Intensa semana de trabajo en A Capelada, previa a la tradicional Rapa das Bestas
Los ‘besteiros’ agruparán estos días las manadas, desparasitando a los caballos de cara a la celebración

La Serra da Capelada, en Cedeira, tacha los días en el calendario para albergar una nueva edición de su tradicional Rapa das Bestas, un evento que este fin de semana celebra su quincuagésimo segundo aniversario y que atrae a centenares de personas dispuestas a presenciar este ritual ancestral.
Detrás de la espectacularidad de la jornada grande del domingo existe un arduo e intenso trabajo de campo que, aunque se extiende durante todo el año, se intensifica en esta semana previa a la cita.
Tal y como explica Miguel Sóñara, secretario de la asociación San Andrés de Teixido Eventos –que impulsa la rapa con la colaboración del Concello y que agrupa a unos 40 socios–, los ‘besteiros’ comenzarán el miércoles 27 a “xuntar as bestas do Monte Ouzal, na zona dos miradores”. El jueves se trasladarán a la propia área de la rapa, “preto de onde temos o curro e lindando co municipio de Ortigueira”, mientras que el viernes las tareas continuarán en el entorno de la garita de Herbeira. “Aí está o groso da manada”, expone Sóñara, explicando que en la jornada del sábado trasladan a los caballos a pie, unos 200, en un recorrido de aproximadamente siete kilómetros. “Contamos con moita xente que vai tamén a cabalo e facémolo como se facía antigamente: guiar ás bestas a pé a través do monte”.
En este proceso de traslado, explica el secretario de la entidad, participan alrededor de 70 personas. “Temos que ter presente o tema da néboa. O ano pasado tivemos moitos problemas con iso, porque che pasaban os cabalos polo lado pero non os vías”, explica Miguel, que remarca el carácter intergeneracional que logra mantener esta tradición.
“Nestes días xúntanse no monte tres xeracións: os avós, os pais e os cativos. De feito hai algún de once ou doce anos que xa vai a cabalo”, comenta con orgullo Sóñara.
Jornadas centrales
Los ‘besteiros’ dedican la tarde de la jornada del sábado a contar, marcar con microchip y desparasitar a los caballos –con tratamientos intestinales y también exteriores para las moscas–, unas labores estas últimas fundamentales para el bienestar de los animales.
“É moi complicado sacarlle da cabeza a moita xente que nós maltratamos aos cabalos. Pero o que vemos é como os tratamentos que lles damos axúdanlles a librarse dos parásitos, en menos de 24 horas. Notámolo tamén nos poltros, no seu crecemento despois da rapa. Antigamente, depois de invernos moi duros, moitas bestas non superaban esa época do ano e, agora, iso xa non pasa”.
El domingo es, sin lugar a dudas, el día más impresionante del evento, con la bajada de los caballos “para mostrarlle á xente como se facía antes”, con el corte de las crines de los equinos, que antaño se vendían para fabricar pinceles o rellenar colchones.
Aliados
Esta tradición se mantiene de cara al público, 52 años después, “por necesidade”. A este respecto, Sóñara declara que “precisamos manter vivo o cabalo de monte”, aliado fundamental en la lucha contra los incendios forestales. “Come toda a braña, os brotes dos toxos... e todo iso é pólvora na época do verán. De feito fai anos que non temos na zona un lume importante”, comenta el secretario de la entidad.
Además de la demostración de la rapa, el evento cuenta con otras actividades complementarias para el disfrute de vecinos y visitantes. En este sentido, los que se animen a subir hasta la Serra da Capelada podrán gozar de una comida, bajo carpa, a base de pulpo y churrasco.
Además, el ‘speaker’ que relatará la rapa por la mañana se encargará de amenizar la tarde con música y se llevarán a cabo una serie de sorteos de productos, cedidos por el tejido comercial local.













