Pedroso se convierte en el escenario para el entrenamiento de los bomberos de Naron
Una vez finalizadas las prácticas en agua se encuentran actualmente trabajando en rescate en interiores
Sucesiones de borrascas y temporales asolaron la comarca desde principios de año siendo este pasado mes de enero el más lluvioso de la última década. Sin embargo, y yendo un poco a contracorriente, hubo quien supo aprovechar estos fenómenos meteorológicos, incluso, llegando a disfrutarlos.
Este fue el caso de los profesionales del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis) del municipio de Narón, que eligieron el área recreativa del molino de Pedroso, donde “pudimos aprovechar un poco las fuertes lluvias y, como consecuencia, la crecida de los ríos para poder hacer prácticas en situaciones más extremas de lo normal que, una vez llevado a la realidad, se asemeja más a lo que nos vamos a encontrar cuando nos activen o nos movilicen”, explica Ismael García, uno de los responsables de esta formación.

De esta forma, el cuerpo realizó durante la semana pasada dos sesiones de cerca de cinco horas en las que se sumergieron en el caudal naronés, “donde pasamos mucho frío”, comenta el equipo entre risas. En cifras, un total de 25 bomberos tomaron parte en esta campaña –que se integra dentro de un programa de instrucciones continuo con profesionales especializados– “empezamos con una formación inicial a nivel teórico como paso previo a entrar en el agua. En este punto se tratan temas como, por ejemplo, el equipo de protección individual que debe llevar cada persona o la terminología relativa a las posibles operaciones que se desarrollen en el río y los fenómenos que se dan en él, para que todos hablemos el mismo idioma” y, después, al agua patos.
Posiblemente, este grupo fuera de los pocos que considerara las pasadas jornadas como “perfectas”, pero es que, como explica García, “con el cauce desbordado, con esa altura y ese caudal, nos encontramos con la situación perfecta para poder practicar nuevos conocimientos, pero también para reciclar los que tenemos desde hace tiempo”, pero para los que no siempre tienen escenario. Con todo, la importancia para este sargento no son solamente los conocimientos, sino que también pone en valor la implicación del resto de la plantilla al destacar que se trata de una propuesta voluntaria.
Asegura que todos aquellos profesionales que se encuentran en activo han decidido sumarse a esta formación, cosa que demuestra “la gran motivación” de los profesionales ya que, en su opinión, que acudan “por voluntad propia y en su tiempo libre, más teniendo en cuenta el cuerpo pequeño que somos, es algo que hay que reconocer”, afirma orgulloso.
Más allá del fuego
A sabiendas de que en ocasiones su desempeño se asocia con el fuego, su día a día va mucho más allá. “Nuestra profesión, por suerte o por desgracia, va mucho más allá de aquello que nos relaciona con las altas temperaturas. Tenemos un campo muy abierto y ágil, lo que provoca que tengamos que saber de todo, pero en muy poca cantidad”.
Por eso mismo, dentro de su calendario anual desarrollan iniciativas como la que tuvo lugar en Pedroso, “para estar preparados ante cualquier situación en la que nos puedan necesitar”, desde escenarios relacionados con fenómenos naturales hasta infinidad de casuísticas en accidentes de tráfico, entre otras.

De hecho, avanzan que las prácticas que llevaron a cabo durante el martes y el jueves de la semana pasada es la antesala a lo que queda por venir. “Hemos empezado como una formación inicial que nos ha servido para, sobretodo, familiarización con los trajes EPI o con el material”, explica García, quien también resalta la importancia de poder formarse en diversos entornos relacionados con el agua, porque no son iguales “los fenómenos que se generan en riadas que en inundaciones y tenemos que saber dónde puede estar el peligro y, si podemos, utilizarlo en nuestro favor”, expone el instructor de esta actividad.
Asimismo, desde el Speis explican que en el caso de que la suerte no esté de su parte, es “esencial” identificar los riesgos, un paso previo que puede marcar la diferencia una vez comience la intervención del cuerpo.
De hecho, esta fue parte de la base en la que se asentaron los trabajos realizados en las instalaciones recreativas de Narón que, como avanzan desde el servicio de prevención de incendios, se prolongará en el tiempo. “Después de esta primera toma de contacto por parte del equipo, la idea es continuar para poder profundizar más en las diferentes situaciones que nos podemos encontrar”, explica García.
De hecho, y remarcando esa uniformidad y constancia, actualmente se encuentran inmersos en otra formación que, en esta ocasión y usando las instalaciones del viejo centro de salud de la localidad, focaliza su actividad en el rescate y la extinción de los incendios en espacios cerrados.

