Realizan el Camino Inglés corriendo en 17 horas: la hazaña de dos jóvenes de la Armada
Los militares, destinados en la ‘Blas de Lezo’ y el ‘Atalaya’ tuvieron tiempo de parar a tomar unos pinchos de tortilla y sellar sus credenciales

Son numerosas las hazañas que rodean al Camino de Santiago y que trascienden cada día. La última que nos llega, la protagonizan dos militares que trabajan en Ferrol: un vecino de Narón y otro del País Vasco, ambos destinados en el Arsenal local. Se trata de Santiago López y Borja Asenjo, el primero destinado en la F-103 ‘Blas de Lezo’ y, el segundo, en el patrullero ‘Atalaya’.
No es nuevo para ellos el hecho de someterse a exigencias deportivas, ya que, como indican, por su trabajo deben estar en forma, pero, además, son aficionados a correr maratones y ultras. El narónes Santiago López explica que en su caso concreto “siempre he entrenado, ya que mi trabajo diario así me lo exige para desempeñar las funciones que mi puesto requiere, pero es Borja el que es un fanático del running, de hecho, el año pasado ya corrió las 101 leguas en Ferrol”, explica.

Indica López que la idea surgió a través de las redes sociales buscando gente para realizar el Camino Inglés en un día. “Como yo ahora me estaba entrenando para las 101 leguas de este año pensé que era el mejor momento para animarme, y me sumé al reto junto con Borja”.
En marcha
El pasado 2 de mayo fue el día escogido para realizar la carrera. “Nos preparamos con los chalecos de trail, unas barritas energéticas y geles y salimos a las 05.20 de la mañana desde Ferrol, hicimos parada en Pontedeume para sellar la Compostela y comer un pincho de tortilla y luego nos detuvimos a sellar la credencial también en Betanzos, Bruma y Sigüeiro”.
Nos preparamos con los chalecos de trail, unas barritas energéticas y geles y salimos a las cinco de la mañana
Asegura que hicieron la mayor parte del camino corriendo, “aunque ahorrábamos piernas en las subidas, que las hacíamos caminando”.

También confiesa el naronés que a la altura del kilómetro 84 (la ruta tiene 115) empezaron los problemas para él. “Desde ese punto ya no pude seguir el ritmo corriendo, y Borja aguantó media hora más”. Dicho lo cual, desde ese momento él siguió la marcha a pie y su compañero hizo lo propio un poco más adelante. “En ese punto tiramos de cabeza”, apunta en alusión a que el trabajo fue más mental que físico para lograr su objetivo de llegar a Compostela en un día y del tirón, sin apenas hacer paradas.
Fue una ruta exigente, no lo voy a negar, ya que acabé el camino cojeando y con lágrimas por el dolor que me provocaban las rozaduras
“Fue una ruta muy exigente, no lo voy a negar, ya que acabé el camino cojeando y con lágrimas por el dolor que me provocaban las rozaduras que se me habían hecho”, indica Santiago quien añade que “para mí es un orgullo pertenecer a la dotación de la F-103 y poder demostrar la forma física en la que nos encontramos, clave en nuestro trabajo”.
Pese a las dificultades, los dos militares consiguieron llegar a Santiago 17 horas después de haber salido de Ferrol. Un reto difícilmente superable. L











