Andrés Rodríguez (urólogo): "No existe absolutamente ningún síntoma en el cáncer de próstata"
El jefe de Uroloxía del CHUF, un referente en cirugía laparoscópica, arroja un poco de luz sobre cuestiones como el cáncer de próstata en varones u otros problemas de salud de la mujer

El pasado día 11 se conmemoró el Día Mundial del cáncer de próstata y, si hay un referente en Galicia en este campo, es el urólogo Andrés Rodríguez Alonso, uno de los pioneros en la implantación de la cirugía laparoscópica en Galicia y que desarrolla una importante labor docente e investigadora que le ha valido numerosos reconocimientos a lo largo de sus más de veinte años de profesión.
El doctor Rodríguez Alonso es además el jefe del Servizo de Uroloxía del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF). Al margen de su destacada labor en la Sanidad Pública, también pasa consulta e interviene en el hospital Ribera Juan Cardona, en Ferrol, y en el Hospital San Rafael, en A Coruña.
¿Qué incidencia tiene hoy el cáncer de próstata?
Pues se trata del tipo de cáncer más frecuente en hombres en los países desarrollados y, lamentablemente, su incidencia va en aumento. A día de hoy en España se diagnostican entre 35.000 y 37.000 al año.
¿La edad, de qué modo influye?
Se ha asociado siempre a la edad avanzada, era común decir que si el hombre viviera lo suficiente todos acabaríamos por desarrollar un cáncer de próstata y, técnicamente, parece que es cierto ya que se suele producir en hombres mayores de 65 años, pero cada vez se dan más casos en población de menos edad, de entre 40 y 55 años.

¿Ese aumento en varones más jóvenes puede ser consecuencia de hacer revisiones antes?
Más que una mayor frecuencia en ir al urólogo se cree que hay una serie de factores genéticos y alteraciones moleculares que pueden desempeñar un papel clave, y también el estilo de vida actual. Aunque se hagan controles antes, también es cierto que pacientes jóvenes debutan ya con enfermedad avanzada, metastásica, algo cada vez más frecuente. A día de hoy, en España, la mortalidad se mantiene estable, en torno a los 6.000-7.000 pacientes al año, cifras muy similares al cáncer femenino más común, el de mama, que provoca unos 7.000 fallecimientos. Se trata de dos tumores muy parecidos dada su incidencia hormonal, con tasas muy parejas.
Cada vez más pacientes jóvenes debutan con enfermedad avanzada, metastásica
¿Si la enfermedad afecta cada vez a hombres más jóvenes, a qué edad deberían empezar a revisarse entoces?
La primera revisión urológica en condiciones normales debería ser a partir de los 50 años. En consulta se le harán una serie de preguntas, un tacto rectal y se medirá la cifra de PSA (Antígeno Prostático Específico) en sangre y tras ese estudio se determinará cuál ha de ser el seguimiento que se le realiza. Pero hay excepciones que hay que tener presentes como los antecedentes familiares de cáncer de próstata en familiares de primer grado, en estos casos esas revisiones deben adelantarse a los 45 años. Pero todavía hay más, ya que este tipo de enfermedad se asocia a mutaciones genéticas transmisibles. Siendo el caso, los controles deben comenzar con 40 años. Asimismo, cuando hay antecedentes de otros tipos de cáncer como el de colon, páncreas o mama suelo recomendar un estudio genético..
Hablando de estudios genéticos, seis de cada diez hombres en esta Área Sanitaria no aceptan la invitación para el cribado de cáncer de próstata, ¿no es así?
Así es. Pero debo decir en defensa de la población local que este proyecto piloto que se realiza también en otros países europeos no alcanza el 10% de participación, mientras que aquí nos situamos en el 41%. No está mal. No obstante, en este punto quiero apreciar que en la Unión Europea no existe a día de hoy un cribado para este tipo de cáncer. Lo que se realiza en Ferrolterra y esos otros países es un ensayo, un proyecto piloto que busca convertirse en un cribado fiable, pero a día de hoy todavía no está instaurado por las administraciones sanitarias públicas. No obstante, sea como fuere, sorprende mucho que esos seis de cada diez hombres rechacen someterse a un control que les da acceso directo a realizar una detección precoz, realizando un simple análisis y, si así se determinara, accediendo a la última tecnología en resonancia magnética que permite determinar si se está o no frente a un eventual cáncer de próstata.
Sorprende mucho que seis de cada diez hombres rechacen participar en un control que les da acceso a una posible detección precoz y, llegado el caso, a la última tecnología en resonancia magnética
Supongo que en este caso la anticipación es fundamental, ¿no?
Eso siempre, es crucial. Cuando esta enfermedad se detecta de forma tardía, ya no se encuentra en una fase curable, se podrá hacer un tratamiento prolongador de la vida pero, en cualquier caso, paliativo, en estos casos la pulcritud de la intervención ya no será tan grande. Si el diagnóstico llega antes eso te va a permitir acceder ya a un tratamiento mucho más preciso, más individualizado, adaptado a las características físicas y la edad de cada paciente. Adelantarse es fundamental, es más, si vas a revisión precoz y se detecta una enfermedad avanzada, aún en este caso, ese diagnóstico anterior en el tiempo va a permitir aplicar mejores tratamientos que alarguen la vida.
¿Qué síntomas de alerta hay?
