Los ríos, más allá del límite: “Empezó a rugir por la noche y se desbordó”
Las crecidas de los cauces fluviales provocaron numerosas incidencias en las últimas horas

Ferrolterra vivió este lunes una de sus jornadas más críticas debido a las consecuencias de una lluvia que parece no dar tregua. La sucesión de frentes atlánticos desde el pasado mes de enero ha terminado por saturar la capacidad de drenaje de la tierra en muchos puntos de la comarca, provocando también el desbordamiento generalizado de los cauces fluviales.
La emergencia afectó a múltiples municipios de la zona, con tres de ellos —Neda, Fene y Mugardos— sufriendo inundaciones directas en zonas habitadas, mientras que otros como Fene, Cedeira, Ortigueira o San Sadurniño permanecieron en un estado de vigilancia extrema bajo el Plan Inungal de la Xunta de Galicia, con niveles naranja y rojo por riesgo elevado de desbordamiento.
En estos casos se encontraban, por ejemplo, los cauces del río cedeirés Condomiñas, el ortigueirés Mera, el Rego das Mestas valdoviñés, el Cádavo fenés y el Xubia a su paso por la localidad sadurniñense.
Resistencia vecinal
En el municipio de Neda, la preocupación fue “máxima”, tal y como reconoció el propio Ayuntamiento, desde por la mañana. La confluencia de los ríos Belelle y Basteiro generó una situación de emergencia en las zonas de Santa María y As Augas, donde el torrente alcanzó los terrenos de varias viviendas.
Ante esta situación, el ejecutivo local activó un dispositivo de emergencias para intentar frenar el avance del cauce hacia el interior de los hogares, alertando incluso a Augas de Galicia para que sacase una de las máquinas con las que se estaba trabajando en las obras complementarias para la retirada del azud del molino de O Carballo.
Así, desde primeras horas, el Consistorio se aprovisionó de sacos de arena y grava con los que crear barreras físicas de contención en los puntos más críticos. En estas labores trabajaron conjuntamente los efectivos del GES de Mugardos, personal municipal de los servicios de obras y agentes de la Policía Local.
Luis Hernández es uno de los vecinos que reside, precisamente, en el triángulo formado entre el Belelle y el Basteiro, y relata con resignación la situación. “El terreno ya no traga más agua. Tanto que llueve, tanta que cae... los campos están inundados. No puedo salir de casa porque tengo el agua delante”, explicaba, comentando que, a diferencia de lo acontecido años atrás, “ahora es más llevadero”.

En este sentido, incide en que los trabajos acometidos recientemente en estos ríos han sido efectivos. “Estábamos sorprendidos porque, con todo este diluvio que llevamos de mes y pico o dos meses, el río siempre fue bajito. Si no hubiesen hecho estas obras, ya habríamos tenido un montón de riadas antes. Pero hoy ya no pudo más, empezó a rugir de noche y se desbordó”.
La alerta se mantuvo durante toda la jornada, con el temor en aumento ante la llegada de la pleamar a primera hora de la tarde. “Hubo vecinos que se fueron de sus casas por decisión propia, por estar más tranquilos, pero no fue necesario desalojar a nadie”, comentaban a media tarde los efectivos del GES de Mugardos. “El agua entró en un par de casas, pero con poco nivel”, añadía uno de los dos profesionales de guardia a preguntas de este Diario.

