Flores, sardinas y fuego para celebrar en Ferrol el San Xoán más sofocante
Las fiestas se multiplicaron este martes por toda la ciudad, que tuvo que lidiar con termómetros a más de 34 grados

Aunque el verano comenzó oficialmente el pasado 21 de junio y el buen tiempo lleva acompañando unas semanas a Ferrolterra, no es hasta San Xoán cuando uno siente que se ha zambullido finalmente en el estío. Este martes, ese chapuzón fue además literal, puesto que con casi 35 grados en algunos municipios —y una sensación térmica próxima a los 38 en la ciudad naval, según MeteoGalicia—, hizo falta refrescarse para afrontar uno de los días festivos más importantes del calendario.
'A sardiña molla o pan'
En una jornada plagada de celebraciones a lo largo y ancho de las comarcas, la primera visita de muchos fue la del aprovisionamiento en el mercado ferrolano de A Magdalena, donde las reinas de la parrilla, como cada 23 de junio, fueron de nuevo las sardinas. “Volaron. Se tomaron un ‘Red Bull’ y se acabaron rapidísimo”, bromea Rocío Soto, de Peixes Niki, que a las 10.30 horas ya no tenía ni una. En su caso, fueron unos 200 kilos los que despachó “y más si hubiera, pero, la verdad, nunca sabes la demanda que va a haber y tampoco quise arriesgar porque al ser festivo mañana [por hoy] perdería las sobrantes”.
Confirma la pescadera que este año hubo mucha y buena, aunque el tamaño medio no era muy grande, explicando que también el precio se contuvo. Así, de los nueve euros que costaban la semana pasada, se despacharon por solo dos más el kilo, una muy buena noticia para la clientela que acudió a la plaza y también para quienes se la encargaron en las jornadas previas, la mayoría.
A pocos metros de su puesto, José Ramón Pena, de la carnicería de Elia y Eladio, valoraba a mediodía que las ventas habían ido “razonablemente bien”. En su mostrador, además del tradicional churrasco, se vendieron chorizos rojos y criollos, algún que otro chuletón y sus famosas hamburguesas. Asimismo, ambos placeros admiten que se notó una afluencia aun mayor debido a la huelga de supermercados que se registró.
El ‘cacho’
Con las sardinas y la carne preparadas, la segunda de las paradas obligadas para cumplir con las tradiciones de San Xoán llevó a muchas personas hasta el barrio de Recimil o, en su defecto, hasta alguna de las muchas floristerías que despachaban las mismas hierbas que se quedaron esta pasada noche a remojo para que hoy, en las casas gallegas, se lavasen la cara y espantasen así el “meigallo”. También en el centro comercial Odeón cumplieron un año más y repartieron 200 manojos entre la clientela que había hecho compras por un mínimo de 10 euros.
Manuel José López Vila vendía este martes los famosos ‘cachos’ en las inmediaciones del mercado de las Casas Baratas. “Llevo toda la vida. Yo ya iba con mi madre al de San Julián antes de que cerrase para la reforma, que había una plaza central. Yo tendría unos diez años, así que hace como 40”, rememora sin dejar de combinar flores y hierbas para que vayan completos. Él y un par de vendedores más despacharon los ramos a tres euros, reconociendo que “con el chollo que dan, deberían ser más”.
Y es que, aunque algunas especies las tiene en su huerta de Cabanas, otras hay que ir a buscarlas por los montes en las jornadas previas. “Estas vinieron de Moeche”, asegura, añadiendo “que la gente cree que son de cerquita, pero hay que dar muchas vueltas. Este año, por ejemplo, al desbrozar tan temprano, terminaron con las semillas y hubo que rebuscar”.
Asimismo, confirma Manuel que la demanda se va manteniendo con respecto a los últimos años y que cada vez se compra más el día anterior. Eso sí, celebra que “se va incorporando gente un poco más joven, que hace falta, y las madres y padres deben animarse a traer un poquito más a los críos al mercado”.
Meigas fóra!
