La exhumación de los restos de O Val tendrá que lograr consensos y fondos: hallan a 24 de los 51 "paseados"
Las excavaciones realizadas por Histagra en noviembre de 2024 hallaron restos de la mitad de los fusilados en el camposanto
Los que eran niños O Val en la primera mitad del pasado siglo no podían imaginarse que aquellos extraños que llegaban en Navidad, con acento catalán o asturiano, a dejar unas flores frescas en el cementerio parroquial procurando pasar desapercibidos sin éxito guardaban un secreto que, 80 años después —a través de sus memorias o las de sus descendientes—, serviría para ubicar las fosas donde están la práctica totalidad de los restos de 51 asesinados por los militares sublevados en 1936.
La importancia de las fuentes orales fue una de las cuestiones a las que se les dio valor este martes, en el local vecinal Irmandiños, durante la presentación de los resultados de las investigaciones que llevó a cabo el grupo de Historia Agraria e Política do Medio Rural (Histagra) de la Universidade de Santiago de Compostela, encargado de coordinar los trabajos de exhumación en el camposanto de Santa María en los que se han localizado hasta la fecha un total de 24 cuerpos durante las excavaciones de noviembre de 2024.
El historiador Lourenzo Fernández Prieto presentó a Conchi López, doctora en Historia y coordinadora del equipo; a los expertos José Carlos Sánchez y Ana Mosquera, y a la arqueóloga encargada de dirigir los trabajos de prospección, Oria Ferreiro, quienes se dirigieron a los asistentes, entre los que había familiares de las víctimas, pero también vecinos e integrantes de entidades políticas y colectivos.
El especialista ofreció pinceladas del relato que él y otros historiadores, como Manuel Fernández Pita, presidente de la Asociación Memoria Histórica Democrática, y Xosé Manuel Suárez —también presentes entre el público—, reconstruyeron para aportar el contexto de aquellos asesinatos, perpetrados el 30 de noviembre —cuando fueron fusilados los diez tripulantes del vapor ‘Dómine’—, y el 26 de diciembre de 1936, día en el que “pasearon” a los 32 miembros de la dotación del acorazado ‘España’ junto a dos más del ‘Contramaestre Casado’.
Además, otras siete víctimas perecieron en otras cinco fechas en el mismo paredón, el que ha hecho del cementerio de O Val una de las “foxas máis importantes de Galicia, fóra das cabeceiras de provincia, desde o punto de vista cuantitativo”, valoro López.
“Sensibilidade”
Los informes, que se pueden consultar en esta web, dejan constancia de que en el camposanto, “presumiblemente”, se encontrarían varios de estos enterramientos colectivos, y aclaran que “non se realizou a exhumación dos restos óseos nin se chegou ao rexistro completo de todas as foxas que poden existir debido á propia situación das mesmas”. Precisamente, es esta ubicación la que ha complicado el devenir de futuros despliegues en la zona, puesto que “con toda probabilidade, quedarían varias debaxo dos bloques de nichos construídos a mediados do século XX”.
Debido a esto, y poniendo en el centro la necesidad de “non ferir sensibilidades”, como siempre que realizan excavaciones en cementerios —en Galicia, la mayoría de los fusilamientos se produjeron en ellos y no en las cunetas—, el equipo de Histagra advierte de la necesidad de “establecer unha serie de cautelas con vistas ás posibles remodelacións que pudieran efectuarse nun futuro”.
Agradeciendo la colaboración de la vecindad como “parte fundamental do traballo”, los expertos reiteraron que son tres las familias de las víctimas que se han personado en la investigación, mientras que la Asociación Memoria Histórica Democrática habla de cinco. En todo caso, la arqueóloga Oria Ferreiro confirmó que los cuerpos habían aparecido en una profundidad de 1,20 a 1,50 metros, pero que no pudieron exhumarlos tanto por la propia integridad del equipo como, por supuesto, la de la estructura de nichos.
Sin análisis genéticos
La especialista reconoció que no habían practicado ningún análisis genético a los restos encontrados, explicando que, “en termos de probabilidade”, y teniendo en cuenta la “descontextualización” y la tipología de los fragmentos que sí pudieron recoger, sería muy complejo atribuirlos a una víctima concreta.
Ahondó en que juegan en contra dos cuestiones: la degradación ósea y la disminución del ADN común en una línea familiar descendiente en la que, salvo casos contados, no hay muestras hijos de las víctimas. A mayores, los huesos que contienen mayor carga hereditaria son el fémur u otros de tamaño considerable, las piezas dentales molares y el hueso petroso del cráneo, partes que no se han recuperado por el momento.
Ante unos familiares que, al comienzo de estos trabajos, albergaban la esperanza de poder dar una sepultura digna a sus antepasados, deslizó el equipo que la necesidad de “optimizar recursos” les habría impedido realizar más excavaciones, defendiendo que “son resultados positivos aínda que non fora completa; non é un fracaso”.
Sin embargo, uno de los presentes, descendiente de los asesinados y que ya ha dado el paso de trasladarlo a la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática, dejó claro que no estaba dispuesto a tirar la toalla, abogando por establecer un plan de acción compatible con la preservación de los nichos y el acceso a la totalidad de las fosas para poder proceder a la exhumación.
Entre el público se encontraba también el nieto de una mujer sepultada en las tumbas que se construyeron sobre los enterramientos, el lugar en el que “siempre” quiso descansar, precisó, poniendo de relieve la necesidad de tener presentes ambas “sensibilidades” y “entender el otro punto de vista” antes de tomar cualquier decisión para seguir un proceso que, por el momento, no parece que vaya a retomarse pronto.
El material hallado, en el Museo de San Antón en A Coruña
El material arqueológico encontrado durante la intervención, que fue lavado e inventariado, se ha depositado en el lugar que la “Administración considerou oportuno”, en este caso en el Museo de San Antón, en A Coruña. Se trata de objetos tan dispares como unas chapas metálicas, un aplique que podría ser un galón militar, una ficha de asistencia a catequesis, varios candados que podrían ser de féretros, una hebilla de cinturón, un proyectil y varios fragmentos de cerámica.















