Recibe el alta cuando esperaba la camilla para bajar al quirófano: "Juegan con nosotros"
Ángel Aguilera ingresó el día 29 para ser intervenido de un cáncer de pulmón y lo mandaron para casa cuando esperaba la camilla para bajar a la zona de operaciones
El ferrolano Ángel Aguilera Carmona (72 años) lleva un par de años de lucha contra un cáncer de pulmón. Debido a la evolución de la enfermedad los facultativos que lo tratan acordaron intervenirlo con carácter de urgencia, por medio de la vía rápida de Prioridad I.
"Se supone que debían operarme en un plazo de entre cuatro y seis semanas, aunque ya estábamos entrando en la semana siete de espera cuando me llamaron", explica este paciente del Área Sanitaria de Ferrol.
En los últimos días fue citado para proceder a intervenirlo de ese cáncer de pulmón, comunicándole que debía ingresar el día 29 para ser operado al día siguiente. "Llegué a admisiones sobre las seis de la tarde y nada más ingresar ya me prepararon para la intervención, me sacaron muestras de sangre, me pusieron medicación por vena, también los oportunos antibióticos, me dejaron en ayudas, me rasuraron el pecho... lo habitual en estos casos".
Su sorpresa fue mayúscula cuando en la mañana del día 30 nadie lo bajaba al quirófano, pese a estar preparado y medicado para la intervención. "Tenía fijada la operación para las ocho de la mañana pero a las nueve todavía no me habían bajado. Lo que más me llamaba la atención es escuchar al personal decirme todo el tiempo 'a ver si hay suerte y te bajan', lo de la suerte lo entendí después, cuando esperando por esa camilla que no llegaba lo que sí llegó fue el informe de alta".
Creo que lo que me pasó a mí y a otros pacientes es que nos han utilizado para hacer su propia guerra, como medida de presión para sus reivindicaciones
Ángel y su familia no daban crédito ante lo acontecido. "Les dije que cómo me mandaban para casa así, tras haberme metido por vena no sé cuantas cosas, pero el alta ya estaba firmada por el médico".
Dicho lo cual, cuando estaba a punto de bajar a la mesa de operaciones, bajó con destino a su casa y pese a tener programada una intervención quirúrgica de máxima prioridad.
Ahora Ángel está de nuevo en su domicilio de la plaza de la Ilustración, en el Ensanche, aguardando a que le vuelvan a programar la cita. "Me dijeron que me volverían a citar en una, dos o tres semanas, pero lo peor de todo esto es que creo que lo que han hecho es jugar con nosotros, ya que aún sabiendo que iban a suspender la intervención decidieron citarnos como medida de presión para sus propias reivindicaciones, esto no me pasó solo a mí, le pasó a más gente y algunos de los trabajadores decían sin tapujos que debía ser así para hacer fuerza, nos usaron para hacer su propia guerra", denuncia este vecino de Ferrol.









