Raúl Louro | “La procesión del Cristo de los Navegantes es la más bonita de todo Ferrol”
Ejerce de acólito no instituido desde que su mentor, Xosé Francisco Delgado, le invitó a involucrarse más en la parroquia de su barrio, Nuestra Señora del Socorro, desde donde sale el cortejo

Cuando Raúl Louro tenía 25 años y llevaba tiempo sin pasarse por la parroquia que le vio crecer, Nuestra Señora del Socorro, se sintió “vacío”, necesitando volver para hacer la Confirmación. Tiempo después, empezó a leer y a participar hasta que Xosé Francisco Delgado cogió las riendas de la iglesia y lo instruyó para convertirse en acólito.
“Aunque yo no estoy instituido como tal, lo cierto es que realizo prácticamente todas las tareas: preparo el altar y los enseres, puedo llevar la cruz, disponer los objetos para los cultos, las vinajeras, dar la comunión con el sacerdote e incluso coger el Santísimo del sagrario para dárselo al cura”, enumera, sonriendo afirmativamente al preguntarle si podría ser una especie de “pinche” del párroco.
“Xosé Francisco me ayudó mucho, él me enseñó muchas cosas porque yo, de pequeño, siempre había querido ser monaguillo y nunca tuve la oportunidad. Así que un año en la Parrocheira, en la novena, empecé, y ahora, que voy a cumplir 40 años, llevo una década haciéndolo”.
Mientras la salud le permitió a Delgado seguir ejerciendo el sacerdocio y participar en las procesiones, era habitual que lo hiciera en compañía de Louro, que ahora le echa una mano a Benito Méndez en A Graña y esta Semana Santa irá con Francisco Javier Martínez Prieto, párroco de Ortigueira, al ‘Desenclavo’ de Viveiro, además de ayudar al padre Ángel, claretiano, el Jueves Santo con la hermandad de Esteiro: “Desde niño tengo devoción por las Angustias porque mi abuela trabajaba muy cerca del Santuario, y yo me escapaba para verla”, traslada.
Escuchándole, una se pregunta si nunca ha querido dar un paso más y prepararse en el seminario. “La verdad es que tuve ese gusanillo, pero me gusta mi oficio mucho. Yo trabajo en el puerto, soy gruista, y me entusiasma. Eso sí, mis compañeros no me entienden, me preguntan mucho... Me dicen que no creen en Dios, pero después sí lo hacen porque todos necesitamos creer en algo”, reflexiona.
Para él, ayudar a los sacerdotes es estar “más cerca del Señor” y aconseja a los jóvenes que ahora, parece, se acercan más a la religión, que “vayan a misa y se encuentren con Él. Ir les va a ayudar a abrir un poco más el corazón”.
En un día como este Miércoles Santo, saldrá del Socorro “la procesión más bonita de Ferrol”, que para él es el Cristo de los Navegantes, el emblema del barrio donde nació, vive y trabaja, y de una parroquia a la que le gustaría ver de nuevo llena de niños y jóvenes haciendo catequesis.
Además, quiere acordarse especialmente no solo de Xosé Francisco, “que fue un padre para mí”, sino de otro recordado párroco del Socorro, José Manuel Quintana, al que “echo mucho de menos”.










