Cilindros en lo alto del monte: Ferrolterra a través de sus vértices geodésicos
Estos puntos señalizados sobre la superficie terrestre, más de 11.000 en toda España, forman una red invisible de triángulos
Caminar hasta los lugares más elevados de una localidad con el objetivo de disfrutar de unas vistas panorámicas es una práctica habitual de muchos senderistas y montañeros. Una vez en lo alto, casi a vista de pájaro, es posible encontrarse con unos pilares cilíndricos y base cúbica de hormigón, pero… ¿Qué son?
Se trata de los vértices geodésicos, puntos señalizados sobre la superficie terrestre que indican una posición mediante un sistema de coordenadas y configuran la base cartográfica de un país. Tal y como explican desde el Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y encargado de mantener el registro de los más de 11.000 repartidos por todo el Estado, se dice que son “la infraestructura de las infraestructuras”.
Aunque pueda parecer por su posición que se encuentran aislados, lo cierto es que estos pilares funcionan como ‘nodos’ de una especie de red invisible, conocida como Red Geodésica Nacional. Durante décadas han servido de referencia fija para que los ingenieros y topógrafos pudieran desempeñar su trabajo, desde trazar una carretera o construir un puente hasta delimitar exactamente dónde acaba un municipio y empieza el siguiente.
Y aunque en la actualidad el GPS haya ganado terreno, los satélites siguen necesitando apoyarse en estos puntos físicos de la Tierra para calibrarse y “afinar” su puntería.
Treintena de ‘tótems’
Casi la totalidad de los municipios de Ferrol, Eume y Ortegal, a excepción de Fene y Mugardos, cuentan con uno o varios de estos vértices geodésicos, colocados a una distancia calculada para que desde uno se pueda ver, al menos, el siguiente.
Según los datos del IGN, en Galicia hay algo más de 550 de estos llamativos cilindros repartidos por los montes de las cuatro provincias. Solo en la de A Coruña el número ronda los 150, de los cuales, 31 se ubican en Ferrolterra.
Cabe señalar que los expertos dividen estos vértices en dos grandes grupos. En el primero de ellos, conocido como Regente (Red Geodésica Nacional por Técnicas Espaciales) se incluyen más de mil puntos repartidos por toda España, pensados específicamente para dar soporte a la tecnología satelital. En esta red se encuentran cinco de Ferrolterra: el de Fontardión (A Capela), el de Lagoa (Ferrol), el de Facho Maeda (Mañón), el de Monte Herbeira (Cariño) y el de Monte Agudo, este último ubicado en el municipio de Valdoviño. Al segundo de los grupos, denominado ROI (Red de Orden Inferior), pertenecen la inmensa mayoría de los vértices. Su función es “tapar los huecos” que deja la red principal, haciendo que la malla sea mucho más tupida para que siempre haya un punto cerca a la hora de medir a nivel local.

A esta tipología pertenecen los siguientes puntos de Ferrolterra: Bailadora (Ares); Mariña (Cabanas); Alto do Masanteo (Cariño); Monte Eixil (Cedeira); Monte Francoy (Cerdido); Campaíñas (Ferrol); Alto da Coriscada y Semáforo (Mañón), Alto do Cadabal (Moeche); Pendella, Serrón do Lobo y Torre (Monfero); Campo dos Nenos (Narón); Marraxón (Neda); Alto da Faladoira, Coto do Meixón, Couce do Penido, Monte Taboada y Rande (Ortigueira); Breamo (Pontedeume); Alto do Caxado, Carballeira y Montouto (As Pontes); Racamonde (San Sadurniño); Naveira (As Somozas); y Coto dos Penidos (Valdoviño).
Sus coordenadas, cómo llegar hasta ellos y una breve descripción de los mismos se puede consultar en la página web del IGN.
Protección
Estos cilindros, de unos 1,20 metros de altura y 30 centímetros de diámetro, están protegidos desde mediados de los 70 por la Ley 11/1975 sobre Señales Geodésicas y Geofísicas, desarrollada posteriormente por el Real Decreto 2421/1978.
Esta normativa, que sigue vigente medio siglo después, establece reglas para garantizar que esta red no sufra alteraciones que puedan desencadenar errores en la cartografía nacional o en las obras públicas.

Así, se prohíbe tapar, mover o perturbar el uso del vértice. Además, pintarlos con grafitis, arrancar sus placas identificativas, mutilarlos o destruirlos supone una infracción contra el Patrimonio del Estado. La alteración o destrucción de estas señales geodésicas conlleva la apertura de expedientes sancionadores que obligan a restituir el daño causado y, en los casos más graves, la normativa recoge derivaciones al Código Penal.











