Un ‘road show’ para advertir en Ferrol de que la vida “cambia en un segundo”
Ocho centros fueron este martes al Auditorio de Ferrol para escuchar testimonios sobre los accidentes de tráfico

Realmente impactados. Así salían este martes del Auditorio de Ferrol los cientos de escolares y los usuarios del Centro de Día de Caranza participantes en el ‘road show’ que puso en escena un año más Trafpol-Irsa (Policías por la Seguridad Vial) en colaboración con el Concello en el marco de la Semana de la Seguridad Vial que se celebra del 18 al 24 de mayo en la ciudad.
Sentados en sus butacas sin saber muy bien lo que iban a presenciar, poco después de las once de la mañana comenzó a sonar música de ‘rave’ con una DJ a los mandos que fue dando la bienvenida al CEIP Leixa, Rodolfo Ucha, Carvalho Calero, Lestonnac, La Salle, Montojo, IES Catabois y Valle Inclán. Poco después, entró en escena una joven con una copa en la mano, que venía del botellón del “cenicero” y presumía de haberse sacado el carné de conducir hacía poco, cogiendo el coche también cuando bebía.
Dos sábanas blancas
Con el escenario ya vacío, la pantalla tomaba protagonismo para encadenar imágenes sobrecogedoras de siniestros viales. De personas heridas, fallecidas. Secuencias que producían ansiedad y sirvieron para recibir al jefe de la Policía Local, José Antonio Chao, quien se abrió en canal para contar al público los sentimientos que todavía alberga tras 37 años de carrera, especialmente intensos desde que se convirtió en padre.
En su caso, recordaba como si fuera ayer “el accidente más grave que he vivido”, un 25 de julio en la carretera que une Esmelle y San Jorge, en el que murió un chaval de 16 y una niña de 14 en un ciclomotor: “Paso hoy por ahí y sé exactamente cómo estaban tendidos en el suelo (...). Tuve que decirle a sus padres que sus hijos no iban a volver más, que se habían quedado a 300 metros de casa, y que ahora eran dos sábanas blancas”, relató.

Le siguió el testimonio de Diego Rico, del cuerpo de Bombeiros de Ferrol desde 2003. Él quiso revivir un rescate que tuvo que realizar en unas pistas de O Val, de un coche con tres jóvenes que se dirigían a la discoteca Maravilla de Vilaboa, en Valdoviño, habiendo consumido alcohol y sin los cinturones puestos. Chocaron contra un árbol y solo estaban dos en el interior del vehículo: un copiloto fallecido y una joven de 17 años grave, pero que pudo recuperarse.
El conductor había salido despedido y tuvieron que buscarlo por el monte. Lo encontraron, pero murió después en el hospital. “Sodes os conductores do futuro e tedes que ter moi claro que isto non é un xoguete”, les dijo, mostrando una de las herramientas que usan en las excarcelaciones antes de concluir: “Espero que este trebello só o vexades neste tipo de eventos”.
Humanidad
Carlos, médico de la UVI Móvil del 061 en Ferrol desde 2002, fue el tercero en compartir su testimonio. Recordó las palabras que le dijeron sus compañeros al llegar al servicio: “Si un sábado o festivo vas a atender un accidente y ninguna de las víctimas había bebido, es que te falta alguna”, trasladó con crudeza. Como el resto, precisó que los siniestros habían disminuido con la implantación del carné por puntos en 2006, pero desde la pandemia está habiendo un repunte y, en la comarca, especialmente con drogas al volante.
“Aparte de la carga emocional que supone atender, luego está el tema de las familias. Se piensa que lo más duro de mi trabajo es la sangre o las heridas feas, pero te acostumbras; a lo que no te acostumbras nunca, y me alegro un poco de que sea así, porque quiere decir que sigo siendo humano, es a comunicar las malas noticias”.

