El cine Adriano sale a la venta: oportunidad para rescatar el pasado indiano de Fene
El activo lo gestiona la inmobiliaria especializada Sip4, encargada también de la operación de la Torre de Borrás

El patrimonio arquitectónico de Fene está en boca de muchos en los últimos días. Tras el anuncio de que la Torre de Borrás estaba en venta, por solo 110.000 euros, ahora se confirma que el emblemático cine Adriano, joya del racionalismo y símbolo imborrable de la huella indiana en la comarca, está también en el mercado.
La inmobiliaria Sip4, especializada en la gestión de activos singulares y propiedades con historia, confirmó a este Diario que el inmueble busca un nuevo propietario que asuma el testigo de su conservación. Aunque la operación todavía no cuenta con una tasación cerrada, apunta el responsable, Agustín Pacheco, el precio rondará los 150.000 euros.
La coincidencia de la venta de ambos inmuebles pone ahora sobre la mesa la importancia de la protección y recuperación de este legado.
Historia
El cine Adriano fue construido en 1947 por orden de Antonio Fernández Fernández –apodado Adriano, precisamente, por el nombre de su padre–. Sufragó la obra con el dinero que logró acumular tras emigrar a Cuba y ordenó también la edificación de otro emblema indiano del municipio fenés, la Casa de la Maleta, en los años 20 del pasado siglo.
Este cine supuso mucho más que una sala de proyecciones, transformando Barallobre en un enclave cosmopolita en Ferrolterra. El diseño del edificio fue encargado a Vicente García-Lastra, figura clave para entender la transición hacia la modernidad en Galicia y que ha dejado en Ferrol edificios tan emblemáticos como el Palacio Municipal de la ciudad naval –junto a su colega de profesión Nemesio López Rodríguez– o el antiguo pabellón de la Marina en A Malata. Así las cosas, el arquitecto proyectó un inmueble en el que el patio de butacas se concibió imitando a los teatros clásicos de herradura italiana, con una planta semielíptica y palcos en altura, un total de ocho con 36 localidades. El bajo tenía capacidad para 172 asientos, mientras que el primer anfiteatro disponía de 67 butacas y 48 asientos de entrada general, a los que había que sumar las 65 localidades del segundo. En total, el aforo era de 388 personas.
Aunque la sala se destinó en un primer momento a la proyección de películas –se inauguró el día de Navidad de 1947 con la cinta “Dilinger, enemigo público número uno” (1945)–, también se dedicó de manera ocasional a la celebración de bailes, retirando para esos momentos las butacas ancladas al suelo.
Declive
Con el paso del tiempo, e incapaz de competir con otras salas que proliferaron en la zona más modernas –de hecho, el cine Adriano pasó a manos de los dueños del Perla, que no lograron devolverle su esplendor–, cerró de manera definitiva en febrero de 1972. ¿Su última proyección? La película “El señor de Hawaii” (1962). Posteriormente fue sede del grupo de teatro Tagallo, habiendo sido también okupado en los años 90 –un incendio en su interior deterioró una parte del inmueble–. En los últimos años, la Asociación Patio de Butacas trabajó para la recuperación del cine Adriano como espacio para el desarrollo de actividades relacionadas con el arte y la cultura.











