Único en su especie: O Parapeto vuelve a Xuvia para revolucionar la hostelería
La vecina Cristina Rey, ha dado una nueva vida a este local naronés que puede presumir de un horario ininterrumpido tanto en la barra como en la cocina

“Oye Cris, ¿vas a abrir los martes? Es que no tenemos a dónde ir”. Conocedora de primera mano de cuál es la situación del barrio, la vecina de Xuvia Cristina Rey ha decidido cambiar las tornas. Hoy, la hostelería de la zona suma un nuevo aliado y es que O Parapeto ya está a pleno rendimiento, “unos días muy caóticos”, reconoce su dueña, en la que, como en breves será costumbre, el horario interrumpido, al igual que la cocina, son los protagonistas.
Este proyecto nació “un poco por necesidad”, porque, como explica Rey, “yo, como clienta, tenía la sensación de que nos faltaba una opción más continuada, sin parones en el horario. Antes teníamos muchísima variedad, pero la oferta ya no era la misma”, reflexiona.
Mira por los suyos sin excepción alguna. Comidas a precios populares –el bocata estrella del local ronda los 6 euros– y también para aquellos que padecen una celiaquía o intolerancia a la lactosa como respuesta “a lo que los conocidos me iban pidiendo”, comenta entre risas. Esto lo explica Rey de forma muy sencilla, “yo soy de aquí, y me sale natural”.
Sin embargo, también pone el ojo en los de fuera. “Se puede venir a desayunar, comer, merendar o cenar a cualquiera hora, sí. Y al estar tan cerca del Camiño Inglés, sellamos la credencial, tenemos camisetas de recuerdo y damos servicio a los peregrinos que, hasta el momento, tenían que irse más hacia la zona de Neda”.
A la mugardesa
Este no es el primer ruedo de la naronesa en la hostería. De hecho, Mugardos ya es testigo de su andada. Ahora esta oferta también está disponible en O Parapeto, con una carta que presume de hamburguesas y bocadillos que, además de hacer agua los paladares más exigentes, prometen no dejar ni un hueco en los estómagos.
De hecho, y sin saber aún qué deparará el futuro, Rey vaticina que el plato estrella será, presumiblemente, el bocata que comparte nombre con el local, “que tiene lechuga, tomate, cebolla, lomo, bacon y milanesa de pollo”. Todo ello por un precio de 6,50 euros.
En la cuestión económica, la hostelera es tajante. Piensa, por un lado, en los “trabajadores y los obreros” y todo aquel con una jornada partida que busque una opción asequible. Por otra parte, además, saca el tema de las intolerancias, que “a pesar de que para nosotros sí es algo más caro, intentamos asumir la parte que podemos”, sin que el importe de la comida se vea muy incrementado.
Para ello, y sumándose al equipamiento que ya tenía, ha comprado un nuevo horno y una mesa de trabajo y ha probado un sinfín de productos. Así, y con ayuda de sus cocineras, puede presumir de no hacer distinciones “ni en pizzas, ni en hamburguesas ni en nada. Una vez aquí, de perdidos al río”, comenta entre risas. “La idea es que cualquiera pueda comer aquí. Solo o con amigos”, sentencia. Por ahora, los hechos hablan por sí solos y O Parapeto presume de barra llena.











