Antonio Sixto, médico en el Mundobásket: “Fue una cosa extraordinaria para Ferrol y ninguno de los jugadores sufrió lesiones graves”
Este otorrinolaringólogo hizo las coberturas sanitarias en el pabellón de A Malata viendo a los “gigantes” desde un sitio privilegiado
Antonio Sixto García (Ferrol, 1954) nunca había participado en un evento del calibre que tuvo el Mundobásket, por eso cuando Fernando Abad, el traumatólogo del OAR, le propuso formar parte de la cobertura médica de la cita, no se lo pensó dos veces.
“Necesitaban a un otorrino —sospecho que por los posibles golpes en la nariz que se pudieran llevar los jugadores—, a un internista y a un cirujano”, rememora el profesional, que todavía guarda con mimo su acreditación. La organización tenía además un concierto con el centro médico donde ejerce, el Hospital General, de modo que buscaron entre su plantilla a los especialistas que la FIBA exigía para tener a pie de cancha.
“Había en el pabellón, al lado de la zona de vestuarios, unas vitrinas con nuestro material médico y una camilla, poco más, era lo necesario para unos primeros auxilios. Después, si ocurriese algo más grave, estaba la ambulancia preparada para su traslado a Caranza”, precisa.
Ellos tenían que estar allí todas las tardes, llegar un poco antes del comienzo de los partidos y quedarse hasta que sonase el pitido final. “Estábamos colocados muy bien, detrás del banquillo, así que vimos todo estupendamente, lo que era un lujo para nosotros, que nos gustaba el baloncesto y éramos aficionados del OAR”.
A mayores, la suerte fue que hubo pocas lesiones y ninguna de ellas de gravedad. Sixto enumera un esguince de tobillo en la URSS, “que lo fuimos a ver al vestuario y era la primera vez que veía tan de cerca a Tkachenko y Sabonis, impresionaban. Lo tuvimos que trasladar al hospital a hacer una radiografía, pero nada más. Hubo otro caso, con molestias y dolor de barriga, que fue a hacerse una endoscopia y el internista bromeaba diciendo que no le llegaba la longitud del tubo para hacérsela”.
En efecto, la memoria del otorrino no falla y, según las crónicas de prensa, Horacio ‘Tato’ López, de Uruguay, estuvo aquejado de una gastroenteritis, mientras que el escolta soviético Valdemaras Khomicius se lastimó en un tobillo y no volvió a jugar hasta la semifinal en Barcelona. Fueron los únicos dos lesionados cuyas dolencias, con todo, no les habrían impedido disfrutar del ocio nocturno de la ciudad.
Además, en el caso del de la URSS, fue José Luis Torrado, ‘El Bruxo’, quien se encargó de su recuperación, provocando incluso las críticas de la asociación española de fisioterapeutas al no estar en posesión del título oficial. A Sixto le sorprendió también la cantidad de botellas con “potajes” de colores que bebían los jugadores en los partidos.
“De aquella había muchísima afición al baloncesto en la ciudad, con el OAR en Primera. Esto fue algo extraordinario para Ferrol, una bomba, estaba siempre a tope el pabellón durante el campeonato”, finaliza.












