Localizados tres cuerpos con signos de violencia en las catas de Serantes
La investigación sobre el terreno ha permitido confirmar que la fosa es más grande y profunda de lo esperado

Las catas que está realizando el grupo de investigación Histagra de la USC en el cementerio parroquial de Serantes han permitido localizar hasta tres cuerpos con “evidentes signos de violencia extrema”. Así lo trasladaron este miércoles, durante la presentación de los resultados preliminares, los responsables de esta campaña que buscaba ubicar una fosa común de la represión franquista e identificar a las víctimas de cara a devolver en un futuro sus restos a sus familiares.
Según relataron los expertos, los cadáveres encontrados estaban situados de forma “irregular”, como apilados y con sus extremidades superiores superpuestas, algo muy alejado de un enterramiento común. Asimismo, también se hallaron en el interior de la sepultura casquillos de bala y una de las víctimas, durante el análisis preliminar, presentaba roturas en las costillas propias de haber sido fusilada. El dato más llamativo, no obstante, es que la fosa, anormalmente estrecha, parece ser mucho más profunda y larga de lo esperado.
Con motivo del final de los trabajos de campo –la siguiente fase consistirá en la realización de análisis antropológicos y genéticos–, hasta el lugar de la excavación se desplazaron el presidente de la Diputación, Valentín González; la directora general de Atención a las Víctimas del Ministerio de Memoria Democrática, Zoraida Hijosa; y la diputada provincial de Dereitos Civís, Sol Agra, que mantuvieron un encuentro con los responsables de la campaña. En este sentido, la representante estatal recordó que estos trabajos están siendo posibles gracias a una ayuda de 150.000 euros de la cartera que preside Ángel Víctor Torres y confirmó la intención del Gobierno central de darles continuidad.
En este sentido, Hijosa insistió en que el objetivo del Ejecutivo es el de seguir impulsando estas catas para “recuperar la memoria”, localizar los cuerpos de los represaliados y devolvérselos a sus familias. Por su parte, Agra volvió a incidir en la importancia de conservar el recuerdo de estos asesinados, apuntando que buena parte eran militares “patriotas” que fueron ejecutados por cumplir su deber de defender la República.













