El párroco de Santa Icía: "Soy cristiano y nunca he querido dañar a nadie, pero hasta aquí hemos llegado"
Cándido Otero compareció en la tarde de este viernes en la iglesia de San José Obrero para acreditar, con recibos bancarios en mano, la realidad de las cuentas del cementerio
En los últimos tiempos, el cementerio de Santa Icía de Trasancos ha dado mucho que hablar y generado informaciones en medios y redes sociales, más de las que cabría esperar, debido a una mala praxis por parte de la anterior empresa que se encarga del mantenimiento de las zonas comunes y las denuncias de algunos propietarios, que señalaban también al párroco, Cándido Otero, quien, hasta la fecha, prefirió no pronunciarse directamente.
Este viernes, el cura comparecía junto con miembros de la comisión gestora —los que quedan, ya que muchos terminan renunciando cuando se critica y se duda de su buena fe— y propietarios de nichos para salir al paso de varias denuncias vertidas por algunos vecinos a los medios. Críticas, todas ellas, "sin fundamento", para la mayoría de los propietarios, que lamentan el trato que ha estado sufriendo el párroco simplemente por no salir a defenderse.
Lo acusaron, por ejemplo, de un presunto desvío de dinero a otras cuentas, algo que, como se explicó detalladamente, responde a un error cometido por la entidad bancaria, que pasó un recibo que correspondía con el cementerio de O Couto y que se subsanó con la propia gestora que reembolsó ese dinero. También se llegó a asegurar que no se pagaba a la empresa que llevaba el contrato de mantenimiento hasta abril y que por eso no limpiaba.
Las cuentas, claras
Cándido Otero mostró los recibos originales así como los extractos bancarios en los que consta la domiciliación de pago a la antigua concesionaria del contrato —desde el 4 de mayo se ha contratado a otra compañía—, "que cobró por un servicio que dejó de prestar, no siendo al revés, como se llegó a denunciar", expresó el párroco.
Otero también aseguró que hasta la fecha no había querido salir al paso "porque soy cristiano y no he querido dañar tampoco la imagen de la persona que se encargaba del servicio hasta ahora, pero cuando ya escuchas mentiras de este calado uno no se puede quedar callado. Hasta aquí hemos llegado".
Asimismo, el tesorero, alguien que lleva las cuentas de forma completamente altruista, ha estado viviendo días muy duros, no sólo porque se ponga en tela de juicio su labor, sino porque también se ha puesto en duda honradez.
El todo este proceso, "de lo que sí que se nos puede culpar es de no haber roto el contrato anterior antes, pero es que tampoco es tan fácil encontrar empresas que se hagan cargo de este trabajo", aseveró el párroco, quien añadió que la limpieza exprés que se ha llevado a cabo en el cementerio les ha costado 1.600 euros.
170 euros por entierro
Explicó a mayores que, dado que el contrato de limpieza por sí solo sería inviable para las arcas del cementerio —las empresas piden más de 1.500 euros al mes—, lo que se hace es licitar la contratación del servicio de enterramiento, que sí compensa a las compañías, las que, en contrapartida, se han de encargar del mantenimiento de las zonas comunes.
"La anterior concesionaria lo que sí hacía es venir al enterrar, que eso le compensaba, pues era un dinero rápido y en poco tiempo, pero de limpiar no", lamentan. El párroco también indicó que por este concepto la gente la empresa encargada puede llegar a llevarse unos 17.000 euros al año, mínimo, percibiendo de las funerarias unos 170 por entierro.
También recordó el responsable de Santa Icía que cuando llegó a la parroquia, hace ya más de 13 años, había en la cuenta un saldo de 5.000 euros frente a los casi 32.000 euros de la actualidad. Además, explicó que lo que sí se propuso entonces es intentar mantener en la cuenta un remanente de 15.000 euros para poder acometer cualquier reparación de urgencia.
Cinco euros anuales que no pagan
"Tal y como está el cementerio, que es viejo y mal construido, puede pasar cualquier cosa y hay que tener algo de dinero para acometer obras de urgencia porque es imposible lograr que se haga una derrama en tiempo y forma, ya que todavía hoy la gente no paga los cinco euros al año que se fijaron hace ya tres años y siguen abonando dos. Preferimos tener ese dinero ahí, y hasta ahora lo hemos conseguido". Con todo, llevan años queriendo hacer unas pequeñas mejoras, como rebajar las aceras y colocar pasamanos, y no se ha podido.
La cuota que se abona en la actualidad para acometer el mantenimiento y las posibles obras es de poco más de 40 céntimos al mes. Todos los pagos se realizan por medio de transferencia, de modo que el dinero es fácilmente rastreable, como indicó el cura, quien invitó a los que tienen dudas a que hagan una auditoría "porque los números están ahí, muy claros, no hay engaños".
Cándido Otero también recuerda que la deteriorada imagen del cementerio con lápidas rotas y en mal estado es en parte culpa de los propietarios. "Ellos tienen la cesión de una propiedad, deben hacerse cargo de su mantenimiento y cuidado. Eso no es responsabilidad ni mía ni de la iglesia, ni tampoco de la empresa de mantenimiento de turno. Es solo suya y eso deben tenerlo claro".
Cabe citar que el propietario de la anterior empresa concesionaria del servicio de enterramiento ha asegurado a este periódico que a él no se le adeuda ningún dinero del contrato extinguido a día de hoy, como se ha llegado a publicar en algún medio de la ciudad.











