Aprobada la modificación del proyecto del futuro centro social del barrio de Recimil
El descubrimiento de varios murales de Collado y de una tubería de gas, entre otros, motivaron esta alteración

La modificación del proyecto inicial para dotar de un centro social al barrio de Recimil ya es oficial, según recoge la Plataforma de Contratación del Sector Público.
Los cambios, que no conllevarán un incremento ni en el coste de las obras ni en el plazo de ejecución, están motivados, según la memoria de este procedimiento, por “circunstancias sobrevidas e imprevisibles no momento da licitación”. Tal y como recoge el documento técnico, son tres las eventualidades detectadas una vez comenzaron las obras: por una parte, durante las labores de limpieza y preparación del local se detectaron bajo los revestimientos de varios parámetros que se iban a derribar –concretamente en el punto de unión de los números 11 y 12 de la calle Mugardos– otros tantos murales de José González Collado, que el promotor de la obra, es decir, el Concello, estima conservar y poner en valor.
Por otro, durante la construcción del nuevo acceso al futuro centro social por la carretera de Castilla, se detectó una canalización de gas que no estaba presente en los planos de la ordenación original. Ante la imposibilidad de modificar el trazado de dicho servicio, los cambios en el proyecto se encaminan a establecer una configuración alternativa que permita seguir cumpliendo con la normativa contra incendios.
La tercera incidencia, si bien se considera una alteración menor al no suponer un incremento en los costes o el plazo de ejecución, sí que fue mencionada específicamente en los respectivos informes del director de obra y el arquitecto municipal: la ausencia de una partida específica para el sistema de suelo radiante. Y es que, como recoge la memoria, el proyecto redactado incluía la cuantía para la maquinaria del sistema de climatización por inercia térmica, pero no para la red subterránea para el agua fría o caliente. Así, el responsable de los trabajos planteó el uso de tecnología aire-aire en su lugar, que además de ser más eficiente permitirá igualar los costes con los del presupuesto inicial –dado que incorporar fondos adicionales para el mencionado firme supondría un sobrecoste de 37.200 euros, un 11% del total de la actuación–.
De igual modo, respecto a la elección de este sistema –que el director de obra considera inadecuado dado que requiere que esté mucho tiempo encendido para incrementar la temperatura–, el arquitecto señala que, si bien el Concello, como promotor, no sabía qué clase de uso se le dará en un futuro al local, el redactor del proyecto sí debería haber previsto el destino de este inmueble y, por tanto, haber elegido una tecnología más eficiente–.
Por último, cabe destacar otro apunte del responsable de los trabajos que sí podría afectar a largo plazo a la ejecución de los mismos: la aparición de humedades provenientes de las plantas superiores. Sobre esto, el documento detalla que las labores –que a finales de junio ya se encontraban al 50%– no pueden continuar en varias áreas “hasta que dejen de llover en el interior de la obra aguas fecales”, lo cual “pone en riesgo la finalización de los trabajos dentro del plazo previsto”, además de alertar de que no se ha tramitado su subsanación.











