El Concello se ahorrará un 13% en la mejora energética para el castillo de San Felipe
El gobierno local modificó el proyecto tras descubrir una canalización que reduce el impacto de los trabajos

Los retrasos en las obras, aun cuando son inevitables, nunca son vistos con buenos ojos ni por los vecinos que los sufren, ni por las administraciones que encargan los trabajos. Sin embargo, en raras ocasiones dicha demora supone un beneficio para el proyecto en sí, una situación altamente excepcional que ahora se está dando en el castillo de San Felipe.
Y es que, como se recordará, el espacio patrimonial está viviendo a día de hoy un proceso de reforma y puesta en valor a través de dos actuaciones diferenciadas. La principal, ligada a los fondos comunitarios Next Generation y que acumula un retraso en un principio próximo al 46% –si bien el Concello aseguró que el Miteco está trabajando en un mecanismo para evitar la pérdida de financiación–, consistirá en la recuperación de varias zonas de la construcción defensiva. La segunda, por otro lado, busca renovar el suministro eléctrico de la fortaleza de cara a garantizar la futura musealización del mismo, así como el funcionamiento del local de hostelería que alojará.
Esta última intervención también presenta una importante demora en su ejecución, pero en esta ocasión por causas completamente imprevistas y que, curiosamente, supondrán un beneficio para el Concello. A este respecto, la Plataforma de Contratación del Sector Público incorporó esta semana al procedimiento de este encargo una modificación del contrato que supondrá un ahorro del 13,7% respecto al presupuesto líquido de adjudicación, unos 9.630 euros –con impuestos incluidos–.
Tal y como recoge el documento técnico de justificación del modificado, apenas un mes después de la formalización del contrato en junio de 2025 se firmó un acta de implantación desfavorable en la que se detalla que los técnicos municipales y la dirección de obra, durante la fase de reconocimiento de los terrenos de cara a iniciar los trabajos, descubrieron una canalización que no figuraba en los planos originales y cuyo aprovechamiento “permitiría una menor afectación de los trabajos sobre el bien histórico”. Ante esta situación, los responsables del proyecto consideraron que este hallazgo debía ser comunicado a la Dirección Xeral de Patrimonio, por lo que la ejecución de las obras quedó suspendida en ese momento.
Ya en septiembre, la empresa adjudicataria de la dirección de obra solicitó la modificación del proyecto, dado que no solo supondría una menor afectación, sino también un ahorro del 13,7% en el valor del contrato. Así, después de obtener un informe favorable de Urbanismo, la Xunta de Goberno Local aprobó la paralización de las obras y la autorización para la redacción del expediente relativo a dicho cambio. Cabe señalar que el propio documento especifica que dicha rectificación “non suporá aumento dos honorarios de redacción de proxecto nin de dirección de obra” –y, de hecho, al ser una cuantía elevada, es una labor que el adjudicatario debe realizar–.
De este modo, en octubre de 2025 la empresa redactora, Proyfe, hace entrega del nuevo texto, que obtiene tres informes favorables del ingeniero municipal, datados de finales de ese mismo mes, así como de febrero y marzo de 2026. Asimismo, la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural autorizó el modificado en diciembre de 2025 y enero de 2026. Finalmente, la nueva acta de replanteo se firmó el 27 de marzo y el proyecto modificado se publicó en la plataforma de contratación el 17 de abril, retomándose los trabajos.
Por último, es importante señalar que el propio documento especifica que no se contempla una ampliación del plazo de ejecución, que se mantiene en dos meses a contar a partir de la aprobación definitiva del proyecto rectificado.









