Faros, castillos, yacimientos o viviendas tradicionales: la riqueza cultural del litoral de la comarca de Ferrol
Un catálogo elaborado por la Xunta, en fase de exposición pública hasta el 1 de diciembre, recoge un total de 119 bienes en la comarca

Desde los vertiginosos acantilados de la Serra da Capelada en Cedeira –los más altos de la Europa continental– hasta la “calma” de la ribera que ofrece la ría en Fene o Neda, la costa de Ferrolterra no solamente constituye un espectáculo natural, sino también una suerte de libro de historia escrito, fundamentalmente, en piedra.
Un análisis detallado de los ítems que la Xunta de Galicia ha incluido en su “Catálogo de bens de valor cultural no litoral” –en periodo de exposición pública hasta el próximo 1 de diciembre– revela un paisaje cultural donde conviven la ingeniería militar de la Ilustración, la arquitectura indiana de las villas marineras y los vestigios arqueológicos de los primeros pobladores.
Sin embargo, este legado se enfrenta a una batalla contra el tiempo y el abandono: un porcentaje alarmante de estos bienes, cruciales para entender la identidad de la comarca, se encuentra en un estado de conservación calificado por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático como “deficiente” o “muy deficiente”.
Legado militar
Si algo define la silueta de este litoral es su vocación defensiva. La ría de Ferrol, estratégica en el norte peninsular, está blindada por un sistema de fortificaciones cuya realidad de conservación es desigual. En la cúspide de este sistema se encuentran los “colosos”: el Castillo de San Felipe (Ferrol) y el de La Palma (Mugardos). El primero de ellos, pieza clave del sistema junto a San Martiño y La Palma, se mantiene como un testigo monumental de la ingeniería militar, aunque su ficha advierte de un estado de conservación “moi deficiente”, por lo que “urxe acometer rehabilitación integral que garanta conservación”. Al otro lado de la ría, el Castillo de La Palma, con sus muros de escarpa y baluartes, comparte este diagnóstico preocupante, calificado también como “deficiente” y requiriendo intervenciones que frenen su deterioro. “A recuperación, consolidación e uso cultural permitirían reforzar a súa función social, turística e patrimonial”, expone la Xunta.
Pero más allá de los castillos, lo que realmente vertebra la defensa litoral es la red de baterías costeras, muchas de las cuales han sucumbido a la vegetación y la ruina. Es el caso de la de San Cristovo, en Ferrol. Erigida en 1739, esta estructura de sillería granítica es un Bien de Interés Cultural (BIC), pero se encuentra en un estado “muy deficiente”, colonizada por la vegetación que devora sus muros y troneras. Una suerte similar corre la Batería de Viñas, desmontada y trasladada parcialmente por las obras del puerto exterior.
La Batería de Sarridal (Cedeira), de 1747, y las de Cariño (Ferrol), muestran un avanzado estado de deterioro, con pérdida de muros y ausencia de carpinterías, pese a su innegable “valor paisaxístico”. Incluso instalaciones más modernas, como las del Cabo Prior, iniciadas en 1926, presentan “signos de abandono, espolio e vandalización”, conservando pese a ello un “alto valor histórico e ambiental como testemuña da arquitectura militar do século XX e como parte da paisaxe cultural da Costa Ártabra”, expone la Xunta.
Red de luz
En contraste con la arquitectura militar, la red de faros de la costa de la comarca presenta, en general, una salud más robusta, manteniéndose como hitos funcionales y simbólicos. Así, el de Cabo Prior, activo desde 1853, conserva un estado “aceptable”, destacando la Consellería su “potencialidade como recurso cultural e turístico sustentable”.
La evolución arquitectónica se hace patente al comparar estructuras clásicas como el faro de Punta Candieira (Cedeira), con su cubierta a cuatro aguas y zócalo de piedra, con la modernidad del Faro da Frouxeira en Valdoviño. Este último, una torre de hormigón armado de diseño racionalista reformada en 2008, rompe con la tipología clásica para ofrecer una imagen vanguardista en azul y blanco.

