Un millar de figuras recrean las procesiones históricas más emblemáticas de Ferrol
Eduardo Alonso Barajas inauguró una nueva muestra en el local del Tercio de Jesús Nazareno (Real, 140) en la que sus famosos cofrades de plomo proponen un viaje en el tiempo por la ciudad
A sus 77 años, los dos niños que lleva dentro Eduardo Alonso Barajas le siguen pidiendo a gritos que no deje de jugar con sus figuritas de plomo. Tiene de todo tipo, pero en Semana Santa sus preferidas siguen siendo las de penitentes y bandas de música que él mismo ha elaborado en su ya famosa buhardilla de la calle de la Salud de un barrio de Esteiro que sigue impertérrito en el brillo de sus ojos.
Si hace dos años sorprendía con un pedazo de la Pasión andaluza en el local efímero del Tercio de Jesús Nazareno, este año repite en el mismo lugar con una muestra en la que un millar de miniaturas y una veintena de pasos recrean algunas de las procesiones históricas que más le gustan al autor.
Desde la de su querida Angustias en 1956 y ‘La Caridad y el Silencio’ en su año de comienzo, hasta la de la Virgen Blanca de la Merced en 1960, pasando por el primer cortejo del ‘Santo Entierro’ con su cofradía (1951), el del ‘Cristo de la Misericordia y la Piedad’, el ‘Santo Encuentro’ de retirada o el ‘Ecce Homo’, la predilecta del fallecido Justo Brotons, a quien Barajas ha querido dedicar la exposición: “La Semana Santa para él era otra historia; aparte, era una persona buena, pero que muy buena”, sostiene.
Las bandas de música y las de cornetas y tambores ocupan también un lugar muy importante en los cortejos que revive el maquetista. Se puede encontrar la de Aprendices de Bazán, la de la Flota, la del Tercio Norte, la del Cristo del Amor o la del Grupo Scout 19, siempre en la trasera de San Juan, entre otras.
Además de los exornos florales pensados para cada uno de los pasos hasta el detalle, Barajas quiere “remarcar a las personas que vistieron las imágenes, porque son vestidas: una fue China Casares, que vistió a la Dolorosa y a la Piedad; otra es mi mujer, Belín González, que se encargó de la Soledad, y también Chuchi Arnáiz”, que pidió ser la ‘camarera’ de la miniatura de la desaparecida talla mariana mercedaria.
A Eduardo Alonso Barajas lo de jugar a las cofradías ya le viene desde que vestía pantalón corto. No en vano, calcula que a los once años usaba los cepillos de la ropa como si fuesen pasos y las tapas de gaseosa como cofrades. Tiempo después fue Alfredo Martín, autor del famoso belén de la Orden Tercera y de la ‘Passio’, quien le animó a empezar su colección. “Me hizo dos moldes de cemento blanco y los ‘capuchones’ salían de escayola. Era muy curioso”, recuerda, animando a que los visitantes le pregunten los detalles.











