La Fuente de la Fama se prepara para un “lavado de cara” sin moverse de su sitio
Figura como uno de los “elementos patrimoniales de interés” que destacan en el proyecto urbanístico
La Fuente de la Fama, uno de los testigos patrimoniales del Ferrol del XVIII que ha llegado a nuestros días, se someterá a una intervención que está dirigida a paliar las huellas que el tiempo y las inclemencias han ido dejando en la piedra y el bronce durante sus casi dos siglos y medio de historia. Serán cuatro las fases principales de una restauración que finalmente no requerirá desmontar el monumento para su traslado, sino que se acometerá en su emplazamiento actual, mirando a la Puerta del Parque del Arsenal.
Avanzan en el entorno las obras de ‘Abrir Ferrol al mar’, una fase que, en su caso, abarca desde La Cortina hasta el comienzo de Irmandiños y que está llamada a cambiar sustancialmente el conjunto monumental, que ya empieza a intuirse con el avance de los trabajos. Así, además de desmontarse por completo la verja metálica que perimetraba el antiguo Cuartel de Instrucción, se está llevando a cabo el retranqueo del cierre, que se pega mucho más al edificio para ceder superficie de uso público por la que discurrirá el carril-bici, además de la senda peatonal, disponiéndose también zonas verdes.
La intervención
Con la Puerta del Parque destinada a dejar de soportar el tráfico de entrada y salida del recinto militar, puesto que será la de Enfermería la que asuma esa función cuando rematen las obras, el proyecto que se está ejecutando busca reurbanizar ese espacio, que únicamente servirá para el tránsito peatonal.
De ese modo, cobrará protagonismo el nuevo arbolado, que dispondrá una hilera de fresnos con el objetivo de recuperar la continuidad de la antigua alameda ilustrada que empezaba en Esteiro y remataba, precisamente, en el mar. También se modificará el pavimento que rodea a la Fuente de la Fama, que será una combinación de granítico y de jabre, elevando asimismo la cota de la calzada.
El obelisco es, por lo tanto, uno de los “elementos patrimoniales de interés” que figuran en la memoria del proyecto, por eso desde el área de Urbanismo del Concello de Ferrol se puso el foco en la puesta en marcha de un servicio de arqueología y restauración específico, con Clotilde Lemoine en la Dirección de obra y Francisco González Manso como codirector.
En su propuesta de intervención, enumeran tres objetivos principales “que guiarán todas as actuacións a desenvolver”, empezando por frenar el deterioro actual que presenta el monumento “actuando sobre as formas de degradación identificadas, mitigando a influencia dos axentes e estabilizando os procesos de alteración en curso”.
En segundo lugar, apuntan los restauradores, mejorarán “a estabilidade estrutural e a lexibilidade visual do ben cultural, recuperando tanto a súa integridade física como os seus valores estético-simbólicos” y, finalmente, su meta pasa también por “garantir a preservación futura tanto do monumento como das medidas activas de conservación que se aplicarán, mediante a implementación de estratexias preventivas”.
En cuanto a los plazos del comienzo de los trabajos, trasladan desde el Concello que se empezarán a ejecutar cuando así lo decida la Dirección de Obra, estando sujeto el inicio a las necesidades que se desprendan del cronograma de la fase al completo. Así, cuando se considere oportuno, el obelisco se acotará para convertirse en zona de trabajo, distinguiendo cuatro fases de este “lavado de cara”.
Primeramente, enumeran las mismas fuentes, se limpiarán los sillares, escudos y escultura, llevándose después a cabo actuaciones de eliminación del cemento y el relleno de las juntas que estén deteriorados. Después, las tareas se centrarán en la escultura en sí, aplicándole un tratamiento de inhibición para su protección superficial y finalizando en la última semana con todo tipo de acabados, limpiezas y desmontaje de los andamios que rodearán el obelisco para que pueda acometerse la intervención. A mayores, precisan que los estudios de extracción de sales se desarrollarán de forma continuada a lo largo de toda la restauración.
Un poco de historia
El capitán general Antonio González de Arce fue quien acudió al Ayuntamiento de Ferrol en 1786 a pedir autorización para la construcción de esta fuente que, en su origen, estaba situada enfrente de la Puerta del Dique y en vez del “famito” que la corona ahora tenía un farol para alumbrar a quienes acudían a por agua.
El gobierno local no solo dio luz verde, sino que puso 50 doblones a cambio de que figurase el escudo de la ciudad en una de las caras. En las restantes se pueden ver los blasones de España, Galicia y la Armada. En la primera mitad del XIX le pusieron la escultura y ya en el siglo XX la cambiaron de ubicación a la que tiene actualmente.













