El programa Retorna implica a una decena de empresas de Ferrolterra
El número de vacantes ofertadas a gallegos en el exterior ascendió a más de una treintena

El programa Retorna Cualifica Emprego, uno de los instrumentos de la Xunta de Galicia para captar talento en el exterior, principalmente entre la comunidad emigrante o su descendencia, está generando un interés creciente en el tejido empresarial de la comarca. Según los datos de la Consellería de Emprego, en la segunda edición, correspondiente al año pasado, una decena de firmas asentadas en Ferrol, Eume y Ortegal recurrieron a la iniciativa de la Xunta para cubrir las vacantes laborales, más de una treintena. Por el momento, son ocho las personas beneficiarias, procedentes en su mayoría de Argentina y Uruguay, donde más repercusión está teniendo el plan. En la última convocatoria, cerca de 4.400 trabajadores se inscribieron en el programa y se publicaron más de 400 ofertas laborales.
Desde la Consellería de Emprego se destaca que el Retorna Cualifica Emprego es un “modelo propio” que se está desarrollando en Galicia. Apuesta por la captación de personas trabajadoras “dun xeito ordenado, planificado e sempre vencellado ás necesidades do tecido laboral galego”. Uno de los aspectos más relevantes es, explica el gobierno autonómico, la tutorización de todo el proceso de integración sociolaboral del beneficiario o beneficiaria, consolidando de este modo “as pontes de talento entre os países de orixe e o territorio galego e ofrecendo máximas garantías a todas as partes implicadas”.
En las ferias de empleo celebradas en Argentina y Uruguay el año pasado participaron 3.500 personas
Una de las ventajas del Retorna, que se dirige exclusivamente a los gallegos en el exterior –incluidos los descendientes– es que se les garantiza un contrato indefinido al casar los perfiles laborales de quienes quieren retornar con las necesidades de talento manifestadas por las compañías adheridas al programa. Este es uno de los reclamos más interesantes, pero no solo. “A persoa traballadora”, apunta la Consellería, “conta con facilidades e acompañamento ao longo de todo o proceso, ata a instalación no seu novo fogar”. Así, desde el comienzo reciben el apoyo de las Oficinas de Retorno de la Xunta, donde se les ofrece atención personalizada sobre trámites administrativos, homologación de estudios o ayudas disponibles, con el objetivo de “facilitar un retorno áxil e exitoso, proporcionando tamén asesoramento xurídico e social, apoio na procura de emprego e conexión coa comunidade galega”. Uno de los puntos en los que la Xunta pone el énfasis es la contribución del programa al equilibrio territorial, puesto que existen vacantes en muchos municipios de la Comunidad Autónoma.
Presupuesto de 2,3 millones
La edición recién clausurada contó con un presupuesto de 2,3 millones de euros. Con respecto a la primera, en esta última convocatoria se incluyeron ayudas específicas para facilitar el acceso al alquiler y, también como novedad, se desarrollaron acciones en los países de origen, con ferias de empleo específicas en Argentina y Uruguay en marzo pasado. En ellas participaron más de 3.500 personas, así como cinco clústeres y una veintena de empresas.
Por otra parte, de cara al presente año la intención de la Xunta es poner en marcha la Oficina de Atracción de Talento, para coordinar todas las medidas en el ámbito del empleo destinadas a los gallegos y gallegas en el exterior que decidan regresar para trabajar en su tierra, además de las iniciativas para contratar en terceros países. Además, se lanzará una orden de ayudas dotada con 1,5 millones para la rehabilitación dirigida a beneficiarios de los planes de captación de talento, pues el acceso a la vivienda es “un factor clave para fixar traballadores cualificados no noso territorio”.
Rodrigo Hernán Malagrino Cerdeira es una de las ocho personas que han llegado a la comarca de Ferrolterra a través del programa Retorna Cualifica Emprego de la Xunta. Lo hizo la primavera pasada, aunque le habría gustado que ese momento se adelantase. Sin embargo, la carga de trabajo de los archivos –sobre todo los diocesanos– derivada de la ley de Memoria Histórica que permite obtener la nacionalidad española a los descendientes de emigrados en determinadas condiciones impidió que tuviese la oportunidad de obtener el pasaporte a tiempo para la primera edición.
