Comerciantes del barrio de A Solaina temen tener que echar el cierre por las obras de peatonalización
Los empresarios aseguran que la ejecución de estos trabajos está “sentenciando” su actividad

Las obras de peatonalización que se están llevando a cabo en el barrio de A Solaina, una apuesta del ejecutivo de TEGA por una movilidad inclusiva y real para la vecindad, han sido motivo de duda entre los habitantes del municipio desde sus inicios.
Desde el grupo de jubilados hasta entidades deportivas se mostraron reticentes en un principio, y la reunión organizada por el Concello en junio de 2025 contó con una gran participación, lo que dejó patente la preocupación del barrio. Recogidas de firmas, plenos extraordinarios o modificaciones de proyectos se han sucedido hasta la fecha, momento en el que continúan unos trabajos que presumen dotarán de mayor calidad a la zona. Sin embargo, la realidad del comercio dista de esta situación.
Ébano Perfumería, un negocio situado en la calle Ourense, denunció públicamente las consecuencias que estas obras están acarreando a los empresarios, asegurando que “después de más de 30 años abiertos al público, lo que no consiguió ni la recesión de 2008 ni la pandemia del covid” se va a producir con esta ejecución. Pronostican, de este modo, un cierre generalizado de los establecimientos de la zona, “a los pocos que ya quedamos en el barrio de Santa Icía”, censuran a través de una publicación en sus redes sociales.
A pesar de que los proyectos de peatonalización tienden a favorecer a los negocios, la antesala —el actual momento de obras— no está siendo nada fácil en Narón. “Nos arruinasteis la campaña de Navidad”, aseveran, “y ahora, encima, paráis las obras dejando las calles cortadas. No pueden circular coches y los peatones no saben ni consiguen pasar tampoco”, explican desde el local.
Más allá de los intereses económicos, una cuestión que preocupa a la gerencia de este establecimiento es la vida del barrio que, en su opinión, acabará relegado a una “zona dormitorio”. En esta misma línea se pronunciaron otros empresarios, asegurando que este proyecto “no tiene sentido y está sentenciando a los comercios”, condenan desde un taller mecánico.
Esta sensación de declive también se percibe entre quienes llevan “toda una vida” residiendo en la zona. “Soy vecina desde hace 36 años y siempre dije que me encantaba porque tenías todo cerca de casa”, asegura Ana Montero, “pero es cierto que cada vez quedan menos negocios”.
Con todo, ella no es la única en este barrio que tiene esta percepción, a la que hay que añadir, además, la “grave falta de aparcamiento”. Todo ello está generando “cierto hastío” entre la vecindad, a la que le cuesta vislumbrar el resultado final de este proyecto.










