La Pescadería de Ucha estrena nueva imagen tras cuatro meses de obras de rehabilitación
El espacio de comidas, eje central del concepto de ‘gastromercado’, comenzará a operar este mismo año
Después de cuatro meses cerrada por obras, la histórica Pescadería de Ucha volvió este martes a abrir sus puertas, estrenando nueva imagen y concepto. Y es que el proyecto, anunciado por primera vez en septiembre de 2025, tiene como objetivo ir más allá de una mera renovación del interior, adoptando el modelo de ‘gastromercado’.
Así, la inauguración estuvo presidida por el teniente de alcalde, Javier Díaz, la concejala responsable del área de Mercados, Maica García, y la delegada territorial de la Xunta en Ferrol, Martina Aneiros. La comitiva, de este modo, se paseó por las nuevas instalaciones, compartiendo con los recién establecidos placeros sus impresiones sobre la intervención –además de comentar sobre el género que está a la venta– y supervisando el avance de los trabajos, de los que quedan algunos remates.
Curiosamente, como explicó posteriormente Díaz Mosquera, lo que hace el ‘gastromercado’ como tal, la zona de comidas, sigue siendo uno de los ‘deberes’ pendientes del Concello en el espacio, encontrándose en plena redacción para licitar su gestión. “Quedan los últimos remates y el proceso administrativo está en marcha, esperando la finalización de los pliegos y que se presenten cuantas más ofertas mejor”, aseguró.
Más humano y accesible
“Estamos en un edificio emblemático de la ciudad y que este gobierno, nuevamente, ha apostado por él”, afirmó el teniente de alcalde, calificando el proyecto de “una transformación” del histórico espacio. En este sentido, el representante puso en valor la “modernización” del inmueble, afirmando que era “mucho más humano y accesible para los usuarios”, además de recordar que, gracias a la eliminación de la isleta central, algunos de los operadores fueron reubicados y ya cuentan con sus propios puntos de venta.
De igual modo, el también concejal de Participación incidió en que las obras son fruto de la cooperación entre administraciones, agradeciendo a la Xunta su colaboración a la hora de financiar la iniciativa, valorada en 326.647 euros. “Este es un mercado donde queremos dar un cariño principal a nuestro producto, al pescado y al marisco, pero sobre todo a los operadores, que están aquí todos los días trabajando. Creemos que van a estar mucho más cómodos y mejor que antes”.
Respecto al espacio de comidas, Javier Díaz recordó que la idea es que sirva de punto de degustación del género recién comprado por los usuarios, contando con mesas y sillas tanto en el interior del recinto como en el exterior. Lo que aún no se ha definido es qué coste tendrá para los clientes este servicio, algo que, avanzó, se reflejará en los futuros pliegos. Asimismo, si bien no se ha establecido una fecha concreta para su puesta en marcha, la idea es que sea adjudicado antes de que finalice el presente 2026.
Recuperando puestos
Por su parte, la edila Maica García explicó que en estos momentos hay diez placeros trabajando en estas instalaciones municipales y que, con la excepción de los dos profesionales que antes ofrecían sus productos en la isleta, en el resto de puestos se ha tratado de mantener una superficie similar a la que tenían antes de la reforma. “Algunos de ellos han ganado metros, otros puestos que tenían cámaras y que permanecían cerrados se han puesto en funcionamiento, por lo que todo el espacio de los laterales del mercado queda ya perfectamente utilizado”.
Martina Aneiros, por otro lado, destacó “a importancia” de la jornada para la ciudad, agradeciendo, “como representante da Xunta”, el buen uso de la subvención de la Consellería de Comercio para impulsar este proyecto. “Non hai máis que lembrar como estaba esta nave hai uns meses e como remataron estas obras de rehabilitación”, afirmó, al tiempo que hacía hincapié en la apuesta de la administración autonómica por “dinamizar” los mercados municipales como parte de la puesta en valor del producto local.
Primeras impresiones
Con el espacio funcionando ya a pleno rendimiento, con la excepción de la zona de comidas, las primeras valoraciones entre los profesionales son variadas. En el caso de Eva Pérez, de la pescadería homónima, el paso de la isleta central a un puesto propiamente dicho ha sido más que positivo. “Yo soy una de las que más lo va a notar”, afirma, detallando que anteriormente estaba “en una mesa junto a la puerta”, donde el frío y la corriente hacían que las condiciones de trabajo fueran “horribles”. En cuanto a la reforma como tal, la profesional expresa que le parece “muy bonita”, destacando la amplitud que se ha logrado y la recuperación de puestos vacíos.
En el extremo opuesto se encuentra Manuel Ángel Iglesias, también operador en la Pescadería, que afirma que “a simple vista está precioso”, pero que a nivel funcional, este mercado presenta muchas deficiencias. En este sentido, el placero lamenta que se les haya trasladado antes de que finalicen completamente las obras, poniendo como ejemplo que una de las puertas aún no funciona correctamente o que las rejillas de evacuación de agua están sueltas y solapadas. De igual modo, lamenta que el espacio que tienen ahora es más reducido que el original, lo que hace que las descargas de primera hora de la mañana para los profesionales “sean un caos”. No obstante, su mayor crítica es hacia el espacio de comidas, del cual afirma que “no vale para nada”, además de asegurar que su puesta en funcionamiento se va a retrasar porque, al ser un edificio histórico, desde la Dirección Xeral de Patrimonio no se va a autorizar la colocación de una campana extractora con una canalización a través del techo.











