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Ferrolterra

El microbioma: la solución para las especies de plantas amenazadas en Ferrolterra

Un proyecto pionero del CSIC recogerá muestras de ocho tipos en la comarca, algunas de ellas endémicas

Margarita Lema y Anxo Balado
Margarita Lema y Anxo Balado
MBG-CSIC
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La conservación de la flora amenazada de Galicia abre una nueva etapa. Ante el declive de decenas de poblaciones vegetales, un equipo de la Misión Biolóxica de Galicia (MBG-CSIC) ha puesto en marcha un proyecto pionero que va más allá de los métodos tradicionales.

La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Xunta, la Diputación de A Coruña y el propio CSIC, se desarrollará durante cuatro años y no se limita a guardar las semillas en un banco, sino que busca preservar el suelo y el microbioma asociado a estas plantas.

En las comarcas de Ferrol, Eume y Ortegal la investigación se centrará en ocho especies en riesgo, algunas de las cuales cuentan con apenas un millar de ejemplares a nivel mundial.

Cabe señalar que el Catálogo Galego de Especies Ameazadas (CGEA) incluye actualmente 65, de las cuales 35 se encuentran en peligro crítico de extinción y 30 son vulnerables. Tal y como explican los propios investigadores de la MBG Margarita Lema, Alexandra Rodríguez y Jorge Durán, históricamente los esfuerzos se habían centrado en proteger a estas plantas en su entorno natural o en guardar sus semillas. Sin embargo, la ciencia demuestra que los vegetales no viven aislados, sino que dependen de un microbioma que es vital para la fertilidad de la tierra y el equilibrio del ecosistema.

Una de las especies incluidas en el estudio
Una de las especies incluidas en el estudio
MBG-CSIC

“Si una planta gallega en peligro de extinción desaparece, nos arriesgamos a que se extinga también parte de esa comunidad microbiana especializada que evolucionó con ella, perdiendo un capital genético insustituible”, advierten los responsables del estudio. El objetivo del proyecto es, por tanto, guardar el “manual de instrucciones” físico, químico y microbiológico del suelo en el que estas especies han prosperado.

Origen

Sobre las causas que han llevado al límite a cierta flora de Ferrolterra, los expertos explican que se trata de un “efecto acumulativo de distintas amenazas”. En este sentido, señalan la “presión humana directa”, con la alteración de los hábitats debido al desarrollo urbanístico, las infraestructuras, la agricultura extensiva o la mala gestión forestal.

También apuntan al desafío del “cambio global”, un concepto científico que no solamente incluye al climático, sino a fenómenos como la contaminación o la invasión de especies exóticas, “que compiten de forma agresiva por los recursos y desplazan a nuestra flora nativa”.

Jorge Durán
Jorge Durán
MBG-CSIC

En tercer lugar, los investigadores del MBG indican que existe una amenaza “de la que apenas se habla en la conservación clásica y que para nosotros es clave”: la degradación del suelo. “Cuando un hábitat sufre esta presión y se ve alterado por factores como el clima y las especies invasoras, no sólo sufre la planta que vemos a simple vista; también se rompe el equilibrio de microorganismos que viven en sus raíces. Sin ese microbioma especializado, pierde parte de su ‘sistema inmunitario’ y su capacidad de absorber nutrientes, lo que acelera su declive”, expone el equipo del CSIC, que cuenta además con la ayuda del estudiante de doctorado, Anxo Balado.

Terreno

Los expertos estudian a fondo cada población sobre el terreno para diagnosticar qué combinación de factores asfixia cada especie en cada comarca. “Las bacterias y los hongos que viven en las raíces de las plantas de Cabo Ortegal no son los mismos que encontrarías en un viñedo de O Salnés o en un bosque de Lugo. Son microorganismos extremófilos [capaces de subsistir y prosperar en condiciones muy distintas o mucho más exigentes de las que soporta la mayoría de formas de vida en la Tierra] que han coevolucionado con la flora local y que, muy probablemente, cooperan con la planta para tolerar esas condiciones”, explican los científicos implicados en este pionero estudio.

