Las pescaderías acusan una merma de facturación en su nuevo emplazamiento del mercado de Ferrol
La Semana Santa no fue tampoco todo lo buena que se esperaba en la plaza de abastos
“No fue como otros años, estuvo más paradito todo”. Así resume Rocío Soto, de Peixes Niki, sus días de apertura en el mercado central durante la pasada Semana Santa. Cree que el buen tiempo, que favoreció las procesiones, a ellas las perjudica en cierta manera porque “la gente sale más, le apetece comer por ahí y darse una vuelta en vez de cocinar y tener que limpiar”.
Además, explica que “tampoco hubo mucho pescado” y enumera que lo que más se vendió fueron la merluza y el rape. A mayores, el Sábado Santo sí se notó que quienes volvían a sus casas pasaron por la plaza para abastecerse de género con el que soportar la morriña gastronómica. “Sobre todo marisco, aunque tampoco tuvimos mucha cosa”, advierte.
De hecho, añade Rocío Soto que tuvieron “más que nada cigala porque hubo poco percebe; el camarón y la nécora aún no es época, y la centolla estaba carísima, como en Navidades. No hubo mucho donde escoger”.
Meses difíciles
Fue el pasado 18 de marzo cuando las pescaderías se mudaron de la nave de Ucha al mercado a causa de las obras y tienen por delante, como poco, hasta mediados del mes de julio. Rocío Soto, aunque comprende y acepta la situación, no oculta que desde que están en su emplazamiento provisional han facturado un 30% menos.
Aclara además que ella está en uno de los pasillos laterales, donde pone todavía el nombre del negocio anterior, ‘A Granxa’, porque detecta que su clientela todavía no la termina de ubicar en el recinto. Esto, sumado a la poca demanda de una época como Semana Santa, en la que históricamente se hace caja, le deja por delante “meses de mucha tranquilidad en las ventas”, dice resignada.
Lo que prevé vender más es el “pescado menudo” como la sardina, el boquerón de aquí, la caballa o el jurelo grande, que están en su mejor momento, son más económicos y están deliciosos fritos o a la plancha









