Casi cuatro décadas y más de 200 socios: Santa Icía, Narón, acoge este sábado su cumpleaños
El Club de Jubilados y Pensionistas celebra su aniversario rompiendo los prejuicios del edadismo, invitando a todos aquellos que tengan dudas de sus capacidades “a vernos bailar, que no paramos”

El Club de Jubilados y Pensionistas de Santa Icía, en Narón, celebra este fin de semana, en concreto el sábado, su 37 aniversario, una efeméride que cuadra en el día que más afluencia hay en su local, que cuenta con más de 200 socios entre sus filas.
Milagros es una de ellas. Viuda desde hace 5 años, este espacio le dio vida, pero también un grupo de amigas con las que ahora comparte las sesiones gimnasia –en el primero de los dos grupos que participan, puesto que la demanda hizo que se ampliaran las clases–, pero con las que ahora “también vamos a andar, todos los días, y nos apuntamos a un montón de excursiones”, explica esta naronesa.
Desde su punto de vista, este tipo de asociaciones van mucho más allá, porque hace que muchos de su edad “nos levantemos del sofá”. En sus momentos de deporte la acompañan otras mujeres de entre 58 y 91 años que, a día de hoy, han formado sinergia y que, en ocasiones, cuando van para casa después de un largo día de tareas y pasan por delante del local, “parece que ya tenemos que parar. Nos vemos, estamos un rato juntas y nos hacemos compañía. A fin de cuentas, muchas de nosotras no tenemos más que cuatro paredes para hablar en el día a día”.
Todo esto gracias a una directiva que desde 2017 tiene a los mandos a Francisco Larrea, pero que “un par de años antes” ya paraba en el local de Santa Icía “a tomar algún café”. En ese momento, “necesitaban que alguien cogiese un poco esto y me ofrecieron entrar, y no me lo pensé”. Ahora, y con un sinfín de actividades programadas que tienen como objetivo mantener la mente despierta, porque “podemos estar viejos, pero no inútiles”, sentencia el presidente.
Eso se ve en la participación, y es que 216 socios no los tiene cualquiera. Los días más ajetreado son, sin duda, los sábados, momento en el que la pista de baile acoge a decenas de personas pero, los miércoles, la otra cita semanal con los ritmos, no se queda atrás. Esta semana, sin embargo, es especial, puesto que todo comenzará con una comida de dos platos, postre y bebida amenizada por Jesús En Clave y que está abierta a todos aquellos que aún no forman parte de este club.
Esta es, de alguna forma, una invitación para que disfruten de la compañía y el ambiente, uno que no dista tanto de la juventud como se pueda pensar. De hecho, Larrea pone de ejemplo la restauración del propio mobiliario del local, “que no nos quedó tan mal”, comenta entre risas. Entre el y otros 6 compañeros, que se afincaron en el bajo de una mujer que también es miembro de la entidad, se pusieron manos a la obra. “Alguno venía con el bastón, y una vez lo dejaba en la puerta y cogía la lijadora, te prometo que si se la desenchufaba, funcionaba igual”, recuerda, y es que las ganas pudieron al cansancio, y más cuando se sabe que es para tener un espacio compartido en el que se va a estar acompañado. “Esas son las ganas. Realmente te da vida ver cómo la gente participa”, asegura el presidente.
Este es un motivo más para continuar en el cargo, pero también está presente “la necesidad de sangre nueva”. Explica que la entidad busca “proyección de futuro porque cada vez somos menos y todo cuesta dinero. Lanzar actividades, actuaciones, firmar contratos... Llega un momento que, si no viene nadie más, es insostenible”.
Asimismo, se muestra tajante con el edadismo, invitando a todos aquellos con prejuicios a darse una vuelta por las propias instalaciones. “Tenemos derecho a decir que estamos viejos aunque sigamos trabajando para hacer las cosas. Hay veces que nos tachan de inútiles y a ellos les digo que vengan a vernos bailar, que no paramos”, sentencia Larrea











