El Concello cuenta con suprimir al menos tres tapones urbanos en 2026
De las seis barreras arquitectónicas existentes a día de hoy, cinco ya están en fase de expropiación
El pasado lunes, día 4, el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey, anunció la aprobación del proyecto de expropiación de tres parcelas en la calle Alonso López, en Canido, de cara a eliminar el tapón urbano existente en la confluencia de este vial con Muíño do Vento. Con este trámite, se pone en marcha el procedimiento para la supresión de la penúltima de las cinco barreras arquitectónicas que el Concello se marcó como objetivo para este mandato –técnicamente serían seis, pero la urbanización de la última, en la calle Cuba, no está planteada para el presente ciclo político–.
Así, además del mencionado en el barrio alto de la ciudad, se encontraría el de la confluencia de Mestre Gregorio Baudot con Atocha, en A Magdalena; el de Penas de Guitín con la carretera de Catabois, en el área homónima; y, en Ultramar, la conexión de las calles México y Bertón a través de Brasil, el tapón de Adolfo Ros con Sartaña, y el de la calle Cuba. Todos ellos, como detalló la concejala de Urbanismo, Blanca García, se encuentran en diferentes fases de tramitación e incluso varios se podrían llegar a ejecutar este mismo año.
“El Concello de Ferrol avanza en la ejecución de sus tapones urbanísticos, impulsando un desarrollo urbano conectado que beneficia directamente a la ciudadanía”, afirmó la edila, incidiendo en que los proyectos reflejan un “impulso positivo y ordenado” en la urbe naval a través de la liberación de suelo “clave” y la mejora de infraestructuras viales
En total, la adquisición de los terrenos para la realización de las obras ascendería a 428.811 euros, aunque con matices, dado que en la unión con Sartaña aún no se ha iniciado el expediente de expropiación, por lo que, a nivel económico, únicamente se detalló que el Concello ha destinado una partida específica de 100.00 euros. A esto se sumaría, además, el coste de cada una de las inversiones, que se determinará una vez se redacte el proyecto de urbanización de dichos viales.
Canido
Comenzando por el más reciente, el del barrio de Canido, la supresión de este tapón urbano es una de las peticiones históricas de los vecinos. En este caso, además, no se trata únicamente de una cuestión estética y funcional, sino, como afirmó el regidor ferrolano, de una intervención necesaria en términos de seguridad, dada la nula visibilidad de la intersección entre Alonso López y Muíño do Vento, así como la ausencia de aceras en esta última –en una calle, además, notablemente estrecha–.
Así, el expediente de expropiación incluye tres parcelas: la más grande, donde se ubica la antigua tortillería –que la AV quería conservar como parte del patrimonio del barrio pero que finalmente se derribará al ser incompatible con la urbanización– cuenta con una superficie de 122 metros cuadrados y un justo precio de 56.812,78 euros; las dos restantes, mucho más pequeñas son de 26 y 21 metros, con un coste de 2.078,35 y 1.678,67 euros, respectivamente. En este sentido, García Olivares celebró el hito alcanzado esta semana, avanzando que, una vez se apruebe el expediente definitivo y se abone la indemnización a sus propietarios, se iniciará la redacción del proyecto de cara a acometer la demolición de los tres inmuebles y el comienzo de las obras este mismo año.
Catabois
Siguiendo por la zona alta de Ferrol, el tapón existente en la intersección de la calle Penas de Guitín y la carretera de Catabois se encuentra en una situación muy similar al de Canido, en tanto a que es una barrera formada, principalmente, por un edificio en avanzado estado de abandono y que también supone un riesgo para conductores y peatones al localizarse en un cruce con poca visibilidad pero con mucho tráfico. Asimismo, como el anterior, el único trámite restante es la aprobación definitiva del expediente –el provisional entró en fase de exposición pública en noviembre de 2025– y el abono a los propietarios antes de comenzar con la redacción de la actuación de demolición, urbanización del entorno y ampliación del vial –todas ellas obras programadas para el presente 2026–.
En este caso, las dos parcelas afectadas suman una superficie de 186 metros cuadrados, clasificadas como suelo urbano consolidado, con un precio de 18.786 euros. Cabe señalar que, para esta operación, el Concello no ocupará la totalidad de los dos terrenos; sí lo hará del primero, de 114 metros, mientras que del segundo se requisarán solo 72.
A Magdalena
De todas las actuaciones en marcha, la de la confluencia de Mestre Gregorio Baudot con la calle Atocha es posiblemente la más curiosa, dado que, por una parte, es la única en la que los terrenos no han sido expropiados, sino adquiridos o cedidos; y, por otra, porque supone una anomalía urbanística que choca con el sistema de tráfico rodado contemplado en el PXOM. Y es que, en este caso, el tapón lo conforman dos pequeños inmuebles, los números 21 y 23, que actúan como una suerte de barricada en plena esquina, cortando el trazado de ambos viales y ensanchando la carretera, además de restar visibilidad.

Así, la cesión al Concello del 21 se aprobó en Xunta de Goberno Local (XGL) el 27 de mayo de 2024, mientras que el 23 se adquirió a sus propietarios el 13 de enero de 2026 por 8.400 euros. No obstante, desde el Consistorio no se ha detallado si se contempla su demolición este año.
Ultramar
Por último, el Ensanche B, también conocido como Ultramar, es el barrio que cuenta con un mayor número de estas barreras arquitectónicas, las cuales, además, son de un carácter muy diverso. La más avanzada, pues ya cuenta con el expediente de expropiación definitivo –se aprobó el 31 de marzo– y la memoria técnica de la intervención, es la unión de los dos extremos de la calle Brasil, permitiendo al mismo tiempo la conexión de Bertón y México. Se trata, en términos generales, de la más compleja de las operaciones, dado que afecta a una superficie de 3.000 metros cuadrados y a un total de 14 parcelas, de las que ocho ya eran de titularidad municipal pero que las seis restantes eran de múltiples dueños.
El coste de las expropiaciones, por tanto, se eleva hasta los 133.451 euros, a los que se sumarán otros 300.000 para la urbanización del entorno –que serán sufragados por la Xunta a través del convenio firmado en 2024 con la Consellería de Vivenda–. Según los planes del Concello, la redacción del proyecto estará lista para el verano de cara a contratar las obras antes de que finalice 2026.
Finalmente, los tapones de Adolfo Ros y de la calle Cuba son los más excepcionales por causas diferentes. El primero porque, pese a ser de las primeras intervenciones anunciadas y estar presupuestada desde 2025, sigue sin ejecutarse –aún siendo relativamente sencilla–. No obstante, según aseguró la responsable de Urbanismo, la aprobación del expediente provisional se realizará próximamente. En cuanto al segundo, resulta destacable porque no entraba en los planes del Concello su supresión durante el presente ciclo político, pero que deberá asumir al iniciarse el proceso de expropiación durante el anterior mandato –el XEG aprobó en 2022 un precio justo de 99.975, al que se suman 7.828 por los intereses de demora de conformidad por silencio administrativo–.











