Un clásico de 1915 que ha sabido envejecer: “La Metamorfosis” Kafka en Narón
Carlos Álvarez-Ossorio dirige a Sarabela Teatro en el Pazo da Cultura este sábado

“El teatro para mí es como la ciencia o la filosofía. Un trabajo como ‘A Metamorfose’ es investigación en equipo, porque no vale la reflexión que haces tú en solitario. Hay un primer encuentro donde todo el mundo tiene un punto de vista y se van sucediendo otros hasta que llega el hecho teatral que, para mí, va más allá de la historia que se cuenta y que muchas veces es difícil de definir, pero que siempre tiene un punto en común: un encuentro entre seres humanos muy diferentes que, de la nada, deciden pasar una hora y media juntos en un espacio cerrado para intentar entender mejor el mundo, para intentar vivir una experiencia”, explica Carlos Álvarez-Ossorio, director de dramaturgia, con un acento que deja ver que sus raíces están al sur, aunque su casa ya es Galicia.
Llega al Pazo da Cultura esta semana de la mano de la compañía Sarabela Teatro con un clásico de la literatura, la obra predilecta de Franz Kafka. Se trata de un escrito de 1915, pero que, según el sevillano, tiene una lectura muy relacionada con el mundo actual. “Se ve reflejado perfectamente el utilitarismo de la vida de las personas. En esta sociedad que vivimos, capitalista, vales según produces. También, dentro de las sociedades, tenemos el tema de los inmigrantes y los refugiados, personas que interesan si nos pueden dar algo. Ahí se concede la ciudadanía, si no eres ‘ilegal’. Este concepto de valor de la vida humana está en Kafka, sin duda. También se puede ver el tema de las personas dependientes. ¿Qué pasa con aquellos que han sostenido familias y que, por una enfermedad, por ejemplo, ahora son un estorbo?”. Un planteamiento “duro” para un patio de butacas que promete sorprender al enmarcarse en una propuesta “muy visual, con mucha acción e incluso con momentos musicales”, avanza su director.
Y es que, a pesar de que decantarse por una obra parecida parezca todo un reto, Álvarez-Ossorio explica que una publicación como esta, “tan onírica y con momentos fantásticos”, permite aportar “mucho juego” a las representaciones.
De esta forma, el sábado a partir de las 20.00 horas, las tablas de Narón vivirán momentos cómicos, dramáticos, pero también de terror. Todo ello con una única intención: “hacer un viaje en el que el espectador, sin darse cuenta, va entrando dentro de toda esta historia”, incide.
De hecho, y a título personal, el también cineasta asegura que “el teatro es un medio de conocimiento del mundo, un lugar de encuentro de uno con otro. Personalmente, cuando hay algo que no entiendo en relación con el ser humano, es cuando acudo a esta disciplina”, expone el sevillano.
Desde dentro del mundillo, además, valora el hecho de vivir en primera persona esta disciplina, asegurando que “hoy en día, las series en las plataformas cuentan, sin duda, muy bien las historias. Hay guiones, películas y novelas maravillosas, pero no está la presencialidad”.
Además, este punto no se entiende en solitario, puesto que la pluralidad de un público permite conocer diferentes realidades y, una misma obra, llegar a generar diversas opiniones. “Nunca intento dar una moraleja o un mensaje; es una cuestión que tiene que salir de los espectadores. Abrimos puertas, sí, y hacemos temblar dudas para que, después, cada uno se lleve algo”.
En esta línea, su puesta en escena del sábado comprende una obra “en la que se disparan ciertas cosas que no se llegan a desarrollar, que cada persona tiene que acabar en su propia imaginación”.
Es decir, el patio de butacas del Pazo revivirá un clásico, una historia que, en muchos casos, ya se conoce, pero que ha sabido perdurar en la historia gracias a su permeabilidad y a quien, como Sarabela Teatro, decide llevarla a los escenarios, poniendo en valor los clásicos y la conciencia crítica.





















