la guerra colonial, la nostalgia de la patria y momentos de la infancia (además de la pobreza y el racismo) despliegan un entrecortado hilván de motivos narrativos que la historia recoge de su memoria personal y otros se integran en una panorámica de dualidades temporales, escenográficas, anecdóticas o episódicas de la vida portuguesa impregnadas de pérdidas, melancolía y ausencias.
En última instancia, contada en la primera persona formal, Ese pelo es una novela de búsqueda e indagación, en un proseguido proceso de análisis y un recorrido de autoformación que es también indagatorio e intimista; examen de conciencia, ejercicio de lucidez y hasta ajuste de cuentas con el país y su áspera tierra africana. La introspección asoma por casi todas sus páginas y la narración trata aspectos temáticos como el machismo, el racismo, el sometimiento de la mujer, el inmovilismo y anquilosamiento de la nación, etc. A todo lo cual hay que añadir una continua alternancia de tiempos, escenarios, sucesos, personajes y situaciones integradas en un juego contrastivo que va diseñando la línea caracterizadora de conceptos, pensamientos, inquietudes y opiniones que, por la vía del color, la textura, las formas y moldes capilares van determinando los diversos pasos del aprendizaje social, ideológico, político de los orígenes, las búsquedas y revelaciones identitarias de Mila en su permanente diálogo interior.
Clave central de esta original novela es su factura verbal, su registro expresivo en verdad semánticamente significativo, fundido con frecuencia con apreciaciones tópicas y vinculadas a las cambiantes modas y a un pasado de grave y subsidiaria condición marginal tanto en escenario del hogar como en dimensiones prestigiosas como los estudios, la cultura, las competencias socioprofesionales y la subordinación al hombre. La forja de esta prosa en cuyo quebranto indaga el espíritu combativo y crítico de la disidente y reivindicativa Mila se va plasmando en secuencias, términos y expresiones propias del discurso feminista en el claroscuro de su autodebate. Como sucede en toda (o casi toda) novela meritoria, su lectura no resulta cómoda ni fácil, sino problemática y por momentos poco accesible. Esto, llevado al terreno de una mujer negra y africana en un país colonizado, anclado en un pasado oscuro y violento, víctima de la Historia, hacen de ‘Ese pelo’ una novela cercana e intensa, elaborada con exigente trabajo prosístico ciertamente áspero, terroso, herido, que deja huella inhóspita, memorable.







