El frenazo de la eólica marina lastra el crecimiento del empleo industrial
El número de puestos de trabajo del sector en la comarca está cerca de los 10.000, lejos de las cifras de 2011
La finalización del último pedido de eólica marina que estaba realizando Navantia Seanergies para el parque bretón de Dieppe Le Tréport ha tenido un impacto en la tendencia de creación de empleo industrial en Ferrolterra que arrancó antes de la pandemia y que, tras dos años de incertidumbre, se retomó en 2022.
El avance de la construcción de las fragatas F-110 es el motivo por el que no se ha producido una caída en el número de empleos en las actividades industriales y, de hecho, algunas de las compañías que estaban participando en la fabricación de jackets y monopiles para los parques marinos han asumido también tareas en la construcción naval.
La situación actual es, por lo tanto, de estancamiento, aunque con buenas expectativas en el corto plazo. Si la comparativa se establece con el momento álgido del programa de construcción de los LHD australianos –años 2010-2012–, las cifras de empleo están todavía muy lejos. Hace una década y media, por ejemplo, en los veinte municipios de Ferrolterra había cerca de 11.500 personas con un trabajo relacionado con la industria y, aunque las cifras son orientativas –trabajadores y trabajadoras empadronados en otras comarcas o que no se dedican al complejo de la industria naval–, sigue sin romper la barrera de los 10.000. Hace un año eran 9.981 y actualmente está un poco por debajo, en los 9.973.
Recuperar la actividad en Fene va a ser determinante para que los puestos de trabajo del sector puedan a corto plazo superar a los registrados en 2011. Pero, en cualquier caso, no va a ser pronto, pues ni hay un pedido en cartera ni se ha firmado ningún acuerdo. La realidad es que no hay carga de trabajo, como se quejaba el pasado viernes la presidenta del comité de empresa, Adela López.
El malestar generado se multiplica por un motivo. En el documento del plan estratégico de la compañía para el periodo 2026-2029, el astillero de Fene es poco más que una nota a pie de página; es más, en las previsiones de nuevas plazas, como denunciaron los sindicatos, no se contempla ninguna para la factoría.
Sí hay una previsión en materia de inversiones, dentro de un capítulo que los comités de la ría consideran insuficiente. Se trata del COEX Green Energies –Centro de Excelencia en Energías Verdes–, con el que Navantia quiere reforzar el posicionamiento de la factoría de Perlío en un mercado que está en compás de espera. Esta apuesta abriría las puertas del astillero a otros productos más “críticos” y con mayores expectativas de crecimiento a medio plazo, como son las subestaciones.
Centro de Excelencia en Energías Verdes en el astillero de Fene
El futuro COEX Green Energies de Fene pondrá el foco en las subestaciones y subestructuras flotantes, en la búsqueda de soluciones constructivas y productivas que optimicen la eficiencia del trabajo, en el desarrollo de nuevos productos en el ámbito de la generación de hidrógeno verde y en el posicionamiento dentro del sector de los electrolizadores de alta potencia. Llevará aparejada la dotación de nuevo personal de un perfil más técnico, una de las grandes asignaturas pendientes del astillero fenés en las últimas décadas.
Con todo, el contexto internacional es el que es. El mercado eólico offshore se ha ralentizado por diversos factores, como el incremento de los costes de fabricación y logísticos, inflación en materiales, falta de infraestructuras para la evacuación eléctrica y también por la incertidumbre regulatoria en algunos países de la Unión Europa. Además, en España, el desarrollo de un complejo propio también está siendo mucho más lento de lo esperado, y en potenciales mercados, como el estadounidense, se ha dado un volantazo en la estrategia de las energías renovables.
El nuevo rumbo de la administración Trump echó por tierra el trabajo comercial realizado hasta el momento –2025– y las perspectivas de posicionamiento en un mercado de primer nivel. Había cuatro contratos afianzados, como reconoce el plan industrial 2026-2029 –tres de subestaciones y uno de monopiles–, pero se fueron al traste. Este estancamiento lleva a la compañía a concentrar en Fene todo lo que tiene que ver con la eólica marina, retirando, al menos momentáneamente, a Puerto Real de este nicho.
Si bien las inversiones que se contemplan para este periodo son más limitadas que en el plan anterior –2018-2022–, las necesidades de personal aumenta, y así se refleja en las previsiones. A nivel general –es algo de lo que se quejan los sindicatos: la inconcreción por centro de trabajo–, los actuales rectores de la empresa pública quieren incrementar la plantilla propia en más de un tercio, hasta situarse muy cerca de las 7.000 personas.
Con todo, se detectan carencias. Así, el ritmo de crecimiento de la plantilla propia es “lento” –hasta el punto de que durante el año pasado hubo 323 altas y 280 bajas, situándose la plantilla total en 5.113 personas– y el propio documento reconoce que existen dificultades para atraer perfiles tecnológicos. Para corregir este aspecto se apuesta por fomentar la FP Dual, en la que Navantia está inmersa desde hace tiempo en Ferrolterra, más formación interna, acciones para captar perfiles de áreas como ingeniería, compras, sistemas y “lanzar Navantia Academy”, aunque está por ver de qué manera afectaría a la ría de Ferrol.
Por lo pronto, en materia de empleo, se espera que en las próximas semanas se convoquen más de un centenar de nuevas plazas para el astillero de Ferrol.











