Después de 41 años, llegan las primeras vacaciones de los naroneses Andrés y Puri
El Covirán del número 112 de la calle Concepción Arenal cierra este sábado sus puertas lleno de agradecimiento

Haciendo esquina entre la calle de Méndez Núñez y la Concepción Arenal, en el municipio de Narón, hay un Covirán que con más de seis décadas a la espalda dice adiós. Aquí no se contemplan ‘hasta luegos’ ni relevos generacionales y, lo que empezó por una historia de amor, ha llegado a su fin.
Ahora, Andrés y Puri, el matrimonio que lleva 40 años al frente de este establecimiento, baja la verja. Se jubilan juntos, de la misma forma de la que empezaron, y alargarán, hasta este sábado, una atención que les ha permitido mantenerse durante todo este tiempo, “a pesar de las grandes superficies”.
Hay que remontarse a principios de la década de los 80 para dar comienzo a esta andadura. Primero, un local pequeño, un ultramarinos de barrio que, posteriormente, anexionó el local del al lado, hasta el momento de un bar.
Supervivientes
“Lo cogimos cuando la persona que estaba al frente se jubiló, el 1998. Metimos todo nuevo, le dimos un lavado de cara, pero seguimos con la clientela que ya teníamos”, explican. Es más, lo que quieren poner en valor por encima de todo es eso mismo: sus compradores fieles, aquellos que continuaron apostando por ellos cuando los “hiper” comenzaban a crecer en el barrio.
A día de hoy son muchas las empresas que apuestan por el polígono de A Gándara, cuestión que, reconocen, al principio “fue un mazazo”. De hecho, recuerdan cómo en la misma zona “había más pequeños comercios, mínimo otros tres, que cerraron”.
Los hábitos cambiaron al asentarse esta nueva oferta, de eso no cabe duda, pero cuando esta pareja de empresarios hace esta reflexión, no solo alude a las ventas, sino también a los propios comerciantes, recordando unos inicios en los que “todo era diferente. En los primeros tiempos íbamos a la plaza a las seis de la mañana. Era otro ambiente. Ahora, en cambio, todo se sirve a tienda”.
“Mantenerse activos”
Y a pesar de que se quedan “con todo lo bueno que nos ha dado estar aquí”, tienen claro que el objetivo es “seguir estando bien”. De hecho, una parte que destacan de su profesión es la gran vitalidad que les ha otorgado durante estos años, “porque aquí no se para”.
Primero, la atención, directa, cercana y “como se hizo siempre”; después, reponer, limpiar, mantener todo ordenado... a lo que hay que sumar “cuando viene el pedido, organizar los palés de mercancías y todo lo logístico: preparar el almacén, repasar las facturas, ver los cambios de precio...”, enumeran entre risas.
Sin embargo, ahora empieza otro tipo de ajetreo, el que ellos mismos se van a marcar para “mantenernos activos”. A unas horas del cierre, comienzan a vislumbrar una hoja de ruta que les permitirá disfrutar de las vacaciones, prácticamente, por primera vez.
Siempre nos quedará París
En estas cuatro décadas la pareja cuenta con los dedos las escapadas. “Fuimos una vez a Lisboa, cuatro días; otra a Oporto, nada, tres días, y hemos estado dos veces en las Islas Canarias”, donde reside una de las hijas de Andrés y Puri.
Esto no tiene que ver ni con las ganas ni con la previsión –cuestiones que quedan más que constatadas cuando uno sabe que en septiembre del futuro 2026 ya tienen reservados los días para irse a París–, sino que “éramos dos, y entonces no podíamos. O cerrábamos o metíamos a alguien y la cosa tampoco daba”. Después de todo este tiempo ya es hora. Ha llegado el momento de las ansiadas vacaciones después de 41 años "y medio".











