Celebrando en Ferrol la efeméride de su vuelta al mundo en el ‘Elcano’ cuando hacían la mili en marinería
Una representación del grupo vino a la ciudad naval a homenajear a Marcelino Fontes Mosquera
Navegar juntos durante diez meses y 32.036 millas a bordo del Buque Escuela ‘Juan Sebastián Elcano’ crea vínculos que duran para toda la vida y, mientras la salud lo permita, esa unión hay que celebrarla lo más que se pueda. Esto mismo es lo que se propusieron, hace ya cuatro años, un grupo de unos cuarenta marineros que compartieron 244 singladuras en el crucero de instrucción que partió de Cádiz el 15 de septiembre de 1987 y regresó a Marín el 12 de julio de 1988.
Tras pasar décadas manteniendo el contacto como se podía mientras se casaban, tenían hijos y forjaban su carrera profesional, ahora, “que los niños han crecido y algunos somos incluso abuelos”, quedan una vez al año para verse las caras en alguna ciudad española. Primero fue Madrid, donde el vicealmirante ferrolano Enrique Torres Piñeiro los recibió en el Museo Naval. Después tocó Pontevedra, porque uno de los compañeros estaba convaleciente, y a la ciudad del Lérez le siguieron Bilbao y Mallorca, esta última en febrero.
Sin embargo, a pesar de que en este 2026 ya habían “cumplido”, haber localizado recientemente a su Brigada de Máquinas, Marcelino Fontes Mosquera, un ferrolano de Serantes, les empujó a que una representación viniese este sábado a la ciudad naval a verle. “Es una bellísima persona, un señor, un caballero”, explican el barcelonés Ginés Coy y el malagueño Francis Villalba, quienes, junto a Juan Enrique ‘Bilbi’, Enrique, Txarli, José Luis, Daniel ‘Rapaz’ —de Pontedeume—, Luis María Gorostiza, Enrique Montesinos y el homenajeado celebraron una comida en el restaurante Caserío Vasco tras conocer la villa de los Andrade.
Los marineros estaban cumpliendo con el servicio militar cuando se les presentó la oportunidad de embarcarse en el ‘Elcano’ como voluntarios en la que sería su séptima vuelta al mundo coincidiendo con la celebración del Bicentenario de Australia. “Yo tenía mi destino aquí en Ferrol”, precisa Francis, “y vinieron a darnos una charla sobre ello, así que no me lo pensé porque no tendría la oportunidad de viajar allí de otra forma”.
Aquella decisión le hizo conocer a unos compañeros que, con el tiempo, pasaron a ser los amigos con los que este sábado rememoraba todas sus anécdotas, incluidos los días de mala mar en los que temieron por su vida. “Pasamos por dos ciclones que casi hunden el barco, tocaban los palos en las olas. Yo, cuando vi al capellán rezar, me acojoné”, recuerda divertido ‘Bilbi’, que acaba de hacerse un tatuaje conmemorativo en la pierna.
Por su parte, Marcelino Fontes, emocionado con la reunión y al que le regalaron un mapa con todos los detalles de la travesía que realizaron a bordo, decía, quitándose importancia, que era “una persona normal”. No obstante, los que compartían mesa con él ahondaban en que “en la marinería dejó huella y nos hacía ilusión agradecérselo. Nosotros éramos marineros rasos, en la mili, personal civil. Y él nos trató muy bien. Había otros que eran también buena gente, y otros que eran muy cabrones”, resumen divertidos.
Tras terminar la comida, el propio homenajeado les hizo de cicerone por algunos de los maravillosos rincones ferrolanos, desde Monteventoso a Chamorro, pasando por San Felipe y las playas de Doniños o San Xurxo, que seguro les habrán animado a volver.