Jessica, su colega de profesión, médica en Urgencias del hospital Arquitecto Marcide durante varios años, fue la encargada de hablar no solo de la atención sanitaria que se les presta a las víctimas cuando llegan al centro, sino de las secuelas de por vida con las que muchas de ellas, las que sobreviven, tienen que lidiar.
En este contexto, prestó una atención especial a los daños medulares, ahondando en las diferentes parálisis que se producen por lesiones en la columna, dejando a la gente postrada para siempre. “La vida puede cambiar en un segundo: despistes, imprudencias y/o la mezcla de alcohol, droga y coche pueden tener consecuencias terribles e irreparables”, zanjó.
La madre de Santi
Con solo 21 años, cuando era un universitario en Vigo, el celanovés Félix, que subió al escenario en su silla de ruedas, fue con dos amigos a una discoteca de A Cañiza. Al regreso, iba en el asiento de atrás con el cinturón —“probablemente estou aquí por tomar esa decisión de levalo”— y el conductor intentó adelantar a un bus en una curva, con una maniobra temeraria que los echó de la carretera y, tras varias vueltas, acabó con el coche en un barranco.
“Cando parou, pensei que non me pasara nada, que non me movía porque estaba atrapado”, reconoció. No sabía entonces que era el único superviviente y que le esperaba un largo camino de adaptación a su nueva vida sin poder caminar. “Axudádeme a que non se repita”, pidió al alumnado.

La siguiente en contar su historia fue Jeanne Picard, “la madre de Santi”, un joven de 33 años que el 1 de enero del 2000 madrugó para ir a ver pájaros en un parque natural y un conductor bebido lo mató. “Tuvimos que aprender a vivir de otra manera, no hay palabras para describir lo que nos queda a nosotros. Padres y madres que perdemos a nuestros hijos no tenemos ni nombre. No somos huérfanos ni viudas. No nos saben qué llamar porque no es natural. Porque las madres sabemos lo que es dar la vida, no sabemos cómo nos la pueden quitar así”, dijo emocionada, pidiendo que no hubiese aplausos, sino silencio en memoria de las víctimas.
La culpa
Finalmente llegó la voz de Javier, el llamado “victimario”, responsable de un accidente de tráfico que se sobrevino tras una noche de copas y en el que murió Ana, otra joven conductora de 27 años que tuvo la mala suerte de cruzárselo por el camino. “Cometí un error que me cambió la vida para siempre”, reconoció entre sollozos, visiblemente nervioso.
Tras él, fue el concejal de Xuventude, Arán López, quien cerró las intervenciones e insistió en el mensaje: “No queremos que os vayáis asustados, ni mucho menos, pero sí concienciados de lo que es la vida real, de que un segundo lo cambia todo”, dijo.
José Escalante, que fue jefe policial en Burgos y es socio fundador de Trafpol, se desplazó a la ciudad naval y estuvo siguiendo la sesión atentamente y valoró la importancia de eventos de este tipo para trasladarles a los jóvenes “una perspectiva muy real de lo que se pueden encontrar por beber o consumir estupefacientes al volante, porque reconstruimos de forma real un accidente y se pueden hacer una idea de los riesgos que se asumen conduciendo”.
La Semana de la Seguridad Vial continúa hasta el 24
La programación de la Semana de la Seguridad Vial que organiza el Concello de Ferrol continúa este miércoles y se prolonga hasta el domingo 24 de mayo. En esta jornada estará instalado el circuito, al que pueden acceder menores y adultos, en el lateral de la iglesia de Santa María de Caranza en horario de tarde. El jueves, la actividad se traslada a la capilla del Torrente Ballester, donde se llevará a cabo el concurso escolar de ideas ‘Un Ferrol máis seguro para os peóns’ desde las 11.00 horas.
Ya el viernes, el parque se instalará en la plaza de la Constitución, donde habrá, asimismo, simulador del Sistema de Retención Infantil, mientras que el domingo culminará con la carrera solidaria en favor de las víctimas de tráfico, con inscripción abierta hasta las 22.00 horas de este miércoles en este enlace a Carreiras Galegas. Todo lo recaudado irá destinado a Stop Accidentes y la entidad Aesleme.














