El jabalí se ceba en Ferrolterra: cerca de 852 hectáreas arrasadas en un año
El próximo 18 de noviembre se cumple un mes de la emergencia cinegética temporal declarada por la Xunta de Galicia

La situación generada por la presencia cada vez mayor del jabalí en Ferrol, Eume y Ortegal –y en el resto de la comunidad autónoma– ha alcanzado un punto preocupante, reflejado tanto en los daños a la agricultura como en el intenso debate que se genera en torno a los métodos adecuados para controlar las poblaciones de esta especie.
Los datos de perjuicios correspondientes al año 2024, facilitados por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, revelan un impacto económico y territorial de magnitud importante. En total, se registraron 526 avisos por daños agrícolas en las comarcas, que afectaron a una superficie global de 8.519.286 metros cuadrados, lo que equivale a casi 852 hectáreas de terreno –851,93, concretamente–. Con el objetivo de paliar sus efectos, el ejecutivo gallego dispone de una línea de ayudas para los afectados, que el pasado ejercicio dejó en el área 637.589,17 euros.
Esta realidad impulsó a la Xunta a tomar medidas drásticas, declarando el pasado 17 de octubre –entró en vigor al día siguiente– la emergencia cinegética temporal en 38 comarcas gallegas, entre ellas, las tres de Ferrolterra.
El análisis pormenorizado de las cifras de las que dispone el departamento autonómico permite comprobar que la comarca del Eume es, con diferencia, la más castigada, sumando 177 avisos, más de 402 hectáreas de terreno dañado y un importe total pagado de 274.985,65 euros en estas subvenciones específicas. El concello de As Pontes es el epicentro de la crisis, acumulando casi 2,5 millones de m² (249, 85 ha) y más de 178.329 euros en subvenciones, seguido de Monfero, con casi un millón de m² afectados (99,53 ha) y más de 53.000 euros.

La comarca de Ortegal es la segunda más afectada en términos de superficie y costes, con 145 avisos, casi 264 hectáreas de daños y un desembolso por parte de la Xunta de 180.577,52 euros. Así las cosas, Ortigueira lleva el mayor peso con 81 avisos, 157,62 hectáreas afectadas y 114.073,04 euros, seguido por Mañón con una superficie dañada de 78,84 hectáreas, 41 alertas y 45.310,62 euros.
Mientras, la comarca de Ferrol presenta un problema extendido en diferentes municipios, con 153 avisos, casi 178 hectáreas afectadas y 171.456 subvenciones al sector agrícola. En este territorio destacan Cedeira (64,74 ha. y 46.128 euros) , As Somozas (50,69 ha. y más de 46.800 euros) y San Sadurniño (37,9 ha. y 48.542 euros). Cabe señalar que en la localidad de Neda solamente se han visto afectadas 0,10 hectáreas de terrenos, con tres avisos recibidos. Además, en la información facilitada por la Consellería no figuran datos sobre los municipios de Ares y Mugardos.
Medidas
Ante esta escalada de daños, la Xunta de Galicia activó la emergencia cinegética temporal, tal y como informó en su momento la directora xeral de Patrimonio Natural, Marisol Díaz. Esta decisión, que se aplica por quinta vez desde 2019, es un “instrumento adicional e complementario” a la caza reglada, diseñado para “eliminar o risco e reducir o tamaño das poboacións da especie mediante a adopción das de medidas que axuden a previr no posible futuros danos” explican desde el departamento autonómico.
Esta declaración, vigente hasta el próximo 22 de febrero de 2026, permite acciones de control “extraordinarias e excepcionais”. En este sentido, se permite abatir o capturar jabalíes sin límite de ejemplares, priorizando específicamente hembras adultas y subadultas y autorizando el abatimiento de “crías e femias seguidas de crías”. Además, se amplían los períodos hábiles de caza y se autoriza, con carácter excepcional, el uso de medios auxiliares como visores ópticos, detectores electrónicos de paso y “cebadoiros” en los cultivos dañados.
Debate
No obstante, a raíz de una batida autorizada recientemente en Cedeira bajo estas medidas temporales, la bióloga Rosa Más, portavoz de la plataforma Defensa Animal, pone en duda la efectividad de esta estrategia. Advierte de que se están buscando “medidas que son de hoy para mañana a problemas que se han tardado siglos en crear” y señala que, pese a la caza sostenida, las poblaciones de jabalí “van aumentando”.
Según Más, la caza indiscriminada, especialmente de hembras, desestructura los grupos sociales de la especie. En este sentido, explica que los jabalíes se organizan alrededor de una “matriarca” que guía al grupo; si esta muere, los individuos juveniles quedan “completamente desorientados” y acaban en zonas urbanas o cultivos “porque no saben dónde tienen que ir a alimentarse ni dónde refugiarse, porque han perdido su referente”.
Además, la bióloga señala un efecto reproductivo que agravaría el problema. “Esta hembra matriarca es la única que se reproduce en todo el grupo. Ella emite unas feromonas que inhiben la reproducción de las demás. Si ella desaparece, todas las hembras del grupo entran en celo, con lo cual las camadas serán mucho más numerosas”. Desde la entidad exigen a la administración autonómica que, antes de declarar este tipo de emergencias, se realicen censos rigurosos para conocer la población real –cabe señalar que desde la Consellería advierten de la falta de un conteo a nivel nacional de la especie–.

“Entendemos perfectamente la preocupación de los agricultores, que no quieren perder sus cosechas. Eso es horrible. Pero hay que buscar soluciones que sean reales y claramente éticas, porque la sociedad cada vez se opone más a las medidas que son crueles con los animales, es decir, matarlos, sacarlos de sus hábitats... Estamos pidiendo que se estudie el problema más a fondo para encontrar otro tipo de soluciones que no impliquen hacerles daño”.
Defensa Animal propone, en este sentido, “cultivos diana o pantalla, que atraen a los jabalíes y los desvían de las zonas que hay que proteger. Pero lo primero es saber, exactamente, el problema cuál es”, remarca la bióloga de la entidad.
