Los expertos apuntan al desafío del “cambio global” y a un efecto acumulado de distintas amenazas

Así las cosas, en Ferrolterra recogerán muestras de ocho especies amenazadas distintas. “Según nuestros registros, la comarca del Eume contiene una (Ranunculus serpens), la de Ortegal tres (Centaurea borjae, Festuca brigantina subsp. achiophyta y Spiranthes aestivalis) y la de Ferrol siete (Iberodes littoralis subsp. Gallaecica, Spiranthes aestivalis, Festuca brigantina subsp. achiophyta, Centaure borjae, Crepis novoana, Carex hostiana y Linaria polygalifolia)”.

Una de las especies incluidas en el estudio
Una de las especies incluidas en el estudio
MBG-CSIC

De estas, los investigadores del MGB destacan Centaurea borjae, Festuca brigantina subsp. achiophyta y Crepis novoana, “tres tesoros botánicos que son endemismos de nuestro entorno”. Sobre la primera, inciden en que “únicamente se conocen cuatro poblaciones en todo el mundo, localizadas entre Ferrol y Ortegal” y que sobreviven en la parte superior de acantilados “muy venteados y sobre suelos muy particulares”. De la segunda, los científicos apuntan que se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad, “otra joya única de la comarca” que habita las grietas y fisuras de las rocas de la Serra da Capelada y As Somozas.

Por último, también en un estado de extrema vulnerabilidad se encuentra la Crepis novoana, “con poco más de 1.200 individuos concentrados en una única población mundial, que se restringe casi en su totalidad a los acantilados de la ría de Cedeira, ocupando apenas 15 hectáreas”.

En este contexto, los microorganismos invisibles en los que también se centran los expertos en su estudio “juegan un papel crucial” para salvar estas plantas de la extinción, “hasta el punto de que sin ellos, muchos esfuerzos de conservación podrían estar condenados al fracaso”.

Alexandra Rodríguez
Alexandra Rodríguez
MBG-CSIC

Para comprender la importancia y relevancia de este proyecto, Lema, Rodríguez y Durán explican que “la ciencia actual nos demuestra que una planta es, en realidad, un ‘holobionte’: un equipo inseparable formado por el vegetal y los miles de millones de microorganismos que viven en sus raíces y en el suelo que la rodea. Para explicarlo de forma sencilla, el microbioma es a la planta lo que la flora intestinal es a los seres humanos, cumpliendo funciones vitales que pueden ayudar a salvar a una especie de la extinción”.

Así, los microorganismos actúan “como un escudo protector frente a enfermedades”, ayudan a las plantas a absorber por sí mismas los alimentos del suelo y facilitan que puedan tolerar el estrés ambiental, “como las sequías extremas o las olas de calor, ayudándolas a retener agua y a mantener el equilibrio hídrico”, explica el equipo del MBG-CSIC.

Por el momento, los trabajos de campo de estos profesionales se han llevado a cabo ya en lugares de la costa de las provincias de Pontevedra y A Coruña, en el entorno del Parque Natural de Enciña da Lastra (Ourense) y en el área de Santiso y Melide. “Próximamente nos desplazaremos a las montañas de O Courel y Os Ancares para comenzar a trabajar con las poblaciones vegetales y ya tenemos planificado iniciar muy pronto los muestreos en las comarcas de Ordes y Santiago”, anuncian los científicos, incidiendo en que “queda muchísimo territorio por recorrer, pero es la única vía para obtener esa radiografía completa de la salud de nuestra biodiversidad invisible”.

Una de las especies incluidas en el estudio
Una de las especies incluidas en el estudio
MBG-CSIC

El objetivo prioritario de estos ecólogos es la conservación in situ de las plantas. “Por eso esperamos que este proyecto, y el altavoz que proporcionan noticias como esta, sirvan para ayudar a levantar conciencias y lograr que tanto la población como las empresas e instituciones protejan cada vez mejor nuestros ecosistemas naturales”, explica el equipo del MBG, incidiendo en que el proyecto nace como un “plan B en caso de que todo lo anterior falle”.

Así, se conservarán las semillas en banco a medio/largo plazo, “al tiempo que describimos y custodiamos los suelos gallegos y su microbioma”, conservando y secuenciando todo el material genético de los suelos “para asegurar que esa valiosa información biológica no se pierda jamás. De este modo, si una planta llega a desaparecer, tendremos información de enorme importancia sobre la semilla, el microbioma y el conocimiento del suelo para intentar su reintroducción en el futuro”.

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