Desde la mar | Tratamiento y aprovechamiento de los residuos en los buques
“El sistema de control de la contaminación ambiental a bordo generalmente consta de tres áreas independientes que manejan los diferentes tipos de residuos”, por Raúl Villa

La gestión de los residuos, una de las principales preocupaciones ambientales de todos los países, se agudiza en el caso de los buques. Adicionalmente, esta operación se ve agravada cuando el número de tripulantes y pasajeros de ciertos barcos es elevado. Este condicionante provoca que desde las fases iniciales del diseño de las naves sea necesario tener en cuenta que el sistema de gestión de residuos debe actuar de manera eficaz y sin entorpecer la misión principal de los buques. También se debe destacar que en los barcos se realizan numerosos mantenimientos y reparaciones, que suelen generar residuos industriales.
Antecedentes
Los buques no dejan de ser como pequeñas ciudades que generan vertidos, emisiones y residuos contaminantes. Dentro de los residuos existen sólidos orgánicos e inorgánicos procedentes de los gases de exhaustación, y en el apartado de los vertidos aparecen las aguas residuales.
El sistema de control de la contaminación ambiental a bordo generalmente consta de tres áreas independientes que manejan los diferentes tipos de residuos. Estas áreas están formadas por los siguientes sistemas: el de tratamiento de aguas residuales (aguas negras y grises), el de aguas aceitosas y aguas contaminadas, y el de los residuos sólidos (basuras).
Técnica de tratamiento
Las plantas de tratamientos de aguas residuales se han dividido tradicionalmente en dos tipos diferentes: biológicas y físico-químicas. El tratamiento de aguas residuales ya sea biológico o químico físico, siempre genera cierta cantidad de desechos (lodos).
El funcionamiento de las plantas biológicas se basa en la separación de la materia orgánica en un tanque de aireación mediante microorganismos especializados, que después pasa a través de un decantador. En esta ubicación se eliminan los sólidos pesados y flotantes, a través de un proceso de desinfección mediante cloro u otro sistema como radiación ultravioleta, ozono, etcétera.
Si se dispone de volumen suficiente en el buque, es posible diseñar estas unidades de manera que se elimine la totalidad de la materia orgánica y solamente se producirían lodos inertes minerales. Sin embargo, en un barco con limitación de volumen, los tiempos de aireación son, en general, cortos y por tanto la carga orgánica es alta y consecuentemente se produce una cierta cantidad de lodos.
En el caso de las plantas de tratamiento físico-químicas, se utilizan procesos mecánicos y la adición de productos químicos para tratar las aguas residuales. En los últimos tiempos, y en alineación con la innovación y la economía circular aplicada al sector marítimo, han aparecido soluciones tecnológicas muy interesantes. Entre ellas destaca una que transforma el aceite de cocina usado a bordo, en un detergente, profesional y certificado. La operación se lleva a cabo en cuestión de minutos, sin generación de residuos adicionales, y con el ahorro consecuente debido a la reducción del transporte necesario para el abastecimiento.
Este invento, escondido tras el rimbombante nombre de ‘Souji On-Site’, no pretende sustituir a los actuales gestores de residuos, sino más bien complementarlos. Pero de momento sus responsables buscan un buque que valide directamente el impacto operativo, económico y ambiental que ponga en práctica los principios de una buena economía circular medible y visible.
Esta tecnología en tierra ha sido desarrollada junto con el Basque Culinary Center, la Universitat Ramon Llull y el Leitat Center, y ya está implantada en cadenas terrestres como Marriott y Hilton, e incluso en algunos restaurantes con estrellas Michelin.
Ventajas del ‘Souji On-Site’
Esta patente transforma un residuo muy contaminante, en productos de limpieza sostenibles. Esto, para una naviera se podría traducir en una producción automática y continua de detergente profesional a bordo. Además, garantizaría el suministro inmediato y se reducirían posibles imprevistos logísticos (y sus costes) que podrían surgir, al disminuir la dependencia de proveedores.
Esta solución, muy rentable y avalada por certificación, lleva asociada una reducción de más del 97% de la huella de carbono asociada a la gestión del aceite usado y a los productos de limpieza. Su secreto: “con un litro de aceite se pueden obtener tres de limpiador”.
Además, esta idea soluciona, en parte, el gran problema de la falta de espacio disponible en los buques al reducirse la necesidad de capacidad de pañoles, y así poder optimizar la capacidad de carga y la organización a bordo.
*Raúl Villa es doctor ingeniero naval, oficial de la Armada y capitán de la Marina Mercante.








