Abby y Black, dos perros perdidos de Narón, vuelven a casa tras estar varios días a la intemperie
Su dueña los localizó en Cerdido este martes por la noche

La madrugada del domingo, en torno a las 4.00 horas, comenzó una odisea para Tamara Yáñez. Abby y Black, sus dos perros, se escaparon de su casa en Pedroso y hasta este mismo martes estuvieron en paradero desconocido.
Ella, a través de las redes sociales, comenzó a generar una campaña que se extendió mucho más de lo que en un primer momento tenía pensado y por la que, en cierta manera, sus dos peludos vuelven a estar en su hogar.
“Los encontramos el martes por la noche en Cerdido”, comenta ya aliviada, “pero estos días han sido una completa odisea. Hemos puesto el mundo patas arriba, lo hemos removido todo, y ahora no tenemos muy claro cómo lo vamos a volver a dejar en su sitio”, comenta entre risas, a pesar de que los canes aún están acostumbrándose a estar de vuelta.
Los mensajes a través de las redes dieron sus frutos, como explica Yáñez, a la que llamaron en varias ocasiones “para avisarme de que los habían visto en Ortigueira o Cerdido. Estaban cerca de las vías del tren y se difundió tanto la alerta que hasta los maquinistas nos pasaron el aviso”.
Y ahí fueron. Su cuñado caminó más de 10 kilómetros sobre los márgenes de los raíles, “ahora tiene los pies destrozados”, y encontró diversos rastros como “huellas que sabíamos que eran suyas y hoyos que dejaban claro que habían estado ahí”, explica.
Pero antes del esperado retorno, en apenas tres días la dueña recorrió todas las zonas posibles, llegó a ir a Mera también y compró varios billetes de tren, puesto que sí o sí, Abby y Black tenían que estar de vuelta lo antes posible.
La odisea
“Desde las 4.00 horas del domingo no he estado quieta ni un segundo. No siento el cuerpo, estoy cansadísima”, comenta ahora más tranquila. Sin embargo, aún no ha acabado esta odisea, cosa que ella sabe bien.
“Nos tocan veterinarios y saber cómo están de salud. Ella, Abby, está mejor pero sigue caminando de manera muy robótica, pero él... Black tiene las almohadillas de las patas completamente destrozadas, en carne viva”, asegura la dueña que, reconoce, no sabe cuánto tiempo necesitará para que ambos perros puedan volver a estar como deben.
Comenta, asimismo, que viendo la situación en la que llegaron a casa, está convencida de que fue ella la que consiguió que él no se rindiera, porque, aparentemente, el macho está más débil.
Sin embargo, ahora mismo en Pedroso se está celebrando una vuelta a casa más que esperada y que ha provocado que “no quede ni una pizca de embutido en la nevera”, ríe Yáñez que, expone, son mimos más que merecidos.
A la espera del diagnóstico del veterinario, ambos perros se encuentran relativamente bien a pesar del susto y, desde su casa, las palabras son de completo agradecimiento para aquellos que ayudaron a encontrarlos.