Mientras el ramo quedaba sumergido en agua y a la intemperie, para que le diese el rocío, el siguiente ‘reto’ consistió en localizar una buena luminaria cerca para quemar las hierbas del año anterior —nivel experto quienes hayan guardado todo el año el ‘cacho’ secando en casa— y saltarla, por supuesto, aunque el consenso sobre cuántas veces hay que hacerlo no va a quedar resuelto tampoco en estas líneas.
Faltando la de Batallones, en el ferrolano barrio de Esteiro, el protagonismo se repartió en las otras tres hogueras multitudinarias del casco urbano, empezando por la de San Xoán de Filgueira. Allí se desarrolló una programación festiva promovida tanto por la comisión como por la entidad vecinal, compartiendo, eso sí, el escenario del antiguo campo de fútbol. El Grupo Pasión protagonizó un doble pase en la sesión vermú y al comienzo de la verbena, mientras la Orquesta Principal puso el broche pasada la medianoche.
Hubo liscos y, por parte de la AVV, sardinas y el concierto de Nuevo Plan, que sonó desde las ocho. Precisamente, a esa hora partió la comitiva de A Bruxa por segundo año consecutivo —con un recuerdo entrañable para su creador, Rogelio—, acompañada de cabezudos, la Batucada Tambukda y las motos del Vespa Club Ferrol Golfos&Kinkis, encendiendo el fuego a las doce.
En Caranza, A Revolta de Trasancos volvió a prender el suyo en el paseo marítimo, al lado de las huertas urbanas, mientras que en Canido la fiesta comenzó a las ocho de la tarde con el reparto de sardinas enfrente del centro cívico. En este caso, la asociación vecinal se alió con la SRD y El Clavel 2.0 para organizar la cita, en la que tampoco faltó la ‘Treboada’ del barrio, que empezó a recorrer las calles pasadas las nueve con una percusión “atronadora” que anunciaba la celebración.
Explicó el presidente de la entidad, Roberto Taboada, que agradecen al Padroado de Cultura del Concello de Narón que hayan prestado los bombos para la animación, que culminó con unas palabras de Emilio Romero Fabal. De este modo, el artesano y músico, ataviado como un gran árbol subido a los zancos, fue quien pronunció un pequeño discurso antes de encender la hoguera, que fue una de las más madrugadoras de la ciudad, poco después de las 23.00 horas, en la esquina de Insua con Poeta Pérez Parallé. Subrayó, además, el responsable vecinal que, dadas las prohibiciones vigentes, esta vez no pudieron contar con música y su San Xoán ha sido algo más “austero”, pero igualmente mágico y vivido entre la vecindad.
Patrón esmudiense
En Esmelle han vuelto a poner de nuevo toda la carne en la parrilla —metafórica y literalmente—, siendo otro de los polos de atracción en Ferrol, pero en su justa medida. Y es que, como comentaba el presidente de la entidad, Miguel Parra, hace años que quedaron atrás aquellas fiestas patronales multitudinarias con orquestas masificadas.
“Quisimos volver a hacerlas más de casa, con nuestra gente”, confirma, dándole igualmente la bienvenida a quienes llenaron el recinto festivo un año más, donde la novedad residió en el Festival Folk Rock que desarrollaron desde las 17.00 horas y en el que participaron Lidia India, Lenda Ártabra, Trío Somoza y Anxo Lorenzo Band.
“Ahora que se lleva eso del ‘tardeo’ quisimos potenciarlo”, admite divertido, agradeciendo la implicación y la colaboración económica a la vecindad y a las empresas, así como al voluntariado de la comisión, las Mulleres Rurais, el Centro BTT y la propia AVV que este martes, desde las 9.00 horas, ya lo estaba preparando todo.
Aun así, “aquí, quien viene, se adapta. Si no sale el churrasco a las tres, sale a las tres y media. Se procura hacerlo por el reloj, pero no existen las prisas”, confesaba Parra, dando cuenta de que el ritmo festivo en Esmelle lo marcan los propios esmudienses.