Absolutamente cero, lamentablemente no existen síntomas de alerta, salvo en aquellos casos en los que la enfermedad está muy, muy avanzada. El cáncer es la única enfermedad de la próstata que no produce ningún síntoma de alerta y la única forma de detectarlo precozmente es a través de un tacto rectal y el referido análisis PSA. Cuando algún hombre aprecia síntomas suelen estar relacionados con otras patologías como una hipertrofia prostática, una inflamación asociadas a una edad más avanzada pero no por el propio cáncer en sí mismo.
¿Cómo ha evolucionado la cirugía prostática?
Ha habido muchos avances pero, sin duda, para mí uno de los grandes hitos en urología ha sido la incorporación de la cirugía robótica, con elementos como los robots Da Vinci, que han revolucionado la profesión, y también el desarrollo biotecnológico, los medicamentos avanzadísimos que hay para tratar el cáncer de próstata ha avanzado y otros tumores, de forma que prolongan la vida y permiten también individualizar tratamientos. Con respecto a la cirugía robótica, quizás es en nuestro ámbito, y más concretamente en el cáncer de próstata, donde más ha permitido mejorar resultados.
¿De qué modo?
Lo primero, se ha ganado en precisión ya que los brazos robóticos permiten ver en tres dimensiones y en alta calidad, con un aumento de hasta diez veces, las estructuras anatómicas, favorecen el realizar movimientos más precisos para conservar las estructuras de alrededor de la próstata y que el paciente tenga menos secuelas, además, problemas derivados como la disfunción eréctil o la incontinencia urinaria, son mínimas, siempre que el tumor nos los permita, claro, ya que no con todos puede hacerse una cirugía conservadora de la potencia sexual. En definitiva, se mejora el postoperatorio y la estancia hospitalaria. También se reduce el sangrado, hasta el punto de que prácticamente ningún paciente precisa una transfusión de sangre. Sin duda son todo ventajas, también en otros casos como en tumores de vejiga, permitiendo extirpar y realizar reconstrucciones que permiten que el varón pueda volver a orinar por el pene. El Da Vinci también ha marcado un antes y un después en el cáncer de riñón, permitiendo extirpar solamente el tumor, dejando el resto del órgano sano, sin tocar, de forma que el paciente conserve mejor su función renal y sin comprometer tampoco el resultado oncológico, el paciente se va a curar igual. También para la hipertrofia prostática benigna, aquellos varones que no presentan cáncer pero sí un agrandamiento muy voluminoso de la próstata, de forma que no puede orinar o la vejiga no se vacía bien, pueden optar a esta intervención. Para casos como estos también existen otras innovaciones quirúrgicas como hacer cirugía con láser a través de la uretra.
¿Y existe algún condicionante para poder acceder a estas intervenciones?
El tamaño de la próstata influye mucho, para cada volumen se aconseja una intervención concreta, no es lo mismo operar a un hombre con una próstata de 50 centímetros cúbicos que otro con 200-250. Asimismo, a mayor edad se recomienda acceder por la uretra porque se puede utilizar anestesia raquídea. Después hay otras cuestiones que también se han de valorar como son el índice de masa corporal, cirugías previas o la presencia de patologías previas como las cardiorespiratorias.
¿Y en un marco más genérico, qué patologías urológicas más comunes en los hombres y las mujeres se encuentra cada día en sus consultas?
Teniendo en cuenta que el urólogo es el médico que trata las enfermedades renales y del aparato urinario, la vejiga y próstata así como de los genitales externos del varón y los prolapsos femeninos y la incontinencia, atendemos tanto a hombres como mujeres en una proporción del 60-40 o 70-30. En el caso del sexo masculino, los procesos patológicos más comunes en consulta son la hipertrofia benigna, la inflamación prostática y el cáncer de próstata. En el caso de la mujer las consultas guardan relación con las infecciones, la incontinencia urinaria y los prolapsos pélvicos, que es el descenso de los órganos de la pelvis. Asimismo, hay otras cuestiones que solemos atender que atañen a ambos sexos como son los tumores de riñón o vejiga.
“Las sustancias carcinógenas del tabaco se excretan por la orina, por eso un fumador tiene seis veces más posibilidades de tener cáncer de vejiga”
¿Cuál es su incidencia en hombres y mujeres?
Estos dos tipos son más frecuentes en hombres en una proporción de cuatro a uno. En cuanto a este al de vejiga, debo señalar que las personas fumadoras tienen seis veces más probabilidades de desarrollar un cáncer de este tipo que las personas que no lo son, ya que las sustancias carcinógenas del tabaco se excretan por la orina y se depositan en la vejiga entre micción y micción, tomando contacto con su mucosa y alterándola. No obstante, es cierto que a día de hoy es más difícil justificar esa mayor incidencia de 4 a 1 dado que las mujeres casi igualan a los hombres en el hábito de fumar. Es por ello que la comunidad científica considera que deben existir otros factores que condicionen este desajuste, probablemente de índole genética, que hacen que el hombre tenga más probabilidades de desarrollarlo. Por otra pare, incidir en que el de vejiga es el quinto cáncer más frecuente, mientras que el de riñón es el séptimo. En este último caso, no existe un factor predisponente tan claro como el tabaco con la vejiga, aunque sí existen otros indicadores como son la obesidad y la hipertensión arterial, que se sabe que pueden desencadenar numerosas enfermedades graves.











