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Ferrol

Adiós a un feísmo de décadas: comienza en Lobadiz el derribo de las chabolas

La pala comenzó a tirar las casetas este jueves, acabando así con 13 años de burocracia por parte de los comuneros

Lobadiz derrumbe casetas
La pala durante el derribo, este jueves, de las casetas
Jorge Meis
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“Tuvimos que pelear mucho para poder llegar a demolerlas”. Fernando Varela Santiago, presidente de la asociación vecinal de San Xurxo, resumía así los trece años de burocracia que culminaban este jueves, con el inicio del derribo de la decena de chabolas que llevan décadas salpicando el acceso de la cala y el castro de Lobadiz, uno de los enclaves naturales de mayor valor patrimonial, paisajístico y natural del municipio ferrolano. 

Una empresa empezaba las tareas que están llamadas a dejar en pie solamente tres construcciones, acabando al fin con uno de los focos de feísmo que más tiempo se ha prolongado por las “trabas administrativas”. Quedarán únicamente dos en la zona que es titularidad de la Demarcación de Costas y una tercera en la que pertenece a los propietarios de los Montes Comunales, puesto que en su interior aún conserva dos motores que facilitan la bajada de embarcaciones. 

El resto pasarán a la historia en cuestión de días, siendo las últimas en caer las que se encuentran más cerca del recinto amurallado que poseía el castro, puesto que los trabajos allí tendrán que ser supervisados por un arqueólogo para cumplir con las directrices que les han marcado desde la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia, un organismo que ya había dado su visto bueno a la demolición hace años. 

Polémica

Los comuneros habían recibido ese permiso en 2013, logrando aquel mismo año la luz verde de Costas y encontrándose con las “trabas” del Concello de Ferrol, que fiaba la concesión de la licencia municipal a una serie de condiciones técnicas que suponían un gran coste para los propietarios, principalmente la concesión de un certificado de una firma especializada en derribos, que ya en aquel momento tenía un coste de 1.500 euros. 

Lobadiz derrumbe casetas
Esta es la construcción que se adecentará y quedará en pie porque alberga los motores para subir y bajar las embarcaciones
Jorge Meis

“Exigían que contratásemos a una empresa para tirar las casetas como si fueran edificios y esto no tiene nada que ver. A la vista está, que son bloques de hormigón y ladrillos que caen con un golpe de la pala”, explica Fernando, aliviado por poder al fin terminar con un asunto que estuvo siempre rodeado de polémica, incluso generando división entre la vecindad de San Xurxo, que no toda veía con buenos ojos quedarse sin su caseta aunque llevasen años sin usarla. 

“Esa verde fue la primera que hubo, y era de veraneo. Venía un hombre a pasar el verano y los fines de semana. Fue el que más aprovechó esto. Y el día que se le pidió permiso dijo que le parecía bien, no puso ni una traba, dijo que había disfrutado todo lo que tenía que disfrutar. Pero otros, que en su momento guardaban los aperos de pesca o marisqueo, aún tuvieron más que decir. Tela marinera”, valora el presidente, trasladando así que poner de acuerdo a los propietarios no fue tampoco una tarea sencilla

El deterioro

A sus 45 años, Fernando Varela no recuerda Lobadiz sin las chabolas y espera que con su desaparición se ponga en valor un lugar que es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), formando parte además de la Red Natural 2000. No solamente pudiendo sacar a la luz un castro totalmente desconocido que solo se excavó parcialmente en la década de los setenta y que supondría un nuevo atractivo patrimonial, sino también recuperando la memoria de las gentes del mar que hicieron de San Xurxo un pueblo percebeiro como pocos. 

Precisamente fue la vinculación con los trabajos del marisqueo la que propició la creación de las casetas que ahora se están derribando. En ellas se guardaban los utensilios para ir al mar, preparados para salir a faenar en una época en la que la flota estaba amarrada en A Cabana y los hombres subía a bordo saliendo primero de Punta dos Ríos, en la parte meridional de la playa, y después ya desde ese pequeño puerto contiguo al asentamiento castreño. 

Lobadiz derrumbe casetas
Estas dos casetas, en la zona de Demarcación de Costas, no serán derribadas por los comuneros
Jorge Meis

Fue en 1993 cuando la asociación vecinal decidió cementar la rampa de bajada a la cala para facilitar el descenso de los botes, ya de pesca de recreo en su mayoría, y levantar un muro de contención para evitar derrumbes del terreno, pero desde entonces poco más se ha hecho en la zona. 

Después, relata Fernando, “la gente fue dejando de salir, solo quedaba alguno que iba al calamar, y ahora ya creemos que ni eso”, por eso esperan que esta ansiada actuación contribuya a seguir cuidando de sus montes, un legado que no es nada fácil de gestionar, sobre todo cuando es uno de los lugares del entorno rural más visitados de todo el municipio ferrolano.

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