El comercio ferrolano celebra el buen arranque de las rebajas veraniegas
La ola de calor, aun interrumpiendo el flujo de clientes durante la tarde, está siendo positiva para el sector
El verano es sinónimo de sol, playa o piscina y vacaciones, pero también un momento clave para el sector servicios, tanto para la hostelería, que con la mejora de las temperaturas y más clientes con tiempo libre ve multiplicada su actividad, como para el comercio, con la llegada de las ya tradicionales rebajas estivales. Y es que los saldos –fundamentalmente en el textil, dado que en otras áreas suele haber una menor afectación–, además de ser la excusa perfecta para renovar el armario por parte de los vecinos, también son gran una oportunidad para los negocios de cara a conectar con los compradores al tiempo que se hace espacio para las prendas de la próxima temporada.
Esta realidad es especialmente relevante para el pequeño comercio, puesto que ambos factores, una meteorología que invita a pasear por las calles y unas ofertas que atraen a gente a las tiendas, alejan a los potenciales clientes de sus mayores competidores: las grandes superficies. Esta coyuntura es bien conocida en este sector de la ciudad naval, como señalan tanto las asociaciones de comerciantes como los propios profesionales, que desde hace varias semanas han visto un gran incremento en el flujo de personas por el núcleo urbano. Cabe señalar, a este respecto, que un año más los saldos han vuelto a adelantarse, comenzando a mediados del presente mes de junio en lugar de en julio, una estrategia impulsada por las grandes marcas para reducir su ‘stock’ veraniego con las colecciones otoñales ya en mente.
“Cada asociado tiene libertad para empezar las rebajas cuando quiera y, de hecho, tenemos un grupo de ellos que ya las han comenzado hace unos días, mientras que otro bastante grande prefiere el 1 de julio”, explica Olegario Álvarez, presidente del Centro Comercial Aberto (CCA) A Magdalena, señalando que la entidad optó por ofrecer completa libertad a los profesionales, si bien también se estableció una fecha intermedia entre ambas posturas, concretamente el pasado sábado, día 27, para iniciar de forma “oficial” esta temporada de descuentos. “Al final es algo orientativo, pues la decisión queda a cargo de los establecimientos”, apunta.
Inicio satisfactorio
“Estamos llevando muy bien las rebajas. Estamos muy contentos. Todavía no ha llegado la época ‘fuerte’, están comenzando, pero sí que se nota”, relata Celine, dependienta del establecimiento Clotí & Fifí de la calle Real, detallando que en su caso, los saldos arrancaron a inicios de la semana pasada. Esta impresión positiva se comparte en la práctica mayoría de los comercios de este céntrico vial, augurando, en base a estos primeros días, que será una buena temporada.
En el caso de El vestidor de Elena, una de sus responsables, Noelia, apunta que, desde que se inauguró el negocio el pasado 28 de marzo, han tenido muy buenos resultados y que las ofertas han ayudado a “continuar la racha”; mientras que Almudena, de La Première, señala que el arranque de la campaña “se está notando”, si bien señala que la ola de calor, aun siendo positiva en términos generales, divide el flujo de clientes, que es “muy bueno” durante toda la mañana para luego interrumpirse hasta la última hora de la tarde, “cuando refresca y la gente vuelve de la playa para darse un paseo y hacer una ‘rondita’ por el centro de la ciudad”. En contraste, Sheila Pereira, de Memories on Wheels, aprecia un menor número de clientes respecto a años anteriores, aunque su valoración de los saldos veraniegos sigue siendo positiva. En su caso, también ve cómo las altas temperaturas alejan a los usuarios durante buena parte del día, pero se compensa con el flujo de la mañana.
Altas temperaturas
El impacto de la mencionada ola de calor en el inicio de la temporada, como señalaron Almudena y Sheila, no ha dejado indiferente a ningún profesional del sector, que en general comparte una impresión positiva del aumento de las temperaturas. “Para el textil está siendo muy buena, porque nos interesa vender prendas para este tiempo de calor”, detalla Olegario Álvarez, apuntando al mismo tiempo que el fenómeno meteorológico ha casado bien con el adelanto de las rebajas, dado que hace que la gente busque “ropa fresquita, adaptada al verano”.
El profesional, no obstante, admite que lo ideal es tener un tiempo más equilibrado, “una alternancia entre días muy calurosos y otros más nublados en los que la gente quiera estar paseando por la calle”, en lugar de varios seguidos de temperaturas muy elevadas que hacen que la ciudad esté vacía durante la mitad de la jornada. De la misma opinión es Alfonso Gómez, su homólogo de la entidad Ultramar Village, que, en su experiencia profesional, los días de mucho calor “hacen que la gente quiera desplazarse” a otras zonas, alejando a los clientes del núcleo urbano.
Quienes no se ven afectadas por esta coyuntura, al menos no de forma tan directa, son las grandes marcas. Y es que, aun cuando buena parte de la población emplea sus momentos de ocio para ir a la playa o a la piscina, al encontrarse los establecimientos dentro de un centro comercial, muchos vecinos aprovechan para refugiarse del calor mientras pasean por las tiendas. Prueba de ello es la superficie Odeón, que con el inicio oficial de las rebajas el pasado día 25 vio un importante incremento en el número de usuarios incluso desde la mañana y que no hizo más que crecer conforme pasaban las horas.
Trato directo
Si bien los descuentos son fundamentales a la hora de atraer clientes a las tiendas, la auténtica fortaleza del pequeño comercio, como destaca el presidente del CCA A Magdalena, es su capacidad de ofrecer una experiencia personalizada y única. En este sentido, Álvarez Castrillón defiende que “es bueno que la gente cuente con nosotros para sus compras, pues vendemos productos de gran calidad a precios muy buenos”, con el aliciente de tener “un trato directo y cercano”. “Desde el Centro Comercial Aberto queremos animar a la gente a apostar por los negocios locales, porque una ciudad sin ellos es una ciudad pobre y arruinada”.
Por su parte, Alfonso Gómez puso en valor la capacidad de adaptación de los establecimientos a la nueva realidad económica, señalando, al mismo tiempo, la importancia de contar con una clientela leal. “Yo creo que realmente hay un público para el sector de proximidad, porque tienen la fiabilidad de quien los atiende desde siempre, además de que aún hay mucha gente que quiere ver el producto que compra ‘en directo’”. A juicio de este profesional ferrolano, la clave del éxito es la especialización en una marca o un tipo de productos “en lugar de intentar tener un poco de todo, como hacen las grandes superficies”, dado que, desde el punto de vista económico, “es inviable y contraproducente”.
Esta visión es compartida por los responsables de los establecimientos, que desde su posición de cara al público ven una mayor preferencia de los jóvenes hacia las grandes marcas frente a la población más veterana, que tiende a apreciar más la atención directa. “Los clientes habituales buscan la cercanía. Si tú vas a un centro comercial, o pides auxilio o no vienen junto a ti. Aquí no es así, estamos pendientes de todos”, explica Almudena, de La Première. Según su experiencia, incluso la forma de dar la bienvenida o de despedir a los usuarios marca la diferencia, también para los empleados, generando un ambiente más sincero y menos marcado por la transacción en sí.











