Primeros brotes verdes en “la calle más bonita de Ferrol”, todavía con más bajos vacíos que con actividad
Fue la primera en peatonalizarse, cuando tenía un gran número de negocios en sus locales; ahora son 30 los que están funcionando frente a los 32 espacios que se venden o alquilan
Con la ciudad despertando de su letargo por el impulso, primeramente, del empleo y la certidumbre que brindan las gradas del astillero, el resto de sectores económicos están en posición de despegue, empezando por el inmobiliario. La tendencia indica que unos tirarán de otros en un engranaje que proporcione la tan ansiada estabilidad que necesitaba Ferrol. Así, mientras ya se empieza a notar el movimiento en el parque de vivienda de forma más llamativa, el tejido comercial se posiciona tímidamente, pero ya está poniendo el foco en zonas donde la actividad era boyante hace pocos años.
Una de las “perlas” es la calle Galiano, la “más bonita” para muchos por su uniformidad en el trazado, la correcta colocación de sus losas y unas farolas que llegaron tras las protestas vecinales que reclamaron sustituir las del proyecto de remodelación —aquellas con forma de “tricornio”— por las actuales “fernandinas” apenas año y medio después de su estreno. Fue la primera vía de A Magdalena que se peatonalizó por completo, en agosto de 1994, después de haber soportado el tráfico rodado e incluso convivir con un modelo mixto que permitía coches desde las 14.00 a las 11.00 horas. Dolores ocupó el segundo lugar, en marzo del 2000.
Radiografía de una calle
La imagen de aquella calle comercial y hostelera que ofrecía todo tipo de servicios en sus 71 bajos comerciales es actualmente otra bien distinta. Un total de 30 negocios cuelgan el cartel de “abierto” en sus puertas, mientras que en 31 de ellos lo que se leen son los letreros de “venta” o “alquiler”. Otro, el número 19 que albergó los congelados de Hiperxel, es directamente un solar que solo conserva una preciosa fachada venida a menos.
Además de ser varios los proyectos que han elegido esta calle para levantar su persiana en los últimos meses —L’Angurrienta Gourmet, Golpe, Foro de Extranjería Ferrol del Patronato Concepción Arenal y Orballo Grupo Inmobiliario—, la otra cara de la moneda, la que confirma una tendencia al alza, llega de la mano de cuatro obras que se están materializando.
Dos de ellas, la del número 22 y la del 49, se corresponden con la ampliación de la Administración de Lotería número 4 y con la remodelación de la Cafetería Galiano, que reabrirá con Yelimer Palma como uno de los responsables, que cuenta con años de experiencia en hostelería. “Queremos mantener la esencia, dejando incluso las molduras del techo tan características, y reabrir a finales de junio con un café bar en donde se pueda tomar un buen desayuno y también hacer un ‘tardeo’”, explica.
Los otros dos proyectos restantes, el Museo del Santo Hospital de Caridad y las oficinas de empleo que la Xunta de Galicia instalará en las Galerías Ferrol, tienen la envergadura suficiente como para terminar de dinamizar una manzana, la primera desde la plaza de España, que cuando concluyan tendrá la mayoría de bajos con actividad.
Sobre el primero, que cuenta con viviendas superiores que se prevén poner en alquiler en junio —esos fondos ayudarán a sufragar la labor del Refugio Pardo de Atín—, el hermano mayor del Cabildo, Alberto Lens, confía en poder abrir sus puertas el próximo otoño. La obra del espacio adquirido por la Consellería de Emprego, por su parte, está previsto que se licite este año.
Menos de 300 euros
No todos los locales que están sin uso en la calle Galiano tienen disponibilidad, puesto que hay varios que ni se venden ni se alquilan. Otros, sin embargo, se ofrecen en conjunto con el edificio, como es el caso del número 30, donde estuvo la zapatería Don Paco —cuyos dueños están dispuestos a recibir ofertas—, y del 58, en el que todavía se ven los letreros de la Pastelería Ramos y que podría tener pronto un comprador.
Llama la atención, asimismo, la diversidad en la tipología de los espacios, que pueden ser de varias plantas y muchos metros cuadrados. Entre estos “gigantes” se encuentra el 33, un local de 800 metros cuadrados, con ascensor y cuatro plantas, que tiene entrada también por Real. Allí estuvo Neobel durante 20 años, hasta que se fue en 2021. Entonces, el alquiler estaba en 12.000 euros y ahora se redujo a la mitad, traslada Jaime Fuertes, de la Inmobiliaria Ultramar.
También busca inquilinos la antigua sede del Banco de Galicia, en el número 50, por 1.900 euros mensuales. Tiene dos plantas y un semisótano, llegando a unos 400 metros cuadrados. Enfrente, en el 51, otro de los llamativos: bajo y sótano, 160 m, por 600 euros mensuales. Se trata del que albergó el Outlet de Olivares hasta el pasado mes de octubre.
