Psicotécnico y consulta psicológica comparten espacio en A Gándara
La psicóloga H. Menany está al frente del centro, que reparte sus estancias y su agenda entre las evaluaciones y las citas para terapia
Desde este mes de junio, Narón cuenta con un nuevo centro para que acudan aquellas personas que necesiten pasar un reconocimiento psicotécnico profesional. Obtención o renovación del permiso de conducir o de navegación, licencia de armas, carné de operador de grúa, vigilancia de seguridad o tenencia de animales potencialmente peligrosos son algunas de las circunstancias que hacen necesaria la validación, así como los certificados médicos oficiales para realizar oposiciones.
La psicóloga sanitaria y forense H. Menany está al frente del C.R.C. Psicoténico La Gándara (Cataluña 41 —entresuelo 2—, teléfono 646 044 826), en el entorno de Odeón, que acaba de abrir sus puertas en unas instalaciones que están abiertas al público, con cita previa, los lunes, miércoles y viernes, de 16.30 a 19.30, y también los sábados por la mañana.
Terapia también
Juntos, pero no revueltos, sino con horarios y espacios diferenciados, el gabinete alberga también —desde el pasado mes de enero, martes y jueves, con citas también en esta web— el Centro de Psicología La Gándara a cargo de la misma profesional que, además, está especializada en peritajes forenses en los ámbitos civil y familiar, a mayores de ser psicóloga sanitaria.
Merany acumula experiencia en estos ámbitos, compatibilizando su emprendimiento con la actividad profesional en otros centros multidisciplinares, así que abrir las puertas del suyo propio era cuestión de tiempo. Su objetivo es realizar un acompañamiento en la búsqueda del bienestar emocional y la salud psicológica, especialmente de la población infantojuvenil y adulta, de una forma profesional y cercana.
Con dos másteres cursados en psicología Forense y Sanitaria tras finalizar su carrera, Menany apuesta por una mirada próxima y basada en la evidencia para favorecer el abordaje integral de todo tipo de cuestiones, sobre todo en las terapias que están dirigidas a niños y adolescentes, ahora mismo en auge. “La verdad es que se van derribando tabúes y las familias se preocupan más, hay mucha concienciación con la labor que desarrollamos los psicólogos”, explica.
Banderas rojas
Entre las problemáticas que conducen hasta su diván en el caso de esa población más joven, destacan las derivadas de “un mal uso de videojuegos e internet, desembocando en cuestiones como la ansiedad y la depresión”, de las que tampoco se libran los adultos, sino todo lo contrario. “No tomamos conciencia de que no todo es trabajar. Queremos hacer tantas cosas que, además de ese estrés laboral, tampoco tenemos tiempo”, incide.
La psicóloga identifica, asimismo, que existe un problema extendido de gestión emocional y “se sobrediagnostica, en ocasiones, porque hemos dejado de identificar las emociones como normales y nos desbordan”, como también, confirma, se tarda demasiado en buscar ayuda profesional: “Esperamos a ir al psicólogo cuando estamos mal y la prevención es fundamental”, indica.
Aunque Menany recuerda que cada persona tiene sus particularidades, sí enumera algunas señales que podrían servir, tanto a familias como a los propios adultos, a identificar que algo no va bien del todo. En el caso de niños y adolescentes, “las reacciones, cuando son desproporcionadas a la situación que se está viviendo, o ante la frustración de, por ejemplo, perder en un juego”. En personas ya desarrolladas, las claves pasan por “la falta de sueño, la forma de comer, los hábitos y la dejación de rutinas que pasan a ser sustituidas por otras con las que perdemos el tiempo”.
Defensora de que siempre haya terapia como acompañamiento a una medicación psiquiátrica para poder indagar y llegar a modificar conductas, Menany recomienda cuidar la salud mental a base de ejercicio, buena alimentación, desconexión y descanso como la mejor prevención posible.











