La Praza Vella, un espacio judicializado y condenado al silencio: “Vino la Policía hasta por cantar 'Cumpleaños feliz' a mediodía”
Este viernes se celebra la tercera sesión del juicio en el que se pide condena de cárcel
En cualquier zona de la ciudad, la llegada de la Policía Local llama la atención en el vecindario, pero en la Praza Vella eso ya no ocurre desde hace años, casi tantos como los que lleva abierta la Tasca da Vella, el primer local de hostelería que levantó la persiana en la zona en 2014 tras décadas de abandono y deterioro, animando a que otros a su alrededor hicieran lo mismo.
Ahora, un conflicto que comenzaba pocos meses después de su apertura —por el supuesto “ruido” que genera el bar— llegó esta semana a la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ferrol, celebrándose este viernes la tercera sesión de un juicio en el que los denunciantes piden dos años de cárcel para los responsables por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente.
Las desavenencias, que duran ya más de una década, han condenado al espacio al ostracismo. Únicamente eventos como la feria medieval y el mercadillo del tercer domingo de mes pasan el filtro del pequeño grupo de vecinos que no duda en llamar a la Policía a la hora que sea para requerirlos ante cualquier tipo de situación que tenga que ver con el establecimiento en cuestión.
“Acoso y derribo”
“Tienen fijación con ellas”, comenta una mujer que vive al otro lado de la calle San Francisco, añadiendo que “no denuncian cuando hay algo de movimiento en el resto de bares, solo cuando lo hay en la Tasca aunque sea a plena luz del día”.
Esta vecina recuerda que, al principio, el local proponía todo tipo de citas culturales que ayudaron a dinamizar el barrio, “incluso hubo proyecciones de cine y muchas actividades infantiles”. Sin embargo, poco después empezó el “acoso y derribo”, como lo describe ella, mencionando que, “sin ir más lejos, el pasado sábado, vino la Policía a las cuatro de la tarde después de cantar ‘Cumpleaños feliz’ en una celebración”, incide, al tiempo que otro hombre corrobora su versión. “No solo eso, hace años también habían tirado amoníaco a unas chicas que estaban en la terraza”, añade él.
Sin sanciones
Por su parte, los denunciantes alegan que las molestias han interferido en su día a día hasta el punto de tener que convivir con tapones para los oídos como algo habitual y con vibraciones en su vivienda, situada en el mismo edificio donde se encuentra el local.
No obstante, en los años en los que se produjeron los hechos, entre 2016 y 2020, la Policía Local carecía de sonómetros y no se pudieron realizar las mediciones oportunas. Con todo, según fuentes del caso, al menos dos de los eventos que forman parte de la documentación presentada por la acusación estaban organizados por el propio Concello de Ferrol y no por la Tasca: el festival Jazz de Ría de 2019 y la celebración del Orgullo LGTBi.
El entorno de la propietaria no solo constata que las continuas denuncias han perjudicado económicamente al bar, sino también a la salud mental de una hostelera que, recuerdan, “nunca fue sancionada”.