“Tenía en trámite la nacionalidad por mi abuela, que era de Vimianzo –mi abuelo de Pontevedra– en el Consulado, pero se demoró bastante y no me llegó a salir hasta el 2024”, explica. Con todo, cuando se anunció una nueva convocatoria en 2025, envió un correo a las tres Fundaciones –en su caso lo hizo finalmente a través de Nortempo– que participan en el programa para informarles de que ya tenía la documentación. “En febrero me contactaron y a los pocos días recibí dos ofertas de dos empresas, una de Santiago y la de Fento Jardín”, en el polígono de A Gándara, donde trabaja como mecánico.
La idea de trasladarse a Galicia le rondaba a Rodrigo desde hacía tiempo. “Sobre todo por mis hijos”, comenta, “para que tengan una vida mejor. En Argentina las cosas no están bien y desde hacía años tenía ganas. Por el hecho de venir con trabajo tienes un 70-80% resuelto, es una tranquilidad”, dice antes de añadir otra razón, en este caso más sentimental. “Mi abuela siempre me hablaba de Galicia y eso me quedó. Ella emigró sola con 19 años, se subió a un barco y llegó a Buenos Aires y nunca más volvió ni vio a su familia: el poco contacto que tuvo fue por carta”, recuerda.
El bonaerense llegó a Galicia el 20 de mayo. “Yo solo”, precisa, “y a los tres meses vino mi hijo mayor –23 años–, pero en su caso no por el programa sino porque la empresa para la que trabaja como analista de programas tiene sucursal en Canarias”. Su mujer y su hijo menor se quedaron en la capital argentina hasta finales de diciembre. “El pequeño –18 años– terminaba el bachillerato y para el poco tiempo que le quedaba le compensaba terminarlo allá para ahora, una vez que homologue el título, poder comenzar la Facultad”, apunta.
La llegada
La adaptación a un nuevo hogar a miles de kilómetros de distancia es un punto crítico, pero para Malagrino fue “espectacular, enseguida me adapté”. A ello contribuyó el hecho de que “a los cinco días estaba trabajando y eso me ayudó a no maquinar, aunque obviamente cuando llegaba a casa por las noches o los fines de semana piensas mucho en tu familia que quedó allí”.
No obstante, más que en él mismo, el mecánico de Fento Jardín piensa más en lo que este cambio supone para sus hijos. “Su círculo está allí y creo que para ellos, y también para los adultos, es como volver a nacer. Dejas todo atrás: tu trabajo, tu casa, tu historia de 50 años y empiezas de nuevo”, sostiene, “pero creo que cuando empiece en la universidad el pequeño todo se hará más fácil”, explica antes de hacer hincapié en la agilidad con la que, en su caso, se completaron los trámites.
El perfil más habitual, 35 años y con familia
El balance de las dos primeras ediciones del programa Retorna revela que un total de 390 personas han regresado a Galicia a través de esta iniciativa y que 126 participaron en la piloto y 70 en la segunda.
Las ocupaciones son diversas y dependen de las necesidades del sector productivo. Así, las más frecuentes están relacionadas con la hostelería –camareros, ayudantes de cocina o recepcionistas–, la industria y la construcción –soldadores, electricistas, albañiles, carpinteros o torneros–, el comercio y los servicios –carniceros, cajeros, operarios de almacén– o con el sector agroganadero.
En lo que respecta al perfil y la procedencia, la Consellería precisa que la edad media es de 35 años y que llegan de 21 países: Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela, Brasil, Colombia, México, Reino Unido, Alemania o Suiza. Además, en su inmensa mayoría, las personas contratadas regresan con su familia, como prueba el dato de que ya son 160 acompañantes.
En cuanto a la distribución territorial, cerca de 60 municipios albergan empresas que tienen trabajadores retornados a través del programa y, en esta última edición, unas 220 firmas de la Comunidad ofertaron o manifestaron su interés por cubrir vacantes, alcanzando de esta manera a más de 90 concellos en total.








