Antonio Sixto | “Nos encantaría que nuestro Cristo estuviese al culto todo el año en San Julián”
La Hermandad del Santo Entierro vive el Viernes Santo su día grande y este año, además, estrenarán el nuevo Cristo del Desenclavo que sustituye a la talla del siglo XVII
La Hermandad del Santo Entierro tiene por delante este Viernes Santo una intensa jornada con epicentro en San Julián. Fue el miércoles cuando dispusieron el túmulo, la capilla ardiente, que el jueves acogió ya a su Cristo titular, que descansa flanqueado por sus características rosas rojas.
Otra imagen, la nueva del ‘Desenclavo’, será también protagonista en esta jornada y, aunque haya quien desconfíe, aseguran que tendrán el mismo cuidado a la hora de realizar la función de las seis de la tarde que con la talla anterior, extremadamente frágil.
Antonio Sixto es el hermano mayor y Antonio Loureiro el mayordomo. Ambos estaban este jueves en la concatedral con los últimos preparativos, en el caso del segundo con la reunión del “cuadrante”; es decir, la organización del cortejo para que cada hermano sepa en qué puesto irá.
Aunque sean unos 145 cofrades, en la procesión del Santo Entierro (19.00 horas) participan entre 80 y 90, precisan, porque hay gente mayor que ya no puede y también personas que están fuera de la ciudad. Con todo, este año será más especial si cabe porque el pasado día 1 de abril se cumplieron 75 años de su primera estación de penitencia.
Este Viernes Santo su día comienza a las 11.00 con viacrucis en la concatedral, para continuar una hora después con el ‘Sermón de las Siete Palabras’ y, en paralelo, comenzar el montaje del ‘Desenclavo’, con una logística complicada en el atrio. Después, asistirán ya revestidos a los oficios y, a su término, se pondrán “a trabajar”.
A su regreso, tras unas dos horas de cortejo, rezarán a la Virgen de Dolores y al Cristo, y éste se recogerá en el túmulo para después guardarse un año más. “Nos encantaría que estuviese al culto todo el año, en el altar con la Virgen del Rosario, nuestra patrona”, traslada Sixto, que confiesa estar “muy ilusionado, lo que queremos es hacer estos actos, que son la prolongación en la calle de los oficios” y se emociona al reconocer que “desde dentro, enterrar a Cristo se ve de otra manera”.