En el interior de la ría, el pequeño de La Palma (Mugardos) y el de Prioriño (Ferrol), continúan cumpliendo su misión, integrados en el paisaje. Todos ellos se encuentran, según el documento de la Xunta, en un estado “aceptable” –salvo el mugardés, catalogado como “óptimo”.
Vida al borde del mar
El documento autonómico es un reflejo, también, de la vida cotidiana. Así, en la localidad aresana de Redes destaca la gran belleza de sus casas indianas, con ejemplos como la vivienda de la Rúa Nova número 21, de estilo modernista con profusa ornamentación, o la del número 17 del mismo vial, con sus balcones que muestran un estado “óptimo”. Sin embargo, el peligro acecha en inmuebles vecinos: la casa del número 1, con una conservación “muy deficiente”.
En Mugardos, la situación es crítica para la Casa de Piñeiro González, considerado el primer aviador español. Este inmueble del siglo XIX, con su característica galería acristalada, “presenta claros signos de deterioro estrutural e perda de funcionalidade, polo que require unha intervención integral de consolidación e rehabilitación”.

Por contra, otras viviendas como algunas situadas en la avenida Ezequiel López de Cedeira (en estado “aceptable”) o la Casa do Paraíso de Neda (catalogada como “óptima”), mantienen su tipología tradicional.
Patrimonio industrial
El legado del patrimonio industrial deja en la comarca bienes singulares y, al mismo tiempo, amenazados por el paso del tiempo. Es el caso, por ejemplo, del Muíño de Mareas das Aceas, en Narón. Este gigante de la ingeniería hidráulica del siglo XVIII, que llegó a ser una fábrica de harinas, se encuentra hoy en un estado “muy deficiente”, con graves daños en cubiertas y forjados.

El pasado productivo se recoge también en el documento de la Xunta con la cetárea de Sarridal (Cedeira), de la que se destaca que “debe poñerse en valor a estrutura pétrea orixinal, o sistema hidráulico e a súa integración paisaxística”.
Religión
La fe también ha dejado su huella en la costa, con diferentes bienes recogidos en el Catálogo. La ermita de Nosa Señora do Porto de Valdoviño, situada en un islote rocoso accesible solo por una escalinata labrada en la piedra, es un icono de la integración entre arquitectura y naturaleza. Aunque su estado es “aceptable”, su exposición al mar exige una vigilancia constante.
Más hacia el interior, en Narón, el Monasterio de San Martiño de Xuvia se erige como una joya del románico gallego. Con su planta basilical del siglo XII y sus capiteles historiados, mantiene un estado de conservación “aceptable”, consolidándose como un referente cultural de primer orden. Sin embargo, el patrimonio religioso sufre también deterioro. Una muestra de ellos es la capilla de San Martiño na Marnela (Valdoviño), en estado “deficiente”.
Arqueología
Los vestigios de lo más antiguo de la comarca figuran también en el documento de la Xunta, la mayor parte de ellos con un grado de conservación “alterado”.
Así, se recogen lugares como el Castro de Lobadiz en Ferrol, los de Vilarrube y Meirás en Valdoviño, los yacimientos romanos de Santa Lucía y Mehá en Mugardos, el de Campelo en Cedeira, el de Punta Mourón o Punta Caamouco de Ares o el de Río Castro, en Fene.
Cabanas reclamará la inclusión en el catálogo de la Casa de Xan Ares y el Muíño de Maré
El BNG de Cabanas presentó en el último pleno municipal una propuesta para reclamar a la Xunta la inclusión de la Casa de Xan Ares y del Muíño de Maré del río Castro en el Catálogo de bens de valor cultural no litoral, un documento que se encuentra en fase de exposición pública hasta el próximo 1 de diciembre. La iniciativa nacionalista contó con el apoyo unánime de la corporación, por lo que la formación celebra que se pueda “corrixir unha evidente e sorprendente falta de rigor nun documento que identifica 1.582 bens en toda Galiza pero non inclúe dous elementos de enorme valor patrimonial situados en Cabanas”, censura el BNG.
El portavoz del grupo, Iago Varela, explica que ambos elementos “son parte da memoria histórica, cultural e arquitectónica deste concello, e non podemos permitir que o noso patrimonio desapareza do mapa pola falta de actualización ou de descoñecemento por parte da Xunta”, asevera el nacionalista, incidiendo en que la moción insta al Ayuntamiento a la presentación de alegaciones, con el objetivo de que el gobierno gallego modifique el documento.






















