Ferrolterra, una de las zonas de Galicia con más garrapatas
El número de picaduras de estos artrópodos va en aumento y, con ello, la aparición de patologías asociadas como Lyme, la más común en esta comarca
Ferrolterra es una zona de gran influencia de garrapatas, el riesgo de encontrarse con ellas es mucho mayor aquí que en otros puntos de la geografía gallega y nacional.
La costa coruñesa, así como la lucense, son las preferidas por estos parásitos, que en esta época del año –entre primavera y hasta el otoño– viven su momento de mayor actividad aguardando en caminos, huertas y prados, esperando a que un posible huésped pase y poder engancharse a él. Se moverán por el cuerpo –normalmente no se aprecia este movimiento– y se instalarán en sus zonas preferidas, como son las partes más cálidas del cuerpo (ingles, axilas, cabeza, tras las orejas, cuello...).
¡No es un lunar!
Uno de los problemas con las garrapatas es que muchas veces no se identifican como tal. De hecho, una madre de Fene nos cuenta un caso que le aconteció a ella y que por lo visto, según se confirma desde el Área Sanitaria, es más que común. Una mañana descubrió que a su hija de cinco años le había salido un lunar en el cuello. “Cuando se lo ví me llamó la atención, y no me gustó, pensé que era un lunar extraño y que no se lo había visto antes, lo hablé con mi marido y pedimos cita al médico para que se lo mirara. A la mañana siguiente el lunar estaba inflamado, o eso pensaba yo, y se lo cubrí con una tirita porque creí que la niña lo habría tocado, al día posterior cuando la niña despertó ya no había tirita ni lunar, debió quitárselo mientras dormía”.
Al desaparecer el supuesto lunar ya cancelaron la cita con el médico de cabecera, pero el problema surgió un par de semanas después, ya que en la zona de la picadura empezó a generarse una rojez que se fue extendiendo por toda la espalda. Ya entonces fue necesaria una nueva consulta y ahí sí que se llegó a la conclusión de que todo había podido guardar relación con aquel supuesto lunar muy sospechoso de haber sido una garrapata. En ese caso se administró tratamiento y se descartó la enfermedad de Lyme a través de una analítica en sangre que se le hizo a la menor.
Este es un ejemplo de que, a pesar de conocer la presencia de estos ectoparásitos en nuestra geografía, mucha gente no los identifica como tal. “Esto era muy negro y de tamaño muy pequeño, como la cabeza de un alfiler, parecía un lunar. En ningún momento pensé en una garrapata, era muy pequeño y de un color negro uniforme, no era la imagen que tenía de ellas”, precisa esta madre fenesa que vivió gran preocupación por culpa de ese hecho.
Las autoridades sanitarias, conscientes del aumento de picaduras, han elaborado guías con recomendaciones dirigidas a la población. Así, la Xunta, a través de Sanidade, ofrece una serie de pautas, que ya conocen bien los facultativos de los centros médicos y hospitalarios y que trasladan a sus pacientes.
El Ministerio de Sanidad también ha puesto a disposición de la ciudadanía una App ‘Garrapata Alert’ que informa sobre estos artrópodos, advierte de su presencia por medio de guías visuales y mapas interactivos donde los propios usuarios comunican posibles encuentros y también ofrece información práctica sobre cómo se debe actuar ante una picadura o retirar el parásito.
Cómo proceder
Esto se hará con unas pinzas de punta afilada, sujetando a la garrapata lo más cerca de la piel y tirando de forma perpendicular hacia el exterior, sin giros ni cambios de ángulo. Se desaconseja aplicar aceites, calor o sustancias irritantes como alcohol, así como aplastar al animal ya que estas prácticas favorecen que se estrese y transmita más patógenos. Una vez retirado el ejemplar hay que comprobar que está completo, sobre todo la zona de la boca, que inserta en la piel, ya que no debe quedar ninguna parte dentro. Tras la extracción se debe limpiar el punto de inserción con agua y jabón y lavarse bien las manos.
El contacto con estos parásitos hematófagos puede ser muy variado: lo mismo se pueden ver en el campo que en las huertas como en parques y jardines, de modo que es importante estar prevenido. Suelen estar sujetos a las hierbas y su color varía, pudiendo ser rojizos, castaños o negros, su tamaño también, dependiendo de su sexo y de si han comido o no. Se alimentan chupando la sangre de su húesped, mayormente animales (mamíferos, reptiles o aves) pero también humanos.
Se sabe que el movimiento de personas y animales, el cambio climático y nuevas rutas migratorias de algunas aves están contribuyendo a su dispersión por zonas que antes tenían menor presencia.











