Y Stanković dijo “sí”: así se gestó la sede ferrolana años antes del Mundobásket
El secretario general de la FIBA estuvo en Ferrol supervisando la candidatura del OAR y no tardó mucho en decidirse

“El Mundobásket lo iniciamos como todo lo que hacíamos: nos tiramos sin red”. Así resumía Juan Roca, el que por entonces era vicepresidente del OAR, el comienzo de las gestiones para convertir a Ferrol en sede del campeonato del mundo. Su testimonio está recogido en el documental ‘La Malata, 1986’ (2016), que puede verse en YouTube, dejando claro que ya fue en 1982 —en cuanto la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) adjudicó a España la cita— cuando empezaron a ir a Madrid, él y Juan Fernández —presidente del club y, en palabras de Chiqui Barros, “auténtica alma mater” de la candidatura—, para hablar con Ernesto Segura de Luna, que estaba al frente de la FEB.
“Nos dijo que éramos unos locos, que las sedes las organizaban las federaciones o las ciudades, pero nosotros insistimos y accedió a apuntarnos en la lista, que no quería decir que nos lo fuesen a dar”, prosigue Roca. A partir de entonces, se puso a funcionar el comité organizador, que encadenaba a directivos y colaboradores del OAR con los políticos municipales.
De hecho, su presidente era el alcalde, Jaime Quintanilla Ulla, y concejales como Manuel Couce Pereiro, Fernando Blanco, Juan Blanco, Arsenio Fernández de Mesa o Francisco Bustabad, recientemente fallecido, estaban en la lista. Entre los hombres de baloncesto, además de Fernández y Roca, se encontraban también Antonio Barros, Eduardo Álvarez Mera, Tomás Blanco o Juan Muñiz, entre otros.

Por delante tenían menos de dos años para depositar, antes de las 20.00 horas del 20 de septiembre de 1984 —en la sede madrileña del Mundobásket, en la calle Serrano 177—, un sobre con la documentación para optar a ser una de las elegidas. Debían cumplir escrupulosamente con las condiciones del pliego avalado por la FIBA, empezando por tener un pabellón disponible desde el 15 de enero de 1986 con un aforo de, al menos, 3.000 localidades, y dotado de todo tipo de especificaciones y espacios acotados para técnicos, autoridades y prensa, tal y como recuerda Chiqui Barros en su trabajo ‘Mundobásket 86, Ferrol, 5-10 de julio’ (Club de Prensa, 2013).
Examen difícil
Además de la tecnología punta de la época —una sala de ordenadores o cuatro líneas de télex, por poner solo dos ejemplos—, las organizaciones debían contar también con una oficina del comité con personal propio —que en Ferrol se instaló en la calle Real 83-85, en la plaza de Armas—, azafatas y traductoras, seis autobuses de 30 plazas y hotel de cuatro estrellas con capacidad para alojar a 130 personas durante nueve días.
El Almirante era el único que cumplía en la ciudad, así que fue el elegido aunque Israel y su séquito de seguridad, como comentó Juan Fernández en el documental antes citado, complicó el asunto porque “a mí la Policía me obligó a dejar una planta vacía por encima y otra por debajo de donde estaban ellos para protegerlos”.

En cuanto al dinero, las sedes tendrían que abonar más de cinco millones en diversos conceptos a la FIBA, además de comprometerse a entregar cuatro más —seis en la que jugase España— y, por supuesto, pujar con sus competidoras. Mario Villaamil, que ejerció de coordinador del comité, explicó en aquel momento que el mayor inversor fue el Concello, aunque también aportó la Diputación y la Xunta.
De las arcas municipales salieron seis millones de la subvención, diez para la subasta y 36 que se emplearon en acondicionar el pabellón de A Malata —seis para los vestuarios, uno para cerrar las pistas de atletismo, siete de pavimentación desde Punta Arnela y la misma cantidad para obras en la sala de prensa y televisión, con diez más del alumbrado, entre otros—. La ‘Revista OAR’ que salió el 5 de enero de 1985 ya ponía un contundente “Mundobásket: una conquista para Ferrol”, siendo el 8 de abril de ese año cuando se firmó la sede con Segura de Luna.
Él mismo visitó las instalaciones de A Malata el 27 de noviembre de 1985 acompañado de Borislav Stanković, por aquel entonces secretario general de la FIBA, que no solo dijo “sí” a la sede ferrolana, sino que añadió que, tal y como estaban marchando los trabajos de adecuación, “es posible que aquí no tenga que venir más, solo regresaré donde haya problemas, dificultades”.

Dos partidos
El 6 de julio, domingo, segundo día de competición en la ciudad, el pabellón presentó media entrada para ver cómo Israel derrotaba a Angola (75-95) y ver a la URSS haciendo lo mismo con Cuba (129-87) en un partido en el que, recordó Chiqui Barros, “Valdemaras Homicius resultó lesionado con un esguince de tobillo y se puso en manos de ‘El Bruxo’ para su recuperación”.











