Ángel Arias, artista ferrolano: “No creo en la idea de que el arte tenga que ser complicado”
Es el beneficiario de la beca de la Fundación María José Jove, con la que podrá cursar el máster de Bellas Artes de la Academy or Art and Design FHNW de Basilea
Ángel Arias –Ferrol, 1996– tiene ante sí una oportunidad accesible para muy pocas personas: cursar el máster de Bellas Artes del Art Institute de la Academy of Art and Design FHNW de Basilea, uno de los programas de posgrado más prestigiosos de Europa, que hará los dos próximos años gracias a la beca concedida por el Centro de Arte Fundación María José Jove.
Es una oportunidad única y un estímulo en su trayectoria...
Sí, es un máster enfocado en la producción artística, basado en el Institute Art Gender Nature, y que aborda nuevas experiencias que tienen que ver con el género y la naturaleza, pero también es una formación muy personalizada. Son muy pocos alumnos por año y la mayoría están muy contentos y les ha abierto muchas puertas. Soy de Ferrol, pero llevo bastantes años fuera. Me fui a Valencia a estudiar y estuve trabajando en la Politécnica cuatro años. Con el máster podré internacionalizar mi trayectoria y conocer cómo se gestiona y se hace el arte en otros países, pues, aunque en España las cosas están ahora mejor, sigue habiendo precariedad. Va a ser una gran oportunidad para crecer como artista.
¿Recuerda el momento en el que decidió que quería ser artista?
Desde muy pequeño he dibujado y fui a clases de Leandro Lamas. Después hice el bachillerato artístico en el Concepción Arenal y decidí hacer Bellas Artes.
¿Cómo quiere construir su identidad como artista?
Desde hace un tiempo me dedico básicamente a hacer escultura e instalación, pero estoy abierto a explorar y a que las cosas que haga sean diferentes. A Suiza voy como una carta en blanco para probar nuevos lenguajes y nuevas formas creativas. No creo mucho en esa idea de que el arte tenga que ser algo complicado o inalcanzable, sino que las instituciones y los artistas tenemos que hacer un esfuerzo por acercar el arte a la gente, no solo a las personas que puedan estar más o menos interesadas en el arte contemporáneo. Creo que este debería ser accesible para todo el mundo y un vehículo de conexión entre las personas de todo tipo de contextos. Es cierto que hoy en día, también aquí en Galicia, la situación está un poco complicada para el arte contemporáneo y llevamos años así, por eso este tipo de iniciativas son muy importantes para que podamos formarnos en otros contextos y para que podamos volver con nuevas herramientas.
¿Cree que a nivel general hay mucha incomprensión con respecto al arte contemporáneo?
Por un lado sí. Hay un discurso desde el arte contemporáneo, o más bien desde las instituciones del arte contemporáneo, que durante mucho tiempo usaron un lenguaje alejado de la gente de a pie. No digo que deba hacerse más explicable, pero sí debería haber herramientas de comunicación y de comprensión para acercarlo a todo tipo de personas. No es una tarea fácil, pero que haya iniciativas y que los museos atiendan a lo que está pasando en el entorno cercano, sobre todo de artistas jóvenes, es fundamental. No creo, entonces, que sea un problema de ignorancia, sino que las personas le damos importancia a las cosas que nos interesan más.
¿En el arte contemporáneo falta más público que espacios, o al revés?
Depende del contexto. Por ejemplo, en Valencia últimamente han salido muchos espacios nuevos, alternativos, hechos por artistas de a pie como respuesta a la necesidad de exponer, de hacer proyectos sin tener el aval de las grandes galerías o instituciones. Pero hacen falta las dos cosas. Se necesita gente interesada y que las instituciones vean el valor que puede tener el arte –la cultura en general– para la sociedad, y hagan un esfuerzo por ofrecer alternativas. En Galicia hay muchos espacios y personas que están trabajando en cosas nuevas y diferentes, pero las instituciones deben ponerlo en valor y convocar más ayudas, sobre todo para los creadores jóvenes: muchos hemos tenido que irnos porque no hemos visto un futuro aquí, la verdad.
¿Hay una idea mitificada del arte más clásico que, a lo mejor sin quererlo, subestima el contemporáneo?
Puede ser así en ciertos contextos porque la gente tenga un desconocimiento del valor que en otros sitios le dan a artistas gallegos que lo están haciendo muy bien. En este ejercicio que hay que hacer por parte de las instituciones para divulgar el arte contemporáneo está intentar que la gente entienda lo que puede aportar a la sociedad. Sin embargo, no creo que sea una batalla entre el arte más clásico y el más contemporáneo. Los dos se pueden apreciar, como también puedes apreciar la música clásica y, al mismo tiempo, un disco de Bad Gyal.
¿Cuáles son sus referentes?
En la escultura española, Chillida para mí ha sido un referente muy importante, y también Julio González. En clásico, recuerdo que ver en directo las obras de El Greco me conmovieron y en mi forma de entender el arte también presente esa idea de dramatismo barroco.