Por su parte, Jorge López, residente también en el municipio nedense, aseguraba que “hay mucha preocupación por parte de todo el mundo. Hoy me levanté a las 07.30 de la mañana y me encontré con el río al ras de la finca, por lo que en cualquier momento se puede desbordar y entrar todo el agua para la casa”, lamentaba.
Limpieza
En Fene, el río Cádavo volvió a protagonizar las preocupaciones de los vecinos de Perlío, teniendo la Xunta que activar el nivel rojo de emergencia a primera hora de la tarde. En la calle San Estevo, el desbordamiento se produjo, según fuentes municipales, debido a un tapón provocado por una rama en un registro –los operarios levantaron el asfalto por la tarde para su liberación–, lo que derivó en que el agua rebosase en algunos puntos por las alcantarillas. Desde el Consistorio explicaron, asimismo, que las zonas que históricamente sufrían inundaciones “aguantaron ben” gracias a las limpiezas preventivas realizadas en el pasado.
Mientras, en Mugardos, el río Baa superó su límite en los núcleos de Franza y O Seixo, donde el agua comenzó a filtrarse en los bajos de las casas ya desde la noche del domingo, obligando a los vecinos y vecinas de la zona a tirar de bombas de achique. Es el caso de Ismael Gómez, que reconoce haber logrado dormir “a ratitos”.

El desbordamiento llegó a cubrir unos centímetros del interior de su casa, teniendo que llamar al 112 de madrugada. “Como Protección Civil y Policía Local no están por la noche, nos mandaron al GES. Aquí lo que hacía falta es que el río estuviese limpio. Llevan tres años prometiendo que lo van a hacer y nada. De hecho, en noviembre el Concello avisó por su canal de WhatsApp que iba a actuar en la zona que es de su competencia”, lamentaba a primera hora de la tarde, con el temor de que la pleamar empeorase, todavía más, la situación.

Las subidas fluviales fueron asimismo palpables en otros puntos de la comarca, como el parque de Freixeiro, en Narón, o el área recreativa de A Cobeluda, en Neda.
Cortes de tráfico
Los desbordamientos en los cauces fluviales derivaron también en numerosos cortes de tráfico. Es el caso de San Sadurniño, en donde la crecida del río Xubia obligó al Concello a restringir la circulación en la pista de la depuradora –que une la AC-862 con la AC-115– y en el camino de Penamoura en su cruce con la DP-7601. “As chuvias das últimas horas provocaron enchentes no Castro e no Xubia. Neste último, a auga asolagou as veigas de Lamas, Ferreira e San Sadurniño, onde cómpre circular con precaución pola DP-7601 á altura da Bidueda”, advertía el Consistorio en sus redes sociales, añadiendo que el regato circulaba por encima del asfalto, en su parte más baja, en el vial que une Sanguiñeira y la iglesia de Bardaos.

En Moeche, los desbordamientos provocaron el corte de varias pistas, como la que discurre desde Casalousada hasta el Lugar de Vigo o la que une A Bouza y Penas Albas.
Mientras, el despliegue en Valdoviño para tratar de evitar problemas mayores fue también notable. El ejecutivo que dirige Alberto González cerró la carretera en la zona de San Vicente, en Meirás, debido al desbordamiento del río, y mantuvo durante toda la jornada patrullas constantes para seguir la evolución del Rego das Mestas en la parroquia de Vilarrube.
En Pontedeume, la carretera de acceso al Parque Natural Fragas do Eume también permaneció cortada –lleva así varias jornadas– ante el riesgo de la crecida del río y el peligro de caída de árboles.

Precisamente fueron estas labores, las de mantenimiento y adecuación de la red vial, las que centraron este lunes los esfuerzos de los efectivos del GES de Ortigueira, que tuvieron que actuar en la zona de Mera de Arriba “debido aos estragos provocados polas inclemencias meteorolóxicas”, explicó el Ayuntamiento en sus redes sociales.
Las constantes lluvias derivaron también en desprendimientos de tierras. Dos de ellos fueron cubiertos por los efectivos del GES de Mugardos y tuvieron lugar en el municipio de Cabanas y en la salida de la AP-9 en Fene, a la altura de Magalofes. “Aquí cayó también un árbol y estaba actuando el equipo de mantenimiento de viales de la Diputación”, añadieron desde el GES mugardés.
Por su parte, los Bombeiros do Eume rondaban a media tarde la decena de avisos por el temporal, fundamentalmente por desprendimientos de terrenos o crecidas fluviales.













