Ferrol frena el descenso en el reciclaje de vidrio y la caída se agudiza en el rural
Los últimos datos de Ecovidrio muestran retrocesos en esta buena práctica en catorce municipios

El reciclaje de vidrio en las comarcas de Ferrol, Eume y Ortegal atraviesa una etapa de estancamiento y retroceso, tal y como muestran los datos facilitados por Ecovidrio correspondientes al último lustro. Según estas cifras, la recogida selectiva ha caído un 23,3% en el conjunto de los veinte municipios desde 2020. En este sentido, lo que hace cinco años superaba con holgura las 3.000 toneladas anuales de material recuperado, se situó al cierre de 2025 en las 2.341, consolidando una tendencia a la baja que solo unos pocos ayuntamientos logran amortiguar.
El análisis pormenorizado de la serie histórica muestra que este declive no ha sido un evento puntual, sino un “goteo” constante. En 2020, coincidiendo con el inicio de la década y a pesar de las restricciones derivadas de la crisis sanitaria, la ciudadanía de Ferrolterra depositó en los contenedores verdes un total de 3.083.750 kilogramos de vidrio. Cinco años después, esa cifra ha caído hasta los 2.341.204.
Urbes
La situación en los núcleos de población más densos ayuda a entender el comportamiento en la zona, ya que ambos municipios concentran la mayor parte de la infraestructura y el volumen de residuos generado. Ferrol, el concello con mayor capacidad de recogida, ha vivido una trayectoria irregular. En 2020, la ciudad naval recogía 757.940 kilogramos, cifra que llegó a ascender por encima de los 800.000 kilos en 2021 y 2022. Sin embargo, el volumen comenzó a descender hasta los 718.700 de 2024. El último año del que se disponen datos, 2025, arroja un ligero repunte hasta los 721.540 kilos, una recuperación de apenas un 0,4%. Lo más reseñable en el caso ferrolano es que este estancamiento se produce a pesar de un notable incremento en la dotación de contenedores, que ha pasado de los 256 a los 293.

Por su parte, Narón ha pasado de reciclar 494.060 kilogramos en 2020 a 460.220 en 2025. La ciudad naronesa reforzó también su red de colectores, alcanzando los 187 en el último año frente a los 162 al inicio del periodo de estudio. Sin embargo, disponer de más puntos no se tradujo en una mayor participación ciudadana. Así, el año pasado, experimentó una caída del 4,6% con respecto a 2024.
Fene también bajó su nivel de reciclaje en el último lustro pese a disponer de ocho contenedores más, alcanzando la cifra de los 98 en la actualidad. Así, la recogida cayó de los 295.000 a los 190.818 kilos, un 35,3% menos.
Caídas
La situación en otras localidades de menor tamaño o con mayor presencia industrial tampoco ha sido mejor. El caso de As Somozas es, sin duda, el más drástico, pasando de recoger 21.360 kilos en 2020 –y mantener cifras estables en torno a los 18.000 hasta el año pasado– a registrar apenas 3.976 kilogramos en 2025. Esta caída, que supera el 78% en un solo ejercicio, sitúa al ayuntamiento en su mínimo histórico del último lustro.
En una línea similar se encuentra As Pontes. Su volumen de reciclaje pasó de los 190.600 kilos de 2020 a los 133.820 de 2025. En este caso, la reducción del tonelaje ha ido acompañada de una disminución en el número de contenedores, que se han reducido de 91 a 74.
En este ‘ranking’ negativo se sitúa también San Sadurniño, que redujo su reciclaje a menos de la mitad en cinco años: de 83.750 kilos en 2020 a 39.965 en 2025.
Otros municipios como Cerdido o Monfero también reflejan cifras negativas. El primero ha pasado de 42.290 kilos en 2020 a tan solo 11.751 el año pasado, perdiendo casi tres cuartas partes de su capacidad de reciclaje en cinco ejercicios. El segundo, por su parte, ha reducido sus cifras a menos de la mitad, pasando de 78.660 a 34.559 kilogramos en el mismo periodo.
Mientras, en A Capela el descenso en los últimos cinco años se ve reflejado en los 60.420 kilos recolectados en 2020, frente a los 21.964 de 2025.
Excepciones
En medio de todos estos descensos, solo seis de los veinte municipios de Ferrolterra lograron cerrar 2025 con mejores cifras que el ejercicio anterior. Además de Ferrol, Valdoviño destaca como el caso más positivo, con un incremento en la recogida de vidrio de los 106.320 kilos en 2024, a los 137.780, pese a reducir, ligeramente, su parque de contenedores. Ortigueira también muestra una evolución favorable a corto plazo, pasando de 91.588 a 109.637 kilogramos en el último año, lo que supone un crecimiento del 19,7%.
Cabanas, Neda y Cariño son los otras tres localidades que han conseguido esquivar la tendencia negativa. El municipio cabanense recuperó parte del terreno perdido tras un 2024 especialmente malo, situándose en 42.624 kilogramos. Neda mejoró levemente sus registros hasta los 71.644 kilos y Cariño subió de los 89.820 a los 96.094 kilogramos. No obstante, si se amplía la comparativa con 2020, casi todos ayuntamientos siguen por debajo de los niveles de reciclaje que tenían hace un lustro.

Las causas detrás de este descenso en la recogida de vidrio son múltiples y complejas. Los expertos de Ecovidrio y los gestores municipales suelen apuntar a un cambio en los patrones de consumo como uno de los factores determinantes. El auge del comercio electrónico y las nuevas formas de envasado influyen directamente en la cantidad de residuos que llegan al contenedor verde. Sin embargo, el vidrio sigue siendo el único material capaz de reciclarse al 100% de forma infinita, lo que lo convierte en una pieza clave de la economía circular.
En localidades con una fuerte estacionalidad turística como Ares, Cedeira o Pontedeume, las cifras de reciclaje suelen experimentar grandes fluctuaciones. Ares, por ejemplo, ha pasado de recoger 178.996 kilogramos en 2023 a 111.221 en 2025. Cedeira también ha sufrido un importante retroceso, pasando de los 183.497 kilos de 2024 a los 142.193 del año pasado, y Pontedeume bajó de los 207.720 kilogramos en 2020 a 122.978 el pasado ejercicio.
Por su parte, Mugardos también registró una importante caída en el reciclaje de los envases de este material según los datos de Ecovidrio, pasando de los 133.260 kilos al cierre de 2020 a los 79.891 del pasado año, un descenso del 45% pese a mantener el mismo número de contenedores (45). En la misma situación se sitúa Mañón, que bajó de los 55.940 kilos de hace cinco años a los 37.286 de 2025, pese aumentar su número de iglús disponibles de 34 a 41.
Esta tendencia general a la baja encaja con los datos que maneja Ecovidrio a nivel Galicia. Según el Scrap especializado, la recogida selectiva el pasado ejercicio alcanzó las 44.869 toneladas, un 4,6% menos que en 2024. La firma apunta a la “contracción del consumo de envases de vidrio de un solo uso de en torno al 2%, que impacta directamente en el volumen de residuos generados”, explica.










