Ferrol avanza hacia las 21.000 afiliaciones a la Seguridad Social
La ciudad alcanza su mejor dato en una década y media, pese al estancamiento del empleo industrial
Ferrol cerró el mes de mayo con 20.783 afiliaciones a la Seguridad Social, una cifra que no se alcanza desde que el Instituto Galego de Estatística –IGE– analiza sistemáticamente este factor de la actividad económica. La ciudad naval está, por lo tanto, a tiro de piedra de las 21.000, una meta que hasta hace un par de años parecía lejana pero podría alcanzarse con el empuje de la temporada veraniega. La urbe tiene ahora casi mil cotizantes más que en el mismo mes de 2024, cuando eran 19.788.
Con todo, la comparativa con 2011 sí muestra una estructura laboral diferente. Entonces, cuando todavía no había comenzado el declive del último periodo expansivo de la construcción naval –el programa de los dos LHD para la Royal Australian Navy–, el número de afiliaciones del sector industrial era más alto que ahora –cerca de 3.070, es decir, casi 400 más que las 2.674 del presente– y también lo era el de las actividades relacionadas con la construcción: casi 1.600 de entonces por las 1.450 de ahora. Además, la clara progresión de estos dos sectores en los últimos años, antes de la pandemia y, sobre todo, después de 2021, una vez superada, sigue ahora una evolución desigual: hay un estancamiento en la industria –hace un año tenía 2.694 afiliaciones y ahora tiene veinte menos– pero un franco crecimiento en la construcción: de 1.328 empleos relacionados con el ámbito inmobiliario se ha pasado ahora a las 1.443. Son 150 más, el mayor incremento interanual a lo largo de estos últimos tres lustros. Las expectativas de futuro son halagüeñas.
El incremento de cotizantes a la Seguridad Social mantiene su evolución positiva en casi todas las franjas de edad. Solo en la década de los 40 años se produce una ligera recesión y, además, se consolida también una transformación de la distribución del mercado laboral en la ciudad en la última década y media. Así, por ejemplo, y con la única excepción del primer rango analizado, entre los 16 y los 25 años de edad, hace quince años había más afiliaciones en la primera etapa de la vida laboral –hasta los 45, aproximadamente– para, a partir de ahí, invertirse los papeles hasta duplicar incluso el número de cotizantes de más de 60 años, un claro síntoma de la ampliación de la edad de jubilación en términos generales.
Solo, por lo tanto, la primera serie –de 16 a 25 años– se muestra ahora mucho más nutrida que antes y, además, mantiene una evolución positiva constante. Hace quince años había menos de 800 jóvenes afiliados a la Seguridad Social; hoy en día son 1.162, que son 110 más que en 2025. En los siguientes quinquenios hay también mejoría en comparación con el año pasado: 137 más de los 25 a los 29 años de edad; 72 en el rango siguiente y 51 entre los 35 y los 39. A partir de aquí y durante toda la década de los 40 años hay un descenso, que se neutraliza a partir de los 50 con incrementos que no solo mejoran los números de hace doce meses, sino también los de 2011.
En lo que respecta al género, las mujeres tiran más que los hombres. Hay, de hecho, más cotizantes femeninas –10.678– que masculinos –10.255– y, además, salvo las primeras décadas de vida laboral, suma más cotizantes cuando aumentan y resta menos cuando se pierden, es decir, en la franja de los 40 a los 50 años de edad.
Esta relación se hace más evidente en la recta final. Desde los 50 a la edad de jubilación, el número de afiliaciones subió en 156 hombres y en 216 mujeres.
Otro de los datos interesantes que dejan los datos del Instituto Galego de Estatística es un cambio de tendencia –deberá confirmarse en la siguiente serie– en el número de afiliaciones al Régimen Especial del Trabajo Autónomo, que sube ligeramente –hasta 21 personas–, al pasar de las 2.901 inscripciones a las 2.922 actuales.











