Cambia el perfil de las personas sin hogar en Ferrolterra: cada vez son más jóvenes quienes se ven viviendo en la calle
Cáritas atendió a más de 5.000 personas en 2015, invirtiendo más de 1,4 millones. La vivienda sigue siendo el principal obstáculo para salir de la exclusión
El obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, compareció ayer junto a Cristina Pereiro Paz, coordinadora de Acción Social de la organización, para ofrecer los detalles de su actividad durante el año pasado, que se recoge en su memoria anual.
Pereiro se centró en algunas realidades de exclusión social de esta demarcación religiosa y en las personas que se quedan “nas marxes da sociedade, a chamada cultura do descarte da que tanto falaba o Papa Francisco”, dijo. La responsable explicó que esta realidad social es hoy en día mucho más que una mera carencia económica y que también se trata de aislamiento social, soledad o falta de derechos.
En el año 2025 se atendió en Cáritas a 5.065 personas, un 6% más que el año anterior, y se invirtieron 1,4 millones. La profesional del área de acción social quiso ir más allá de los datos centrándose en el hecho de que el colectivo que más creció el año pasado fueron las mujeres: “Son máis da metade das persoas que acompañamos, o 53%, e isto non é unha casualidade porque as mulleres moitas veces son as que sosteñen os fogares en solitario, as que traballan en sectores precarizados e as que cargan sobre as súas costas co peso do emprego e dos coidados non remunerados na casa”.
Otro de los rostros al que quisieron poner cara desde la organización son las personas de origen extranjero, que suponen el 66% de los ciudadanos que fueron acompañados, en su mayoría, el 73%, procedentes de América Latina.
Al hilo del último informe Fodessa sobre pobreza, también reseñó que estos ciudadanos migrantes tienen hasta 5,5 veces más de posibilidades de sufrir una situación de exclusión en comparación con las personas nacionales. Esto no tiene que ver con el origen, matizó, sino con el hecho de que la población migrante “chega sen contar con redes de apoio sólidas, en situación de irregularidade administrativa que as deixa nun limbo, sen poder acceder á saúde, vivenda ou traballo digno nas mesmas condicións que as persoas nacionais”.
Cristina Pereiro también se refirió a otro hecho preocupante en la Diócesis y que se extrae del análisis de los datos publicados, que no es otro que la atención a niños y jóvenes. “Representan case a metade das persoas ás que acompañamos e, cando falamos de infancia e xuventude, non falamos só de pobreza actual; facémolo tamén dunha carestía que vén herdada. É moi alarmante que as persoas desa franxa de idade que acompañamos medrara un 24% nos últimos catro anos”. La responsable manifestó que los datos evidencian una brecha generacional que nos deja ver que los niños, niñas y jóvenes “son os grandes perdedores deste modelo socieconómico actual”.
También avanzó que la exclusión no es una situación puntual y eso se constata en el tiempo durante el cual Cáritas apoya a estas personas. “De media acompañamos ás familias nas parroquias e nos diferentes programas uns seis meses, pero ese período pode incluso duplicarse nos territorios rurais, que son maioría na nosa diócese, onde o único recurso ao que acceden pode ser o da nosa organización”, apuntó. Además, añadió que la gran mayoría de las personas sin hogar nada tienen que ver con el perfil de antaño, de un hombre de origen nacional, en muchos casos con adicciones. "Agora son xente nova, duns 30 anos" la gran mayoría de los que llegan a la ciudad y no encuentran un techo.
Infraviviendas
Otro ámbito que preocupa mucho en Cáritas y que lo confirman los datos recogidos en su memoria es que el acceso a la vivienda constituye hoy en día el “epicentro da desigualdade”, como advirtió Cristina Pereiro, quien alertó que no se trata de una “dificultade puntual, senón que se trata dunha crise estrutural que expulsa ás persoas do acceso a un fogar digno e seguro”. Según detalla en referido informe Foessa, una de cada cuatro personas en Galicia tiene problemas relacionados con la vivienda, una realidad que se vive “con máis crudeza se cabe na nosa Cáritas”, aseveró Pereiro. La profesional explicó que se está asistiendo a una escalada de precios “insostible”, afirmando que en Ferrol y Narón los costes del arrendamiento al que deben hacer frente las familias acompañadas por la organización subió un 33% en apenas dos años, un incremento incluso mayor a la media del mercado, como se precisó.
En Ferrol y Narón los costes de vivienda se han encarecido un 33% en solo dos años
El no poder acceder a esa oferta, que se podría denominar estándar, obliga a las familias que atiende Cáritas a acceder a un mercado inmobiliario paralelo en el que predominan “habitacións ou estancias que non teñen os requisitos mínimos de habitabilidade, onde practicamente non teñen dereitos, pois están cedidas ou realugadas”.
También preocupa mucho en el seno de Cáritas Mondoñedo-Ferrol el incremento de esas viviendas calificadas como “inseguras” en las que no hay contratos de alquiler y pueden llegar a ser pequeños bajos sin ventanas o habitaciones compartidas por varios miembros de la misma familia, etc. “Tal e como puidemos comprobar coas persoas ás que acompañamos, en só dous anos as viviendas deste tipo, as inseguras, medraron sete puntos, e as compartidas, dez”. Este último aspecto constituye el panorama más habitual que se encuentran estas personas al llegar a la ciudad y otros lugares de la comarca.
Por otra parte, desde la organización diocesana se alerta de que “el hecho de conseguir un puesto de trabajo no conlleva hoy por hoy poder salir de la situación de exclusión social de la que se parte, dado que los sueldos que se cobran no suben al nivel que lo hacen la vivienda o la alimentación”.