Otros de los precios que han trasladado sus propietarios o gestores van de los 800 euros mensuales del número 42 —antiguo Audifon, con dos plantas, que se vende por 350.000— a los menos de 300 que se pide por el 53, que acogió la zapatería Vicky Nores, pasando por los 400 del que fuera Horno Galiano y, anteriormente, una sucursal de la recordada pastelería La Suiza. Este mismo se vende también por 60.000, apunta Sergio Fernández, de iinmoo Real Estate, que gestiona la propiedad. El de Gil Senra (número 55) se anuncia por 56.000 y el “mítico” Casa Rivera por 200.000.
“La vivienda en Ferrol despegó, pero los bajos comerciales todavía no”, valora el gestor inmobiliario, que confía en que el “repunte” de la ciudad se traduzca también en más negocios de proximidad, aunque precisa Fernández que, en algunos casos, se siguen pidiendo “precios desorbitados” que los emprendedores “no pueden asumir”. En la misma línea se pronuncia Jaime Fuertes, añadiendo que “el centro pasó unos años muy malos, pero ahora se empieza a retomar”.
Esperanza
Joyería Jenaro es uno de los negocios que más años lleva en la calle Galiano y Ana Fernández, una de sus responsables, analiza que “el comercio bajó mucho en la ciudad, en parte porque se jubiló mucha gente que no encontró relevo”. Apunta como otra de las causas a que los bajos “necesitan arreglos porque están en condiciones complicadas y, además, los precios estuvieron muy altos, cuando para abrir se necesitan ganas, voluntad y dinero”. No obstante, añade que la falta de aparcamiento no ayudó y, sobre todo, “esta calle notó muchísimo las obras de la plaza de España [2002-2010], que la mataron. La gente bajaba de la estación y también paraban allí los buses, todo eso se acabó cuando empezaron”.
Café Sevilla, ejemplo de dinamización
“El Sevilla es una pieza importante que da vida a la calle, empezando por la jefa [Sofía Cadavid] y siguiendo por la clientela, que es muy especial”, valora Marcos Palacios, uno de los trabajadores de este local hostelero que está lleno a diario y tiene una personalidad propia.
Más de dos décadas después, el joven Ángel Soto levantó la persiana el pasado mes de marzo en el número 15, donde tiene su tienda de moda y complementos Golpe. Curiosamente, una de las cosas que valora de su ubicación es que Galiano “es muy versátil, muy agradecida para cualquier cosa, y pasa un montón de gente porque entran al centro por aquí, y eso nos da mucha visibilidad”. Consciente de que “cada vez abren más cosas”, aplaude la diversidad de la oferta porque, incide, “nos aprovechamos del tráfico que generamos unos y otros, además de que los bares también dan mucha vida”.
La matrona Alicia García Cabezón es otra de esas optimistas natas que perciben los brotes verdes y no duda en afirmar que ve la calle “guay, con muchísimo movimiento, está superando una época mala en la que no tuvo suerte”. Ella, defensora de la peatonalización, tuvo claro que su Centro Cala tendría que estar en una vía sin coches y entre la plaza de España y Armas, así que decidió abrir en el número 34, donde estuvo cuatro años y medio hasta que en octubre de 2025 se mudó al 45 para ampliar las instalaciones, pero seguir en la misma zona. Ahora, además, tiene una cristalera en la sala en la que hacen ejercicio desde donde ven la preciosa galería que tienen enfrente: “¡Tan bonita!”.
Revitalización
Conscientes de que la ciudad está de nuevo redimensionándose, desde el Concello de Ferrol avanzan que estudian varias propuestas para actuar sobre los bajos vacíos y mejorar su imagen, “evitando situaciones de feísmo urbano y contribuyendo a hacer una ciudad más cuidada, activa y amable”, trabajando también para “consolidar” un modelo “más atractivo, moderno y dinámico donde cada vez más emprendedores y gente joven decida abrir sus negocios y desarrollar aquí sus proyectos”.
Administración número 4, una de las obras en marcha
Marcos Guerreiro cogió el testigo de esta histórica administración de Loterías en 2021 y ahora, tras cinco años despachando en las estrecheces del pequeño habitáculo del número 22, está en obras para estrenar este verano la ampliación en el local contiguo que fue Ancar.
En este sentido, recuerdan que desde el área de Urbanismo se están “agilizando trámites como las licencias y ofreciendo mayor seguridad y rapidez”, mientras que Promoción Económica sigue “impulsando iniciativas para dar vida a nuestras calles y apoyar al comercio” y en el caso de la Concellería de Emprego se están desarrollando varias acciones formativas encaminadas al autoempleo.
“Ferrol está viviendo una etapa de crecimiento y transformación”, aseveran desde el Consistorio, valorando que “la ciudad gana población, desciende el paro y aumenta la actividad económica”, aplaudiendo “el asentamiento de nuevos vecinos” que lleva consigo “una mayor demanda de servicios, especialmente de comercio y hostelería”.













