Visto para sentencia el juicio contra los hosteleros de la Praza Vella por el ruido
La acusación pide penas de entre tres y año y medio de prisión para los propietarios de sendos bares
Después de tres sesiones celebradas a lo largo de esta semana, quedaba este viernes visto para sentencia el juicio contra dos hosteleros con negocios en el entorno de la Praza Vella —Tasca da Vella y Portiño, este último cerrado desde 2022—, a los que se acusa por parte de cuatro vecinos de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente por un presunto exceso de decibelios de los locales, pidiendo los denunciantes penas de prisión de entre tres años y 18 meses, además de indemnizaciones y responsabilidad civil.
El Juzgado de Instancia número 1 de Ferrol acogió las declaraciones de tres peritos, así como las de los dos acusados, finalizando con las conclusiones de todas las partes sobre un proceso penal centrado en unos hechos que ocurrieron entre los años 2016 y 2020.
Gran parte de la argumentación giró en torno a cinco mediciones acústicas que una empresa realizó para los demandantes y cuyos resultados doblarían el límite de decibelios permitidos en el intervalo de tiempo en el que se realizaron.
Sin embargo, la profesional que acudió como peritaje municipal no las consideró válidas para abrir ningún tipo de expediente, en este caso a Tasca da Vella, al haber incurrido éstas en imprecisiones, como la ausencia de horas a las que se tomaron las muestras, el empleo de una tabla de baremo incorrecta o la variación de los lugares en los que se midió. “No se ajustaban a la tipología”, trasladó. Por ello, desde Medio Ambiente les llegaron a ofrecer acordar una cita para que la Policía Local fuese a medir con el sonómetro, pero los denunciantes la rechazaron.
Actividad externa a los bares
La perito que ejecutó el informe particular realizó cuatro mediciones entre los meses de mayo y agosto de 2019, mientras que la quinta fue el 26 de junio de 2020. Algunos de esos días, no obstante, el movimiento en la zona no era el habitual, puesto que se estaban celebrando en la Praza Vella eventos programados por el propio Consistorio ferrolano, la asociación vecinal y la de hostelería, como fue el Jazz de Ría o el concierto de Las Antonias.
Es por ello que la defensa insistió en que gran parte del sonido recogido en esas jornadas provenía de actividades externas a su clienta. A mayores, en el caso de Portiño, el abogado recordó que apenas llevaba un mes abierto y estaban en vigor las restricciones del covid en la fecha en la que se efectuó el registro que les afecta.
Salud mental
Otra de las cuestiones abordadas con un tercer perito fue la salud mental de los demandantes, quienes habían manifestado en su declaración que incluso habían tenido que abandonar sus domicilios en diferentes períodos y que presentaban cuadros de ansiedad y depresión por el ruido y la falta de sueño, un extremo que acreditó el profesional que tuvo una consulta con dos de ellos.
Por su parte, los acusados explicaron que sus licencias estaban en regla y, en el caso de la propietaria de la Tasca, se trató de un permiso de nueva apertura, por lo que su negocio fue validado en 2014 tras realizar dos pruebas de insonorización para cumplir con los requerimientos municipales. Además, recordó que en todos estos años, “jamás fuimos motivo de sanción”.
“Acusar por acusar”
Tras las comparecencias, la Fiscalía consideró que había quedado probado que los vecinos se habían visto “perjudicados” por el ruido, tildando lo vivido de “situación insoportable”, mientras que la acusación rebajó la petición inicial para el gerente del Portiño de los dos al año y medio de prisión.
En su caso, las defensas insistieron en la “falta de rigurosidad de los informes” de unas “pruebas creadas unilateralmente”, recordándose incluso que el resto de vecinos de la comunidad se negaron a personarse en la causa porque ellos “no escuchaban gran ruido”, con lo que consideran que se ha tratado de “acusar por acusar” a sus clientes.
“Desde el Concello se nos ignoró; queremos justicia y paz”
Los cuatro vecinos que han denunciado a los hosteleros declararon durante la primera sesión, pero este viernes, en un receso, quisieron manifestar ante la prensa su indignación porque, aseguran, “se nos ignoró siempre desde el Concello de Ferrol” tras las sucesivas llamadas a la Policía Local y las reuniones con responsables y técnicos municipales. Inciden en que llevan “sufriendo” a causa del ruido en la Praza Vella desde hace doce años, precisando que “lo único que buscamos es que se nos hiciera caso” y añadiendo que solo desean “justicia, paz y poder dormir”.











